Cómo sobrellevar la crisis sin morir en el intento. Segunda parte

El Dr. Alfredo Spilzinger y sus socios en Santa Fe Associates International han respondido a muchas preguntas de empresas de cómo encarar este escenario que a los Argentinos nos toca vivir delineando este escrito que publicamos en dos partes.

17 noviembre, 2003

EL DISEÑO DE UNA NUEVA ESTRATEGIA

El descalabro de las instituciones, que no son otra cosa que las reglas e juego
de los países organizados, se basan en el modelo de sistema complejo
que se definió en Santa Fe (New Mexico – USA). Los países, como
todo ente de existencia cuasi biológica, responden a una estructura de
generación de ideas de este tipo:
La teoría es la filosofía del país. Las ideas básicas
sobre las cuales se construyó la soberanía nacional.
El modelo, es el conjunto de interacciones que ponen en funcionamiento a los
diversas partes componentes de la teoría.

Las reglas, finalmente, no son otra cosa que las instituciones. North3 las define
como …”las restricciones
humanamente concebidas que estructuran el comportamiento de los seres humanos,
dentro del modelo.”…
Y eso es justamente lo que fue destruido en nuestro país. Las reglas
que podían hacer predecible, en la medida de lo posible, el funcionamiento
de un modelo. Pero si vamos más allá, también el modelo
fue descontrolado. Y aun más, el 20 de diciembre de 2001, la misma teoría
de la nación estuvo en juego. Ese día, no sabíamos qué
país teníamos, que país había quedado sobre sus
fundamentos, y ni siquiera qué país queríamos los
argentinos.

En un país debidamente organizado, estos elementos (teoría, modelo,
reglas y comportamientos) tienen a su vez algunos componentes fundamentales
que arbitran las tensiones sociales e intentan generar las “reglas de juego”
sobre las que los sistemas democráticos desarrollan su evolución.
Los modelos, tal como queda visto, poseen tres componentes básicos:

Las vinculaciones relacionales, que son las que permiten la interacción
de los miembros de la comunidad alentando el equilibrio de los poderes que todo
sector tiene.Las efectividades transaccionales, como parte del
contrato social que permite la transacción activa y civilizada de los
agentes que integran el sistema país.
El ingrediente ideológico, que es el menos tangible pero que es el que
en definitiva logra efectivizar la ideología de las mayorías dentro
del sistema democrático. No es suficiente que se permita sus fundamentos,
y ni siquiera qué país queríamos los argentinos.

En un país debidamente organizado, estos elementos (teoría, modelo,
reglas y comportamientos) tienen a su vez algunos componentes fundamentales
que arbitran las tensiones sociales e intentan generar las “reglas de juego”
sobre las que los sistemas democráticos desarrollan su evolución:

Los modelos, tal como queda visto, poseen tres componentes básicos:
Las vinculaciones relacionales, que son las que permiten la interacción
de los miembros de la comunidad alentando el equilibrio de los poderes que
todo sector tiene. Las efectividades transaccionales, como parte del contrato
social que permite la transacción activa y civilizada de los agentes
que integran el sistema país.

El ingrediente ideológico, que es el menos tangible pero que es el que
en definitiva logra efectivizar la ideología de las mayorías dentro
del sistema democrático. No es suficiente que se permita transaccionar
o relacionarse, si no es dentro de un contexto ideológico que la mayoría
del país haya aprobado o por lo menos se sienta confortable con él.
En los países del ex bloque socialista, el modelo ideológico imperante
era justamente el que el gobierno había “teóricamente consensuado
con sus habitantes”. Y este tema tiene mucho de sistémico
con la teoría del país.

La historia del país y el horizonte al que se propone llegar, tiene un
componente filosófico que indudablemente se traslada al ideológico
del modelo. Si este último no es compartido por las mayorías de
la población, ningún modelo será sustentable en el tiempo.
Revoluciones, cacerolazos o cualquier otro tipo de alzamiento demostrará
que el modelo se ha alejado lo suficiente de la teoría del país
(básicamente escrita en su constitución) que lo hará imposible
de implementar.

A su vez las reglas también reconocen la existencia de pilares fundamentales:

Los elementos regulatorios, que los congresos sancionan a través
de leyes y los ejecutivos reglamentan para su implementación. Es importante
recalcar en este punto que no basta con sancionar una ley para dejar oncluido
el problema. El principal elemento de este fundamento es que la ley se cumpla
en el sentido y la profundidad que los representantes del pueblo han votado.
No es otra cosa que la defensa del capital social, que es en
definitiva la acumulación de historia, inversiones y cultura de un país
que les pertenece a todos los habitantes.

o Los elementos que componen los usos y costumbres de un determinado
país, sobre cuya permanencia en el tiempo se asientan las bases de las
interrelaciones de sus habitantes. Es la forma que hace legítimos los
modelos de hacer negocios, de comprar, de vender y de comportarse, que no estando
exactamente codificadas, son parte de los valores epigenéticos de los
agentes del sistema. (Valores epigenéticos = cultura heredada genéticamente
más varianzas que el hábitat y la mutación permanente de
las especies que inciden
sobre esa herencia, producen).

