Una idea y un negocio

La idea de dar una solución al funcionamiento del sistema fue un acierto estratégico de los fundadores de La Fábrica. Hoy la empresa fabrica más de un millón de sándwiches de miga cada mes y se expande bajo el formato de franquicias.

14 septiembre, 2015

El éxito de La Fábrica se forjó sobre un pilar fundamental: 50 triples surtidos, frescos, embalados y listos para llevar. Con un concepto tan simple consiguió modificar el tedioso hábito de las largas esperas frente al mostrador de un local, hasta hacerlo desaparecer. El logro comercial es, además, una conquista social que la misma empresa se adjudica como propia. Y quizá, en algún punto, sea justo.

“Claramente hubo un antes y un después de la oferta puntual de 50 triples surtidos”, dice Eduardo Luna, gerente de Marketing de La Fábrica. “Hasta ese momento, los clientes hacían sus reservas varios días antes y se formaban colas con altos tiempos de espera. Esta forma de consumo era socialmente aceptada, dado a que no existía otra modalidad de comercializar este tipo de alimentos”.

Hoy La Fábrica funciona como una cadena de elaboración y venta de productos alimenticios, bajo la premisa de la elaboración artesanal. Su cliente objetivo está definido por cualquier persona en pos de organizar una reunión, un festejo o una fiesta y desee contar con sándwiches de miga, tortas, tartas, saladitos, empanadas e, incluso, helado. Luna lo resume con un eslogan tradicional: “Somos el mejor aliado de un buen anfitrión”.

20 años atrás, Gabriel Matyas y Alberto Bergoc eran dos amigos del barrio porteño de Versalles dedicados al negocio de la logística y creyeron que sería una buena opción formar una sociedad para instalar un local de tortas artesanales. Pero en el medio apareció Graciela Salvatico Curbelo, dueña de una confitería que no lograba resolver problemas de envíos y que al sumarse al proyecto, por ley transitiva, hizo ampliar la variedad de productos. Para ordenar el flujo de trabajo decidieron que Graciela fuera la responsable de las tareas de elaboración, Alberto pusiera foco en los aspectos operativos y Gabriel se dedicara a las gestiones comerciales.

Entonces nació la idea revolucionaria que hizo crecer al negocio. En el medio, aquella sociedad tripartita empezó a sentir que el rigor de la demanda sobrepasaba a la capacidad de elaboración del local y la obligó a modificar la estructura de la organización. “Es ahí cuando se decidió incursionar en una elaboración centralizada de los sándwiches de miga. El desafío era aumentar la capacidad de producción sin perder la calidad ni la frescura que caracteriza a los productos de La Fábrica”.

La respuesta fue incorporar una planta de producción (hoy son seis) para la elaboración en serie de algunos productos, que permitiese aumentar el volumen y, a la vez, conservar la elaboración artesanal. “En este momento La Fábrica se estaba convirtiendo en una empresa”.

La transformación en empresa es el paso que obliga a todo dueño a decidir entre mantenerse como organización familiar o avanzar hacia la categoría profesional. Luna dice que La Fábrica sigue siendo una empresa familiar con la idea de conservar cuestiones básicas que los vinculan con los clientes, aunque, en paralelo, se encuentran implementando un plan de profesionalización y estructuración de los sectores clave. “Entendemos que esta combinación de personal de confianza y personal altamente calificado, nos ayudará a seguir creciendo y expandiendo el negocio a lo largo del tiempo”.

Para tomar una dimensión del volumen que representa el negocio, La Fábrica elabora al mes más de un millón de sándwiches de miga, sin dudas, el producto estrella, cuya comercialización explica el 50% de las ventas en sus 37 locales, de los cuales 23 son franquicias, repartidos entre la Capital Federal, el Gran Buenos Aires y, desde agosto, en la provincia de San Luis.

Bajo la modalidad llave en mano, el valor de una franquicia es de $ $980.000 e incluye todos los costos necesarios para la instalación y apertura de un local completo, además del stock inicial.

Y al parecer, en virtud de las propias expectativas, el negocio seguirá rodando. “Nuestro plan de expansión es más que optimista. En septiembre ya tenemos confirmadas 2 aperturas y para fin de año pronosticamos la inauguración de 10 sucursales más de la mano de nuevos socios estratégicos”.

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