Samsung, tras de llovido, mojado

Un nuevo escándalo sacude a la firma de electrónicos coreana que todavía trata de reparar la reputación dañada con el fiasco del celular Galaxy 7 (el que se incendiaba solo). Ahora es su presunta vinculación con un caso de corrupción que involucra a la Presidente del país.

8 noviembre, 2016

Personal judicial allanó los cuarteles centrales de la firma a la búsqueda de pistas y documentos probatorios de que la multinacional canalizó millones de dólares en aportes a una fundación dirigida por una amiga y consultora de oficio de la Presidente Park Geun-hye.

Es decir que un escándalo hasta ahora en el plano exclusivamente político, comienza a extenderse hacia el mundo corporativo, donde puede alcanzar a otras grandes empresas.

El golpe no podía venir en peor momento. La compañía trata de restaurar su imagen global dañada por la abrupta discontinuidad de su modelo de celular Galaxy Note 7, a un costo de más de US$ 5.300 millones. Un modelo que se incendiaba sin razón aparente.

La compañía surcoreana prometió trabajar con reguladores y otros grupos  externos para estudiar los incendios que llevaron a la compañía a cancelar ese modelo Galaxy Note 7.

Seguramente pasará mucho tiempo antes de que la compañía pueda superar totalmente el desastre causado por sus teléfonos explosivos.  Por ahora, el resultado del tercer trimestre de este año fue que las pérdidas ocasionadas hicieron desaparecer las ganancias de la división smartphones. 

La compañía había dicho en un comunicado que esperaba que el tercer trimestre las ganancias volvieran  a los niveles del año pasado, alrededor de los US$ 2.000 millones. 

A principios de octubre pasado, Samsung “mató” el Galaxy Note 7, un teléfono de alta gama con el que pensaba ganar terreno frente a su archirrival iPhone de Apple. En septiembre retiró voluntariamente del mercado todos los teléfonos vendidos cuando muchos de ellos sufrieron explosiones. Luego sacó una segunda tanda, supuestamente con el problema resuelto, pero hubo nuevas explosiones y entonces decidió sacarlo definitivamente del mercado. 

Si la investigación confirma que Samsung hizo aportes irregulares a la amiga presidencial, será un duro golpe. Podría haber acciones legales por parte de los accionistas y además una crisis de confidencia en el mundo consumidor de sus productos, justo cuando trata de pulir su imagen de marca.

 

 

 

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