° Los factores de cognición, que es la forma en que
tácitamente los agentes del sistema-país legitiman
todos los procesos anteriormente expuestos. La forma en que se conocen las teorías,
los modelos y
las reglas así como sus componentes íntimos. Sobre esta base,
se produce la legitimidad del sistema-país
que permite a los agentes (sus ciudadanos) diseñar sus propias estrategias
de sobrevivencia y elegir sus modelos de comportamiento, tales como cumplimiento
de normas, cooperación, competición, defensa y otros similares
(Ver Child 1972, 1977 4, Oliver 1991, 1992 5).

QUÉ HA PASADO?

Tal como hemos expresado en Argentina, se ha resquebrajado el modelo, porque
simplemente se han
deteriorado las vinculaciones relacionales entre los agentes, han desaparecido
los afectos transaccionales y el mismo sistema ideológico, se encontró
sin sustento en la población, ya que el sector político de la
sociedad no pudo dar suficiente respuesta a los interrogantes planteados. Y
también las reglas dejaron de tener vigencia. Las leyes y sus reglamentos
dejaron de tener aplicaciópn. Los usos y costumbres no se ejercieron
al no obtenerse cumplimiento a las leyes y finalmente la cognición no
se pudo verificar ya que el sistema quedó sin legitimación.
Las instituciones básicas, perdieron validez: el ahorro, el sistema financiero,
las instituciones de contralor, las
paridades cambiarias, los contratos y los compromisos, las fuerzas de seguridad,
el sector productivo, fueron solamente un anecdotario de lo que alguna vez pasó.

Quedamos en situación de transición, pero no al estilo de los
países comunistas en camino hacia un libre mercado. Sino en sentido inverso:
de una situación de extrema liberalización sin un gobierno presente,
debemos re – andar nuestro pasos hacia una situación en que las fuerzas
del mercado sigan actuando, pero bajo un modelo en el que las garantías
de todos queden cubiertas. Y no hay literatura en el mundo con la que podamos
asistirnos. Es éste el primer caso que por seguir las instrucciones de
los círculos financieros áulicos, (el
Washington consensos, los círculos financieros intenacionales apoyados
por grupos nacionales interesados) hemos perdido el timón de nuestra
embarcación.

Una vez se pensó que solamente habíamos extraviado la brújula,
pero el 20 de diciembre de 2001, nos dimos cuenta que nos habíamos quedado
sin margen de maniobra y nuestra embarcación navegaba sin control a la
deriva de las corrientes. La frustración se hizo mayúscula y hemos
advertido que esa liberación sin regulación, como la define el
premio Nóbel Joseph Stiglitz (1999)6, no tuvimos líderes internos
ni apoyo de las organizaciones externas para evitar este desconcierto.

Hoy exigimos al gobierno planes de corto plazo y respuestas. Es lógico.
Pero también es lógico haberlas pedido en su momento a quienes
fueron responsables de los desaciertos. Pero también es cierto que si
volvemos al ejemplo de alguien que ha incrementado su peso en poco tiempo en
100 kilos y esto pone en juego su vida, no podremos sino comenzar un tratamiento
que aligere de peso al paciente en un tiempo lógico. Si fuera posible
hacerlo perder peso en poco tiempo, las consecuencias serían tan malas
como el haberlo ganado
en el mismo lapso.

Nuevamente la evolución, nos marca espacios de tiempo lógicos,
más allá de las medidas de contención social y
económica que pudieran tomarse de inmediato. Nuestra embarcación
se quedó sin velamen, sin timón y sin
capitán. Es preciso recomponer toda la estructura, tan pronto como sea
posible, pero es imposible hacerlo de inmediato. Pero además es preciso
contar con los profesionales más idóneos para ello.

ENTONCES QUÉ HACER?

Frente a estos cambios tan dramáticos, surge la pregunta sobre qué
deben hacer los empresarios, emprendedores y todos aquéllos que tienen
responsabilidades de conducción en los círculos económicos,
como para diseñar sus propias estrategias. En primer término debemos
acordar que los procesos de desarrollo y organización institucional son
continuos e incrementales. No son procesos discontinuos ni se generan
por revoluciones. Es cierto que existen en el decurso de la flecha del tiempo,
atractores tanto internos como extraños, que en forma de grandes imanes
atraen procesos que rompen cierta estabilidad en la evolución.
Podríamos diseñar una larga lista de atractores que han generado
cambios en nuestra historia: la revolución de 1930, la guerra de Malvinas,
el mismo 20 de diciembre de 2001, son hechos que marcaron definitivamente un
cambio en la orientación de la curva de la vida institucional y económica
de nuestro país. Han provisto de modificaciones puntuales a procesos
cuya modificación quizás hubiese tomado más tiempo.

