Rueda de la fortuna en empresas top del mundo

La recuperación es impresionante. Tras la crisis financiera de 2008, el listado de las más grandes empresas del mundo en 2009 exhibía una anemia estadounidense: apenas tres de las 10 más grandes eran de ese país. Había –entonces- mayoría de empresas estatales controladas por países emergentes.

23 septiembre, 2013

Tal vez aquí esté la clave de cómo se instaló con rapidez la idea de la acelerada decadencia económica de la para entonces gran superpotencia mundial. Pero cuatro años después, la situación es sustancialmente diferente, como apunta el semanario británico The Economist.

En 2009, solamente figuraban entre las top ten mundiales, Exxon Mobil (Esso), Microsoft y Walmart. Junto a ellas aparecían PetroChina, China Mobile, ICBC y hasta la brasileña Petrobras.

Al revisar ese listado se advierte la coincidencia: fue justo el ascenso de las teorías que pregonaban la decadencia del capitalismo como se lo practica en Occidente, y el “irresistible surgimiento” del capitalismo de estado.

Súbitamente todo cambió. Nadie imaginaba la prosperidad energética de EE.UU a partir del shale oil y gas. Además de una modesta pero sostenida recuperación de su economía. En la lista de las diez empresas más grandes del mundo aparecen ahora nueve firmas estadounidenses. Con las buenas noticias, la recuperación bursátil ha sido notable. Prueba de esa nueva fortaleza es cómo Microsoft compró a la europea Nokia, y Verizon, el gigante en telecomunicaciones, la parte de su socio británico.
En todo caso es prudente recordar los vaivenes, las alzas y bajas en estos listados de los más grandes actores. En la década de los 80, había varias firmas japonesas, que ahora no están. No hay firmas alemanas aunque ellas son de las más sólidas en el mundo.

Tener estatura de gigante planetario está muy bien, pero no dice toda la realidad sobre el vigor de las economías nacionales que las sustentan. Y viceversa. En ese cuadro de honor hubo empresas que debieron ser rescatadas hace pocos años por los contribuyentes estadounidenses. Y que ahora vuelven a ostentar posiciones de privilegio.

La conclusión evidente, en todo caso, es que no hay que subestima la resiliencia de la economía de EE.UU –todavía la mayor del mundo- , su dinamismo y el impacto transformador de la tecnología y la innovación que campea en casi todos los sectores. Europa mantiene firmas entre las primeras 50, pero en paulatino retroceso.
En cuanto a los gigantes de los emergentes, en especial empresas chinas, está claro que reflejan el descenso en el valor de las commodities, la reciente fuga de valor de mercados emergentes y problemas estructurales de management.

  

 

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