Una generación vanidosa alimenta negocio millonario

Aunque todavía hay millones de americanos que se resisten a abandonar sus anteojos, en general los avances en cirugía ocular tientan con sus promesas a la coqueta generación de la posguerra. Hoy hay más posibilidades que nunca.

Un nuevo procedimiento en cirugía ocular que usa ondas radiales para corregir
la visión de cerca acaba de ser aprobado por la Food and Drug Administration
en Estados Unidos. Pero meses antes de esa aprobación, muchos americanos
ya habían aceptado someterse al tratamiento para librarse de una vez por
todas de los lentes de cerca.

Biología y vanidad se juntan para convertir en boom al mercado de la corrección
visual. La generación de la posguerra – que ya comienza a cumplir 60 —
está decidida a ver bien sin bifocales ni lentes para abuelos. La consigna
parece ser cumplir años sin que se noten, aunque haya que pagar, en este
caso, US$ 1.500 por un procedimiento que dura tres minutos.

La intervención, aprobada el mes pasado por la F.D.A., se llama keroplastía
conductiva y corrige la visión de cerca en personas que no tienen ningún
otro problema visual. A diferencia del Lasik, la tan popular cirugía con
rayo láser, este nuevo procedimiento no usa rayos para cambiar la forma
del ojo. Aquí hay un diminuto instrumento que aplica ondas radiales en
forma circular sobre la capa externa de la córnea para encoger pequeñas
zonas de colágeno, una proteína fibrosa que se encuentra en el tejido
conductivo, en huesos y cartílago. El tratamiento aumenta la curvatura
de la córnea para mejorar la visión cercana.

La keratoplastía conductiva se hace, por lo general, en un solo ojo. El
otro da la visión de lejos y la mente coordina toda la información
visual como ocurre con personas que normalmente tienen visión de lejos
en uno ojo y de cerca en el otro. Aún así, cuando un paciente requiera
tratamiento en ambos ojos, se pueden realizar el mismo día.

Se trata de sólo una más de una increíble cantidad de operaciones
que están apareciendo o que están en las últimas etapas de
investigación. En los últimos años 5% de la población
estadounidense con problemas visuales (unos tres millones de personas) se sometieron
la cirugía lasik para descartar los anteojos. Ni el lasik ni este nuevo
procedimiento, son cubiertos por los seguros de salud.

William Link, científico de California y entrepreneur que colaboró
en la creación de varias empresas de salud visual, estima que las compañías
establecidas como laboratorios Alcon , Bausch & Lomb y VISX llevan invertidos
un total de US$ 750 millones en los últimos cinco años en desarrollo
de productos para la generación del Baby Boom. Por su parte, él
aportó más de US$ 140 millones en compañías como Refractec,
una start-up de California que colaboró en el desarrollo del la keratoplastía
conductiva.

La compañía enseña a los cirujanos oculares a realizar el
procedimiento y les vende las máquinas en unos US$ 58.000. Una bicoca comparada
con los US$ 325.000 que hacen falta para comprar una máquina de rayo láser.

La keratoplastía conductiva fue aprobada hace dos años por la F.D.A.
para el tratamiento de la hyperopía, una enfermedad visual mucho menos
común. Después de unos 30.000 casos, un panel de la F.D.A. recomendó
unánimemente el procedimiento para ser aplicado a problemas de visión
de cerca. Desde el 16 de marzo, entonces, la operación cuenta con la garantía
del famoso organismo.

Los oftalmólogos dicen que los efectos correctivos pueden debilitarse luego
de cinco años, pero el procedimiento es demasiado nuevo todavía
para afirmar tal cosa. Un panel de la F.D.A. recomienda que se advierta a los
pacientes que el tratamiento “puede afectar la percepción de profundidad”,
algo que podría implicar un peligro para los que manejan en rutas. También
recomendó que se informe sobre algunos pocos casos de pacientes que terminaron
con astigmatismo a consecuencia del procedimiento.