Pero aún así, debemos reconocer que súbitos cambios en
las instituciones, producen al mismo tiempo que el
desmantelamiento de viejas estructuras, un vacío que resulta imposible
de llenar con nuevas instituciones de inmediato, dejando un período de
transición sobre el que es necesario trabajar. Inclusive y tal como lo
hemos mencionado, existen dentro de los generadores de las reglas, usos y costumbres
que pertenecen a la esfera de la cultura de un país, que no cambian tan
repentinamente como puede pasar con las instituciones. Hay un resumen de actitudes
que subyace en los individuos y que permite la continuidad de las instituciones
informales, más allá de la desaparición de las formales.

Lo cierto es que las empresas aún vivas en este entorno así como
los lanzamientos de nuevos emprendimientos, se basarán en estas normas
informales del mercado, mientras se delinean las bases de una nueva organización,
que hoy está en transición. La virtud de los emprendedores y empresarios
argentinos en esta hora difícil, es basarse en las reglas informales
y sus niveles de cognición, para fortalecer las redes internas de producción
y comercialización, fundándose en el principio que ningún
negocio puede instalarse sobre la base del sacrificio o la pobreza de la otra
parte de la población.

Estas relaciones interpersonales, que pre-existían a la hecatombe, deben
fortalecerse y generar valores agregados a esos relaciones. Por supuesto, la
historia de un patronato muy fuerte del gobierno respecto de sus ciudadanos
y sus empresas, que se mantuvo en nuestro país desde 1930 hasta 1990,
es un antecedente que seguramente hará buscar a los emprendedores, protecciones
y ayudas del gobierno. Y es justo que lo hagan en el nombre de los derechos
que se le han conculcado, pero también es cierto que el gobierno no
está posibilitado de acceder a todos los requerimientos internos, porque
ello supone una tesorería sin límites, que en realidad no existe.

Por supuesto se enfrentarán diferentes opciones todas las cuales tendrán
que ser implementadas sin el concurso de la asistencia del gobierno. Este último
debe invertir sus mejores esfuerzos en la reconstitución de las instituciones
del país que han sido eliminadas de la vida de los ciudadanos, por otras
que sirvan a esos efectos. Básicamente deberá reconstruirse el
tejido de asistencia social no con simple asistencialismo demagógico,
que en definitiva no sirve a un desarrollo sostenido, sino a subsanar el proceso
de des – institucionalización que permita en un más largo plazo
el fortalecimiento de las fuerzas productivas
de la Nación.

Porque en nada influye el pago de la deuda externa con la posibilidad de inversión
de capitales externos. Estos últimos están más cerca de
la evolución de la economía interna que del modelo de repago de
la deuda externa. Hasta diría que tienen intereses contrapuestos. Prefieren
el desarrollo armónico interno para poder hacer nuevas inversiones, que
se priorice le cancelen los bonos a sus tenedores en mejores condiciones.

Cómo sobrellevar la crisis sin morir en el intento 12 Copyright Santa
Fe Associates – 2003. Las unidades económicas en consecuencia, deberán
diseñar sus estrategias teniendo en cuenta este factor sistémico
y
valorar sus usos y costumbres y su nivel de cognición, (bases fundamentales
de las reglas de juego), y además
fundamentar sus acciones en los valores transaccionales y relacionales que supuestamente
el modelo debería contener.

Es cierto que hoy no hay un modelo totalmente definido, pero si sus agentes
alimentan al sistema con sus propios experiencias, el modelo no podrá
ni deberá ser distinto. En definitiva, que hoy la acción está
más del lado de los ciudadanos – por lo menos en el sentido de un desarrollo
económico sostenible – que en el del
Gobierno. Somos agentes de un sistema, y por lo tanto debemos subsistir con
nuestras propias fuerzas. En la selva conviven el tigre, el elefante, el mosquito
y el leopardo. También lo hacen los hongos, los arbustos,
el pasto y los grandes árboles. Y las orugas transitan un difícil
camino desde su estado larval para convertirse en mariposas solamente para vivir
unas horas. Y todo ello sucede sin presidentes, ni jefes, ni gerentes de personal
ni leyes o decretos. La autoorganización genera sus propias reglas.

