Así son los empleados improductivos

Pueden generar roces con otros empleados, perdida de clientes y un largo etcétera. El primer paso para solucionarlo es identificarlos.

Aunque no todos los jefes estén al tanto, en toda oficina hay al menos un empleado improductivo. Cómo estos empleados llegaron allí, o por qué están ahí, podría ser una historia diferente, pero para los empleadores, todo comienza con ser capaz de reconocer algunas de las características clave de un empleado improductivo. Si se puede reconocerlo posiblemente se pueda solucionarlo.

Quejarse

De hecho, ni siquiera importa realmente porqué alguien se está quejando o con quién o siquiera sobre quién si esas quejas son reiteradas. Porque una queja no solucionada nada y demuestra que la persona no está dispuesta a trabajar para solucionarlo. Si un empleado productivo tiene un problema lo que suele hacer es intentar solucionarlo activamente. En en el caso de un problema con alguna autoridad, puede pedir una cita o intentar hablar de manera personal. Si faltan recursos, intenta conseguirlos o arreglarse con lo que tiene: no sólo demandar que sean provistos.

Y excusarse

Similar a quejarse, poner excusas no es la manera de ser productivo. A veces, una excusa es una razón válida por la que algo no está como debiera ser, pero cuando una excusa es simplemente une excusa entonces hay un problema con el empleado. Empezar a prestar atención y ver si parece que hay una excusa para todo. Uno o dos de vez en cuando está bien, pero las excusas se pueden ir de las manos rápidamente.

Posponer en exceso

Esta característica es la compañera ideal de las quejas junto con las excusas. La mayoría de las veces, un empleado va posponer debido a una excusa, y otras veces se aludirá a que no es un problema de urgencia o que se puede realizar después y se lo presiona se quejará. Una vez más, si bien esto podría estar bien en pequeñas dosis, si se convierte en un hábito también se convierte en un problema.

El jefe termina haciendo todo el trabajo

Se puede dar por dos razones: o bien el empleado sabe que el jefe vendrá en algún momento a salvar el día y solucionar los problemas del trabajo del empleado, o bien el jefe y el empleado concuerdan en que no puede ser independiente ni se puede delegar sin miedo. En cualquiera de estas situaciones, un empleado no será productivo porque parte de la productividad es ser capaz de hacerse cargo de los problemas propios, ser creativo, y trabajar duro para resolverlos. Correr hacia el jefe por ayuda no es un buen indicador de productividad.

Sólo se enfocan en las recompensas, no en los resultados

Este es un signo clásico de alguien que en realidad no se preocupan por el trabajo. Esta clase de empleado se suelen enfocar y preocuparse en ser productivos cuando les regresa en la forma de algún beneficio en el corto o largo plazo. La creatividad y la innovación no pueden alquilarse con un premio a la productividad a fin de mes, por eso es que los empleados que se enfocan en recompensas y no en resultados pueden ser más improductivos en el largo aliento. Esto no quiere decir que no haya que recompensar a los empleados, sino que hay que recompensar a los que son productivos per se y no forzar la productividad con premios.

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