4 formas de motivar a los empleados

La razón más importante por la cual muchas veces no se logran las iniciativas estratégicas es la enorme cantidad de energía que ponen las empresas en manejar las operaciones cotidianas.

Entre atender a los clientes y trabajar en una iniciativa estratégica, ¿qué va a elegir el equipo de trabajo? Invariablemente, elige e trabajo del día a día.  Entonces, ahora que sabemos cuál es el problema, ¿cómo lo solucionamos? Aquí, cuatro pasos que pueden ayudar:

 1. Asegurarse de que los empleados se asimilen a la identidad de la compañía.  Una declaración de identidad  no es solamente algo que uno le transmite al público sino también una declaración  de la que se hacen responsables los equipos de trabajo cotidianamente. Por ejemplo, la declaración de identidad de Apple es “crear una tecnología simple y fácil de usar”. Habría que mantener esa declaración en no más de diez palabras para que sea fácil de recordar y de compartir con los demás

2. Internalizar y hacer circular los valores centrales. Cuando los empleados entienden e internalizan los valores centrales de su compañía, entienden con más claridad cómo deben operar para triunfar dentro de la organización. Por ejemplo, en un reciente retiro ejecutivo de una firma de diseño uno de los valores centrales que se manejaron fue  que ellos brindan sus diseños en forma rentable. Al internalizar eso como valor central,  ahora cada diseñador asume la responsabilidad  de no solo entregar diseños atractivos sino también de hacerlos de manera rentable 

3. Asegurarse de que todos estén enfocados en un objetivo específico. Muchas empresas pecan de tener demasiadas iniciativas estratégicas al mismo tiempo. Casi siempre hay un objetivo que es más importante que todos los demás. Por ejemplo, una firma de ingeniería logró aumentar su  tasa de rentabilidad de 16% a 21%. Lo logró asegurándose de que cada gerente de proyecto recibiera la capacitación adecuada para trazar planes de trabajo y planes de comunicación para cada uno de sus clientes.

4. Crear saltos de 90 días. Los plazos de 90 días descomponen un objetivo anual en porciones manejables que no abruman a nadie. El método gradual es el ideal para ir acercándose a la meta anual. Para la compañía comentada en el punto tres, la meta a 90 días para el departamento de ingeniería  fue pedirles a los gerentes de proyectos más exitosos cuáles fueron las mejores prácticas que usaron en sus proyectos. La información reunida formó la base de un plan para aplicar a nivel de toda la organización.

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