Esa es la complejidad que existe sobre la tierra, y de la que no podemos escapar
ni los hombres, ni sus propias creaciones: las empresas, las organizaciones
no gubernamentales, los clubes deportivos, los países y hasta los mismos
gobiernos. Entonces el qué hacer tiene varias repuestas:

o Las empresas argentinas pre-existentes, tenderán a solicitar del gobierno,
asistencia por los desvaríos
económicos a los que estuvieron sujetas. Pero no será seguro que
la reciban. Seguramente deberán diseñar una estrategia basada
en primer término en su experiencia del mercado interno y apoyándose
en las redes de contactos que poseen, tratando en segundo lugar de mejorar sus
eficiencias operativas (ecuación de costos-
beneficios) y si eficacia (relación precio de venta-posibilidad del consumidor)
como forma de mejorar su legitimación por parte del mercado consumidor.La
clave es romper la inercia del mercado y de las empresas mismas, que han debido
vivir el derrumbe del mercado.

o Los nuevos emprendimientos buscarán aprovechar sus niveles de cognición
y la apertura a los mercados de
exportación como salida de sus productos a mejores precios relativos
que los que les otorga el mercado
interno. Intentarán también obtener privilegios del gobierno por
el ingreso de divisas, pero también será
difícil basar su ecuación económica sobre la base de esta
variable. Su estrategia será seguramente la de producir artículos
o servicios con mayor eficiencia, es decir a menor costo y con mayor rentabilidad,
pero deberán tener en cuenta que la dispersión de la paridad cambiaria
que se evidencia hoy (de un valor de 1 a
uno de 2,8 para la divisa norteamericana) no tiene sustentabilidad en el largo
plazo. Se debe tener en cuenta la necesidad de vender calidad y no solamente
precios diferenciales y continuidad en esa misma calidad. Esto es lo que valoran
los consumidores externos. Los nuevos emprendimientos deberán tejer sus
nuevas redes de contactos a niveles internos y externos así con los organismos
gubernamentales que le puedan servir de sostén a la actividad que inician.
Esta labor profesional incluye alianzas estratégicas con proveedores,
colegas y clientes a fin de poder eficientizar su actividad nueva en un mercado
resentido por la falta de demanda sostenida.

o Las empresas prestadoras de servicios privatizados, tendrán que ajustar
su ecuación de costo-beneficio a
las nuevas reglas de un mercado externo libre, pero teniendo en cuenta las rentabilidades
ya devengadas y
cobradas durante estos diez últimos años, y la real posibilidad
de los consumidores de hacer frente a tarifas coherentes. Volvemos al principio
sistémico que ningún negocio puede resultar beneficioso solamente

para una de las partes. Si ambas obtienen resultados satisfactorios, esas normas
informales del mercado habrán de legitimar esa relación. De otra
forma, el gobierno deberá tomar decisiones en el tema que van desde el
arbitraje de los precios de los servicios hasta la modificación de la
titularidad de los prestadores.

o Las entidades financieras deberán replantearse su estrategia “ex
– novo”. La des – institucionalización del
país comenzó con la muerte de esas instituciones, que no pudieron
honrar su compromiso fiduciario. Del latín
fiducia, estas instituciones justamente no cumplieron con la definición
de su propio modelo de negocio. No
pudieron devolver los fondos depositados, base de la fe de sus clientes. Si
no diseñan una nueva relación con el mercado, seguramente las
instituciones todavía vigentes serán reemplazadas por otras, tal
como sucede en el mundo biológico, cuando organismos vivos no pueden
defenderse de sus predadores, terminan por ucumbir
como especies y son reemplazadas por otras. En todos los casos, las estrategias
a diseñarse deberán tener
en cuenta la enorme trascendencia del empresariado argentino, como motor del
despegue hacia nuevas
situaciones económicas y sociales.

Nuevamente, la des – institucionalización, ha sido grave, y en consecuencia
no puede imaginarse un reemplazo de esas organizaciones en el corto plazo. Nadie
puede hoy definir como será la Argentina dentro de unos años,
ya que no sabemos cómo se desarrollarán los hechos. Es como haber
pensado como sería la Unión
Soviética después de la caída del muro de Berlín,
en el mismo momento en que se derrumbaba la última piedra. No se sabía
porque nunca había pasado. Lo mismo sucede aquí. Nunca pasó
lo que pasamos y no nos podemos imaginar como será la nueva organización,
cuando las nuevas instituciones reemplacen a las ya inexistentes (desde la justicia
hasta la social, pasando por la seguridad, la educación, la salud y la
economía).
Las unidades de negocios, son como el hombre mismo:
o únicas,
o originales
o e irrepetibles
y por eso mismo, requerirán en cada caso heterogeneidad de soluciones.
Soluciones mágicas, sin esfuerzo y de reproducción masiva, es
una tesis indefendible. Si bien es cierto que no se puede ignorar el rol de
las
instituciones en la eficiencia de las empresas y sus economías, también
es cierto que estás últimas no son
meramente agentes pasivos de los mercados. Todo lo contrario, su actividad ciertamente
puede acelerar la
recomposición de las instituciones. Y este es nuestro caso. De lo que
podemos estar seguros, es que como en la selva, la autoorganización jugará
un rol más que trascendente en esta etapa de la vida Argentina, ya que
si las empresas mantienen los valores relacionales, transaccionales y las bases
ideológicas de sus emprendimientos, el modelo que termine de construirse
responderá ciertamente a las expectativas que todos tenemos.
Dr. Alfredo L. Spilzinger (DBA)
Managing Director
Santa Fe Associates International
Business Strategy
Buenos Aires office
1 Copyright Santa Fe Associates – 2003