Pero la gente de esta generación es más proclive a pensar en las
ventajas y no en los riesgos. Como dijo un paciente en el consultorio, “yo
no quiero ser la única persona del equipo que se tiene que poner los lentes
a la hora de leer un contrato.”

Un nuevo procedimiento en cirugía ocular que usa ondas radiales para corregir
la visión de cerca acaba de ser aprobado por la Food and Drug Administration
en Estados Unidos. Pero meses antes de esa aprobación, muchos americanos
ya habían aceptado someterse al tratamiento para librarse de una vez por
todas de los lentes de cerca.

Biología y vanidad se juntan para convertir en boom al mercado de la corrección
visual. La generación de la posguerra – que ya comienza a cumplir 60 —
está decidida a ver bien sin bifocales ni lentes para abuelos. La consigna
parece ser cumplir años sin que se noten, aunque haya que pagar, en este
caso, US$ 1.500 por un procedimiento que dura tres minutos.

La intervención, aprobada el mes pasado por la F.D.A., se llama keroplastía
conductiva y corrige la visión de cerca en personas que no tienen ningún
otro problema visual. A diferencia del Lasik, la tan popular cirugía con
rayo láser, este nuevo procedimiento no usa rayos para cambiar la forma
del ojo. Aquí hay un diminuto instrumento que aplica ondas radiales en
forma circular sobre la capa externa de la córnea para encoger pequeñas
zonas de colágeno, una proteína fibrosa que se encuentra en el tejido
conductivo, en huesos y cartílago. El tratamiento aumenta la curvatura
de la córnea para mejorar la visión cercana.

La keratoplastía conductiva se hace, por lo general, en un solo ojo. El
otro da la visión de lejos y la mente coordina toda la información
visual como ocurre con personas que normalmente tienen visión de lejos
en uno ojo y de cerca en el otro. Aún así, cuando un paciente requiera
tratamiento en ambos ojos, se pueden realizar el mismo día.

Se trata de sólo una más de una increíble cantidad de operaciones
que están apareciendo o que están en las últimas etapas de
investigación. En los últimos años 5% de la población
estadounidense con problemas visuales (unos tres millones de personas) se sometieron
la cirugía lasik para descartar los anteojos. Ni el lasik ni este nuevo
procedimiento, son cubiertos por los seguros de salud.

William Link, científico de California y entrepreneur que colaboró
en la creación de varias empresas de salud visual, estima que las compañías
establecidas como laboratorios Alcon , Bausch & Lomb y VISX llevan invertidos
un total de US$ 750 millones en los últimos cinco años en desarrollo
de productos para la generación del Baby Boom. Por su parte, él
aportó más de US$ 140 millones en compañías como Refractec,
una start-up de California que colaboró en el desarrollo del la keratoplastía
conductiva.

La compañía enseña a los cirujanos oculares a realizar el
procedimiento y les vende las máquinas en unos US$ 58.000. Una bicoca comparada
con los US$ 325.000 que hacen falta para comprar una máquina de rayo láser.

La keratoplastía conductiva fue aprobada hace dos años por la F.D.A.
para el tratamiento de la hyperopía, una enfermedad visual mucho menos
común. Después de unos 30.000 casos, un panel de la F.D.A. recomendó
unánimemente el procedimiento para ser aplicado a problemas de visión
de cerca. Desde el 16 de marzo, entonces, la operación cuenta con la garantía
del famoso organismo.

Los oftalmólogos dicen que los efectos correctivos pueden debilitarse luego
de cinco años, pero el procedimiento es demasiado nuevo todavía
para afirmar tal cosa. Un panel de la F.D.A. recomienda que se advierta a los
pacientes que el tratamiento “puede afectar la percepción de profundidad”,
algo que podría implicar un peligro para los que manejan en rutas. También
recomendó que se informe sobre algunos pocos casos de pacientes que terminaron
con astigmatismo a consecuencia del procedimiento.

Pero la gente de esta generación es más proclive a pensar en las
ventajas y no en los riesgos. Como dijo un paciente en el consultorio, “yo
no quiero ser la única persona del equipo que se tiene que poner los lentes
a la hora de leer un contrato.”

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