Syngenta: no a Monsanto pero sí a China

Europa impidió que la norteamericana compre la suiza Syngenta y bloqueó los intentos del gigante norteamericano del agribusiness de promover alimentos GM. Ahora Singenta aceptó la oferta de Chemchina, más baja que la de Monsanto.

La empresa estadounidense Monsanto intentó durante largo tiempo comprar a su rival en agribusiness, la proveedora suiza de semillas Syngenta, para fabricar alimentos genéticamente modificados. Ofreció US$ 46.000 millones y la respuesta que obtuvo fue que ese precio la subvaloraba y que una posible fusión de las dos significaría una cantidad de problemas antimonopólicos y regulatorios. Detrás de esta respuesta estaba la oposición de las autoridades europeas, reacias a promover alimentos genéticamente modificados. 

 

Ahora, con el anuncio  de que Syngenta aprobó una oferta  de China National Chemical Corp, o ChemChina, los esfuerzos de Monsanto por comprar Syngenta quedan hechos añicos. 

 

US$43.000 millones es la cifra que pagó Chemchina por Syngenta, el precio más alto que haya pagado jamás una empresa china por un negocio  extranjero.Montanto había ofrecido tres mil millones más.Luego del anuncio, las acciones de Syngenta subieron  6%

 

 China es el mercado agrícola más grande del mundo y busca asegurarse la provisión de alimentos para su población. Syngenta es el grupo ideal, porque fabrica agroquímicos, fertilizantes y una cantidad de semillas patentadas. Una persona cercana a las negociaciones calificó la operación no como una empresa que compra otra sino como un gobierno tratando de resolver un problema grave: solo 10% de el suelo chino es eficiente. Años de cultivos intenvos combinados con uso y abuso de productos químicos degradó el suelo y envenenó los reservorios de agua. Eso significa que China está expuesta a escasez de cultivos. Esta operación coincide, entonces, exactamente con los planes del gobierno  de modernizar la agricultura en cinco años. 

 

Hay que admitir que Syngenta había rechazado la oferta de Monsanto en parte también porque la unión de ambos gigantes habría chocado con las autoridades antimonopólicas. La venta a Chemchina, en cambio, significa unirse a un negocio mucho menor y no plantea peligros de ser rechazada. A diferencia de Europa, el presidente Xi Jinping, declaró la investigación en tecnologías de modificación genética una prioridad nacional. 

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