Investigada por la Securities & Exchange Commission y otras instancias por presuntas maniobras contables, Qwest trata de obtener unos US$ 10.000 millones por las divisiones yellow pages y servicios inalámbricos. La empresa, cuyas acciones han caído 62% este año, necesita efectivo, tras haber reducido estimaciones de ventas tres veces desde septiembre.
KKR, el mayor experto en compras de ocasión, Thomas Lee, Blackstone y Providence Equity figuran entre siete interesados del mismo sector (afín a los vulture funds [fondos buitre]).
Eventualmente, podrían concertar una oferta en común. En forma separada, otras firmas de la misma especie analizan ofertar: Madison Dearborn Partners, Carlyle Group, Apollo Advisors y Hicks, Muse, Tate & Fürst.
Los observadores no descartan que acaben formando un “club” para evitar una puja de ofertas y mantener los precios dentro de lo razonable para ellos. Las nuevas restricciones financieras obligan a los compradores potenciales a arriesgar mayor proporción de sus carteras accionarias.
Esto limita los alcances de las compras apalancadas, donde el adquirente usa el efectivo de la compañía comprada para financiar gastos o deudas incurridas en la propia operación. De ahí que los “fondos buitres” hagan ofertas para optimizar ganancias y controlar la
Investigada por la Securities & Exchange Commission y otras instancias por presuntas maniobras contables, Qwest trata de obtener unos US$ 10.000 millones por las divisiones yellow pages y servicios inalámbricos. La empresa, cuyas acciones han caído 62% este año, necesita efectivo, tras haber reducido estimaciones de ventas tres veces desde septiembre.
KKR, el mayor experto en compras de ocasión, Thomas Lee, Blackstone y Providence Equity figuran entre siete interesados del mismo sector (afín a los vulture funds [fondos buitre]).
Eventualmente, podrían concertar una oferta en común. En forma separada, otras firmas de la misma especie analizan ofertar: Madison Dearborn Partners, Carlyle Group, Apollo Advisors y Hicks, Muse, Tate & Fürst.
Los observadores no descartan que acaben formando un “club” para evitar una puja de ofertas y mantener los precios dentro de lo razonable para ellos. Las nuevas restricciones financieras obligan a los compradores potenciales a arriesgar mayor proporción de sus carteras accionarias.
Esto limita los alcances de las compras apalancadas, donde el adquirente usa el efectivo de la compañía comprada para financiar gastos o deudas incurridas en la propia operación. De ahí que los “fondos buitres” hagan ofertas para optimizar ganancias y controlar la