Publicado con expresa autorización de los autores

EL DISEÑO DE UNA NUEVA ESTRATEGIA

El descalabro de las instituciones, que no son otra cosa que las reglas e juego
de los países organizados, se basan en el modelo de sistema complejo
que se definió en Santa Fe (New Mexico – USA). Los países, como
todo ente de existencia cuasi biológica, responden a una estructura de
generación de ideas de este tipo:
La teoría es la filosofía del país. Las ideas básicas
sobre las cuales se construyó la soberanía nacional.
El modelo, es el conjunto de interacciones que ponen en funcionamiento a los
diversas partes componentes de la teoría.

Las reglas, finalmente, no son otra cosa que las instituciones. North3 las define
como …”las restricciones
humanamente concebidas que estructuran el comportamiento de los seres humanos,
dentro del modelo.”…
Y eso es justamente lo que fue destruido en nuestro país. Las reglas
que podían hacer predecible, en la medida de lo posible, el funcionamiento
de un modelo. Pero si vamos más allá, también el modelo
fue descontrolado. Y aun más, el 20 de diciembre de 2001, la misma teoría
de la nación estuvo en juego. Ese día, no sabíamos qué
país teníamos, que país había quedado sobre sus
fundamentos, y ni siquiera qué país queríamos los
argentinos.

En un país debidamente organizado, estos elementos (teoría, modelo,
reglas y comportamientos) tienen a su vez algunos componentes fundamentales
que arbitran las tensiones sociales e intentan generar las “reglas de juego”
sobre las que los sistemas democráticos desarrollan su evolución.
Los modelos, tal como queda visto, poseen tres componentes básicos:

Las vinculaciones relacionales, que son las que permiten la interacción
de los miembros de la comunidad alentando el equilibrio de los poderes que todo
sector tiene.Las efectividades transaccionales, como parte del
contrato social que permite la transacción activa y civilizada de los
agentes que integran el sistema país.
El ingrediente ideológico, que es el menos tangible pero que es el que
en definitiva logra efectivizar la ideología de las mayorías dentro
del sistema democrático. No es suficiente que se permita sus fundamentos,
y ni siquiera qué país queríamos los argentinos.

En un país debidamente organizado, estos elementos (teoría, modelo,
reglas y comportamientos) tienen a su vez algunos componentes fundamentales
que arbitran las tensiones sociales e intentan generar las “reglas de juego”
sobre las que los sistemas democráticos desarrollan su evolución:

Los modelos, tal como queda visto, poseen tres componentes básicos:
Las vinculaciones relacionales, que son las que permiten la interacción
de los miembros de la comunidad alentando el equilibrio de los poderes que
todo sector tiene. Las efectividades transaccionales, como parte del contrato
social que permite la transacción activa y civilizada de los agentes
que integran el sistema país.

El ingrediente ideológico, que es el menos tangible pero que es el que
en definitiva logra efectivizar la ideología de las mayorías dentro
del sistema democrático. No es suficiente que se permita transaccionar
o relacionarse, si no es dentro de un contexto ideológico que la mayoría
del país haya aprobado o por lo menos se sienta confortable con él.
En los países del ex bloque socialista, el modelo ideológico imperante
era justamente el que el gobierno había “teóricamente consensuado
con sus habitantes”. Y este tema tiene mucho de sistémico
con la teoría del país.

La historia del país y el horizonte al que se propone llegar, tiene un
componente filosófico que indudablemente se traslada al ideológico
del modelo. Si este último no es compartido por las mayorías de
la población, ningún modelo será sustentable en el tiempo.
Revoluciones, cacerolazos o cualquier otro tipo de alzamiento demostrará
que el modelo se ha alejado lo suficiente de la teoría del país
(básicamente escrita en su constitución) que lo hará imposible
de implementar.

A su vez las reglas también reconocen la existencia de pilares fundamentales:

Los elementos regulatorios, que los congresos sancionan a través
de leyes y los ejecutivos reglamentan para su implementación. Es importante
recalcar en este punto que no basta con sancionar una ley para dejar oncluido
el problema. El principal elemento de este fundamento es que la ley se cumpla
en el sentido y la profundidad que los representantes del pueblo han votado.
No es otra cosa que la defensa del capital social, que es en
definitiva la acumulación de historia, inversiones y cultura de un país
que les pertenece a todos los habitantes.

o Los elementos que componen los usos y costumbres de un determinado
país, sobre cuya permanencia en el tiempo se asientan las bases de las
interrelaciones de sus habitantes. Es la forma que hace legítimos los
modelos de hacer negocios, de comprar, de vender y de comportarse, que no estando
exactamente codificadas, son parte de los valores epigenéticos de los
agentes del sistema. (Valores epigenéticos = cultura heredada genéticamente
más varianzas que el hábitat y la mutación permanente de
las especies que inciden
sobre esa herencia, producen).

