Tendencias que configurarán la industria química en 2021

Digitalización, factores ambientales y sociales, diversidad, fusiones y adquisiciones, y diversificación son los temas que se desarrollan en la reciente publicación de KPMG.

Si el desempeño de la industria química durante el año 2020 se resumiera en una sola palabra, esa palabra sería “disrupción”. Algunas empresas surgieron, por ejemplo, fabricantes de desinfectantes y reactivos de diagnóstico, mientras que otras tuvieron que esforzarse, como las expuestas a los mercados automotriz, de refinación y construcción, por nombrar solo algunos casos. Sin embargo, ya sea preparándose para cubrir grandes demandas repentinas o luchando para sobrevivir, en ambos casos los resultados causaron grandes trastornos.

Hubo demasiados cambios en apenas un año. Las estrategias del pasado ya no eran relevantes. La pandemia expuso los puntos débiles de la industria y aceleró de forma significativa los programas de transformación. A medida que las empresas navegaban por territorios inexplorados, fue la transformación digital la que brindó una oportunidad. La aplicación de tecnologías digitales continuará su rápido crecimiento en la industria química, como una de las cinco tendencias clave que configurarán el año 2021. En la reciente publicación de KPMG, “Reaction: Cinco tendencias que darán forma a la industria química en 2021”, se exploran las tendencias que configurarán el desarrollo de esta importante industria durante 2021:

  1. Digitalización: La pandemia hizo que todos tomaran conciencia sobre la importancia fundamental de la tecnología. La escala y la velocidad sin precedentes de la crisis provocaron un aumento colosal de inversiones en tecnología. En raras ocasiones se ha visto un incremento tan significativo de la transformación digital en los datos del producto interno bruto, pero el último año fue la excepción.
  2. Metas ESG: La industria química ha sido un líder en los factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), pero hay mucho más por hacer. Es hora de redoblar las estrategias ESG. En ese sentido, Manuel Fernandes, Socio Líder de Energía y Recursos Naturales de KPMG en América del Sur, comentó: “La implementación del Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Sustancias Químicas (SGA) sigue siendo un desafío para América del Sur, que busca cumplir con los estándares regulatorios ya seguidos en varios países del mundo. Si bien la industria necesita implementar tendencias en digitalización, de un extremo a otro, desde la investigación y el desarrollo hasta las actividades que involucran a sus clientes, también debe satisfacer las demandas de ESG (ambiental, social y de gobernanza) y no contribuir al aumento del consumo de energía. La economía circular está en el centro de atención en el proceso de descarbonización”.
  3. Mayor diversidad en el liderazgo: Aunque recientemente han existido algunos avances, la participación de las mujeres y de las minorías en el liderazgo químico permanece obstinadamente baja. El liderazgo ha seguido típicamente un modelo muy tradicional: la mayoría de los profesionales posee un título en ingeniería química y una experiencia empresarial comparable y comparten antecedentes similares; estos puntos en común conducen potencialmente a una carencia de diversidad de pensamiento. En el entorno dinámico actual, es necesario que exista una mayor diversidad que aporte nuevas perspectivas, e ideas que ofrezcan mayor agilidad en respuesta a los nuevos desafíos.
  4. Aumento de fusiones y adquisiciones: El COVID-19 no detuvo la actividad comercial. Incluso en un mercado complejo, hubo múltiples acuerdos valuados en miles de millones de dólares y transacciones multimillonarias En efecto, el mercado de fusiones y adquisiciones (M&A) está más activo que nunca en relación a los productos químicos.
  5. Carteras diversificadas: Históricamente, muchas de las mayores empresas químicas han sido diversificadas (generalmente como resultado de M&A pasadas, aunque durante los últimos 10 años ha habido una presión de reestructurar las carteras para que se centren en una menor cantidad de negocios principales), una presión ejercida por los inversionistas activistas en EE. UU.

Sin embargo, durante la pandemia, las empresas que se concentraron en los segmentos del mercado “equivocados” fueron las que más sufrieron durante la crisis. Aprender de las lecciones de 2020 es un imperativo estratégico para que todas las empresas químicas evalúen activamente sus carteras y determinen si se requiere un cambio de dirección. La diversificación ya no debería ser una mala palabra en la industria, siempre y cuando no se convierta en una excusa para la falta de enfoque.

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