Brasil empieza a recuperarse. ¿Y la pulseada Bolsonaro vs Lula?

Una serie de cambios de gabinete, la forma en que se resolvió la crisis en el seno de las Fuerzas Armadas y los proyectos de ley que comienzan a discutirse en el Congreso, muestran que el gobierno busca neutralizar el nuevo impacto político.

Que es el “factor Lula” fortaleciendo su alianza con los partidos de centro. Y, pese a los flancos débiles que ofrece el gobierno, particularmente en el manejo sanitario, tampoco se ha apreciado una radicalización del discurso de Lula, como advierte el informe del IERAL dela Fundación Mediterránea.

Cuando se conoció que la justicia brasileña había levantado las restricciones para que Lula compitiera en el plano electoral, en la segunda semana de marzo, la Bolsa de San Pablo retrocedió. Sin embargo, después se recuperó y el Bovespa en dólares está 13,3 % arriba del valor de principios de marzo.

En cierto modo, el mercado está “comprando” la idea de un país más “corrido hacia el centro”, pero esta percepción se revisa todos los días. Las posturas de ambos líderes no resultan tan predecibles, en función de lo que necesita la todavía frágil economía brasileña, por lo que el factor político, de aquí a las elecciones del año próximo, habrá de condicionar la evolución de las principales variables.

Sin olvidar el balance sombrío que arroja el fallecimiento de 390 mil personas por Covid, la dinámica de las últimas semanas alimenta las chances de un mejor equilibrio entre salud y economía. El ritmo de vacunaciones subió en Brasil a 3400 nuevas dosis/día cada millón de habitantes, mientras los nuevos casos de covid desaceleraron hasta 267 cada millón de habitantes (la mitad del guarismo de la Argentina).

La mejora de las cuentas fiscales, el impacto positivo de los términos de intercambio, un retorno moderado de capitales al país, una inflación que se contiene y permite cierta recuperación del consumo, junto con el incremento sostenido del crédito, configuran un combo que permitiría que la recuperación del PIB en 2021 se ubique por encima del 3 % anual, en lugar del tímido 2 % que se proyectaba meses atrás.

El 35 % de las exportaciones de Brasil está compuesto por soja, hierro, maíz y petróleo, por lo que las ventas totales al exterior pasarían de US$ 210 mil millones en 2020 a US$ 255 mil millones en 2021. Cabe recordar que en el vecino país esos flujos no pagan impuestos (“retenciones”), por lo que este fenómeno, a su vez, está dinamizando la Inversión Extranjera Directa (IED).

Los préstamos de la banca privada están aumentando al 21 % interanual. Aun cuando la tasa de interés de referencia (Selic) llegue a 5,5 % anual a fin de 2021, en términos reales la política monetaria habrá de conservar sesgo expansivo.

 

 

 

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