° Los factores de cognición, que es la forma en que
tácitamente los agentes del sistema-país legitiman
todos los procesos anteriormente expuestos. La forma en que se conocen las teorías,
los modelos y
las reglas así como sus componentes íntimos. Sobre esta base,
se produce la legitimidad del sistema-país
que permite a los agentes (sus ciudadanos) diseñar sus propias estrategias
de sobrevivencia y elegir sus modelos de comportamiento, tales como cumplimiento
de normas, cooperación, competición, defensa y otros similares
(Ver Child 1972, 1977 4, Oliver 1991, 1992 5).

QUÉ HA PASADO?

Tal como hemos expresado en Argentina, se ha resquebrajado el modelo, porque
simplemente se han
deteriorado las vinculaciones relacionales entre los agentes, han desaparecido
los afectos transaccionales y el mismo sistema ideológico, se encontró
sin sustento en la población, ya que el sector político de la
sociedad no pudo dar suficiente respuesta a los interrogantes planteados. Y
también las reglas dejaron de tener vigencia. Las leyes y sus reglamentos
dejaron de tener aplicaciópn. Los usos y costumbres no se ejercieron
al no obtenerse cumplimiento a las leyes y finalmente la cognición no
se pudo verificar ya que el sistema quedó sin legitimación.
Las instituciones básicas, perdieron validez: el ahorro, el sistema financiero,
las instituciones de contralor, las
paridades cambiarias, los contratos y los compromisos, las fuerzas de seguridad,
el sector productivo, fueron solamente un anecdotario de lo que alguna vez pasó.

Quedamos en situación de transición, pero no al estilo de los
países comunistas en camino hacia un libre mercado. Sino en sentido inverso:
de una situación de extrema liberalización sin un gobierno presente,
debemos re – andar nuestro pasos hacia una situación en que las fuerzas
del mercado sigan actuando, pero bajo un modelo en el que las garantías
de todos queden cubiertas. Y no hay literatura en el mundo con la que podamos
asistirnos. Es éste el primer caso que por seguir las instrucciones de
los círculos financieros áulicos, (el
Washington consensos, los círculos financieros intenacionales apoyados
por grupos nacionales interesados) hemos perdido el timón de nuestra
embarcación.

Una vez se pensó que solamente habíamos extraviado la brújula,
pero el 20 de diciembre de 2001, nos dimos cuenta que nos habíamos quedado
sin margen de maniobra y nuestra embarcación navegaba sin control a la
deriva de las corrientes. La frustración se hizo mayúscula y hemos
advertido que esa liberación sin regulación, como la define el
premio Nóbel Joseph Stiglitz (1999)6, no tuvimos líderes internos
ni apoyo de las organizaciones externas para evitar este desconcierto.

Hoy exigimos al gobierno planes de corto plazo y respuestas. Es lógico.
Pero también es lógico haberlas pedido en su momento a quienes
fueron responsables de los desaciertos. Pero también es cierto que si
volvemos al ejemplo de alguien que ha incrementado su peso en poco tiempo en
100 kilos y esto pone en juego su vida, no podremos sino comenzar un tratamiento
que aligere de peso al paciente en un tiempo lógico. Si fuera posible
hacerlo perder peso en poco tiempo, las consecuencias serían tan malas
como el haberlo ganado
en el mismo lapso.

Nuevamente la evolución, nos marca espacios de tiempo lógicos,
más allá de las medidas de contención social y
económica que pudieran tomarse de inmediato. Nuestra embarcación
se quedó sin velamen, sin timón y sin
capitán. Es preciso recomponer toda la estructura, tan pronto como sea
posible, pero es imposible hacerlo de inmediato. Pero además es preciso
contar con los profesionales más idóneos para ello.

ENTONCES QUÉ HACER?

Frente a estos cambios tan dramáticos, surge la pregunta sobre qué
deben hacer los empresarios, emprendedores y todos aquéllos que tienen
responsabilidades de conducción en los círculos económicos,
como para diseñar sus propias estrategias. En primer término debemos
acordar que los procesos de desarrollo y organización institucional son
continuos e incrementales. No son procesos discontinuos ni se generan
por revoluciones. Es cierto que existen en el decurso de la flecha del tiempo,
atractores tanto internos como extraños, que en forma de grandes imanes
atraen procesos que rompen cierta estabilidad en la evolución.
Podríamos diseñar una larga lista de atractores que han generado
cambios en nuestra historia: la revolución de 1930, la guerra de Malvinas,
el mismo 20 de diciembre de 2001, son hechos que marcaron definitivamente un
cambio en la orientación de la curva de la vida institucional y económica
de nuestro país. Han provisto de modificaciones puntuales a procesos
cuya modificación quizás hubiese tomado más tiempo.

Pero aún así, debemos reconocer que súbitos cambios en
las instituciones, producen al mismo tiempo que el
desmantelamiento de viejas estructuras, un vacío que resulta imposible
de llenar con nuevas instituciones de inmediato, dejando un período de
transición sobre el que es necesario trabajar. Inclusive y tal como lo
hemos mencionado, existen dentro de los generadores de las reglas, usos y costumbres
que pertenecen a la esfera de la cultura de un país, que no cambian tan
repentinamente como puede pasar con las instituciones. Hay un resumen de actitudes
que subyace en los individuos y que permite la continuidad de las instituciones
informales, más allá de la desaparición de las formales.

Lo cierto es que las empresas aún vivas en este entorno así como
los lanzamientos de nuevos emprendimientos, se basarán en estas normas
informales del mercado, mientras se delinean las bases de una nueva organización,
que hoy está en transición. La virtud de los emprendedores y empresarios
argentinos en esta hora difícil, es basarse en las reglas informales
y sus niveles de cognición, para fortalecer las redes internas de producción
y comercialización, fundándose en el principio que ningún
negocio puede instalarse sobre la base del sacrificio o la pobreza de la otra
parte de la población.

Estas relaciones interpersonales, que pre-existían a la hecatombe, deben
fortalecerse y generar valores agregados a esos relaciones. Por supuesto, la
historia de un patronato muy fuerte del gobierno respecto de sus ciudadanos
y sus empresas, que se mantuvo en nuestro país desde 1930 hasta 1990,
es un antecedente que seguramente hará buscar a los emprendedores, protecciones
y ayudas del gobierno. Y es justo que lo hagan en el nombre de los derechos
que se le han conculcado, pero también es cierto que el gobierno no
está posibilitado de acceder a todos los requerimientos internos, porque
ello supone una tesorería sin límites, que en realidad no existe.

Por supuesto se enfrentarán diferentes opciones todas las cuales tendrán
que ser implementadas sin el concurso de la asistencia del gobierno. Este último
debe invertir sus mejores esfuerzos en la reconstitución de las instituciones
del país que han sido eliminadas de la vida de los ciudadanos, por otras
que sirvan a esos efectos. Básicamente deberá reconstruirse el
tejido de asistencia social no con simple asistencialismo demagógico,
que en definitiva no sirve a un desarrollo sostenido, sino a subsanar el proceso
de des – institucionalización que permita en un más largo plazo
el fortalecimiento de las fuerzas productivas
de la Nación.

Porque en nada influye el pago de la deuda externa con la posibilidad de inversión
de capitales externos. Estos últimos están más cerca de
la evolución de la economía interna que del modelo de repago de
la deuda externa. Hasta diría que tienen intereses contrapuestos. Prefieren
el desarrollo armónico interno para poder hacer nuevas inversiones, que
se priorice le cancelen los bonos a sus tenedores en mejores condiciones.

Cómo sobrellevar la crisis sin morir en el intento 12 Copyright Santa
Fe Associates – 2003. Las unidades económicas en consecuencia, deberán
diseñar sus estrategias teniendo en cuenta este factor sistémico
y
valorar sus usos y costumbres y su nivel de cognición, (bases fundamentales
de las reglas de juego), y además
fundamentar sus acciones en los valores transaccionales y relacionales que supuestamente
el modelo debería contener.

Es cierto que hoy no hay un modelo totalmente definido, pero si sus agentes
alimentan al sistema con sus propios experiencias, el modelo no podrá
ni deberá ser distinto. En definitiva, que hoy la acción está
más del lado de los ciudadanos – por lo menos en el sentido de un desarrollo
económico sostenible – que en el del
Gobierno. Somos agentes de un sistema, y por lo tanto debemos subsistir con
nuestras propias fuerzas. En la selva conviven el tigre, el elefante, el mosquito
y el leopardo. También lo hacen los hongos, los arbustos,
el pasto y los grandes árboles. Y las orugas transitan un difícil
camino desde su estado larval para convertirse en mariposas solamente para vivir
unas horas. Y todo ello sucede sin presidentes, ni jefes, ni gerentes de personal
ni leyes o decretos. La autoorganización genera sus propias reglas.

Esa es la complejidad que existe sobre la tierra, y de la que no podemos escapar
ni los hombres, ni sus propias creaciones: las empresas, las organizaciones
no gubernamentales, los clubes deportivos, los países y hasta los mismos
gobiernos. Entonces el qué hacer tiene varias repuestas:

o Las empresas argentinas pre-existentes, tenderán a solicitar del gobierno,
asistencia por los desvaríos
económicos a los que estuvieron sujetas. Pero no será seguro que
la reciban. Seguramente deberán diseñar una estrategia basada
en primer término en su experiencia del mercado interno y apoyándose
en las redes de contactos que poseen, tratando en segundo lugar de mejorar sus
eficiencias operativas (ecuación de costos-
beneficios) y si eficacia (relación precio de venta-posibilidad del consumidor)
como forma de mejorar su legitimación por parte del mercado consumidor.La
clave es romper la inercia del mercado y de las empresas mismas, que han debido
vivir el derrumbe del mercado.

o Los nuevos emprendimientos buscarán aprovechar sus niveles de cognición
y la apertura a los mercados de
exportación como salida de sus productos a mejores precios relativos
que los que les otorga el mercado
interno. Intentarán también obtener privilegios del gobierno por
el ingreso de divisas, pero también será
difícil basar su ecuación económica sobre la base de esta
variable. Su estrategia será seguramente la de producir artículos
o servicios con mayor eficiencia, es decir a menor costo y con mayor rentabilidad,
pero deberán tener en cuenta que la dispersión de la paridad cambiaria
que se evidencia hoy (de un valor de 1 a
uno de 2,8 para la divisa norteamericana) no tiene sustentabilidad en el largo
plazo. Se debe tener en cuenta la necesidad de vender calidad y no solamente
precios diferenciales y continuidad en esa misma calidad. Esto es lo que valoran
los consumidores externos. Los nuevos emprendimientos deberán tejer sus
nuevas redes de contactos a niveles internos y externos así con los organismos
gubernamentales que le puedan servir de sostén a la actividad que inician.
Esta labor profesional incluye alianzas estratégicas con proveedores,
colegas y clientes a fin de poder eficientizar su actividad nueva en un mercado
resentido por la falta de demanda sostenida.

o Las empresas prestadoras de servicios privatizados, tendrán que ajustar
su ecuación de costo-beneficio a
las nuevas reglas de un mercado externo libre, pero teniendo en cuenta las rentabilidades
ya devengadas y
cobradas durante estos diez últimos años, y la real posibilidad
de los consumidores de hacer frente a tarifas coherentes. Volvemos al principio
sistémico que ningún negocio puede resultar beneficioso solamente

para una de las partes. Si ambas obtienen resultados satisfactorios, esas normas
informales del mercado habrán de legitimar esa relación. De otra
forma, el gobierno deberá tomar decisiones en el tema que van desde el
arbitraje de los precios de los servicios hasta la modificación de la
titularidad de los prestadores.

o Las entidades financieras deberán replantearse su estrategia “ex
– novo”. La des – institucionalización del
país comenzó con la muerte de esas instituciones, que no pudieron
honrar su compromiso fiduciario. Del latín
fiducia, estas instituciones justamente no cumplieron con la definición
de su propio modelo de negocio. No
pudieron devolver los fondos depositados, base de la fe de sus clientes. Si
no diseñan una nueva relación con el mercado, seguramente las
instituciones todavía vigentes serán reemplazadas por otras, tal
como sucede en el mundo biológico, cuando organismos vivos no pueden
defenderse de sus predadores, terminan por ucumbir
como especies y son reemplazadas por otras. En todos los casos, las estrategias
a diseñarse deberán tener
en cuenta la enorme trascendencia del empresariado argentino, como motor del
despegue hacia nuevas
situaciones económicas y sociales.

Nuevamente, la des – institucionalización, ha sido grave, y en consecuencia
no puede imaginarse un reemplazo de esas organizaciones en el corto plazo. Nadie
puede hoy definir como será la Argentina dentro de unos años,
ya que no sabemos cómo se desarrollarán los hechos. Es como haber
pensado como sería la Unión
Soviética después de la caída del muro de Berlín,
en el mismo momento en que se derrumbaba la última piedra. No se sabía
porque nunca había pasado. Lo mismo sucede aquí. Nunca pasó
lo que pasamos y no nos podemos imaginar como será la nueva organización,
cuando las nuevas instituciones reemplacen a las ya inexistentes (desde la justicia
hasta la social, pasando por la seguridad, la educación, la salud y la
economía).
Las unidades de negocios, son como el hombre mismo:
o únicas,
o originales
o e irrepetibles
y por eso mismo, requerirán en cada caso heterogeneidad de soluciones.
Soluciones mágicas, sin esfuerzo y de reproducción masiva, es
una tesis indefendible. Si bien es cierto que no se puede ignorar el rol de
las
instituciones en la eficiencia de las empresas y sus economías, también
es cierto que estás últimas no son
meramente agentes pasivos de los mercados. Todo lo contrario, su actividad ciertamente
puede acelerar la
recomposición de las instituciones. Y este es nuestro caso. De lo que
podemos estar seguros, es que como en la selva, la autoorganización jugará
un rol más que trascendente en esta etapa de la vida Argentina, ya que
si las empresas mantienen los valores relacionales, transaccionales y las bases
ideológicas de sus emprendimientos, el modelo que termine de construirse
responderá ciertamente a las expectativas que todos tenemos.
Dr. Alfredo L. Spilzinger (DBA)
Managing Director
Santa Fe Associates International
Business Strategy
Buenos Aires office
1 Copyright Santa Fe Associates – 2003

Publicado con expresa autorización de los autores

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