Reino Unido: las Big Four deben partirse

El organismo regulador de Gran Bretaña presiona a las grandes firmas contables para que separen voluntariamente sus unidades con miras a mejorar la calidad de las auditorías.

La idea surgió cuando los escándalos de Enron en 2001 y de WorldCom en 2002 precipitaron la desaparición de Arthur Andersen, la firma contable que formaba parte de las Big Five. Desde entonces quedaron cuatro: PwC, Deloitte, KPMG y EY.

Arthur Andersen brindaba por aquel entonces servicios contables y de auditoría a grandes corporaciones. Aquellos escándalos y la burbuja de las punto com llevaron en Estados Unidos a la promulgación en 2002 de la Ley Sarbanes-Oaxley, conocida también como Ley de Reforma de la Contabilidad Pública de Empresas y de Protección al Inversionista. Pero la reforma buscada nunca se logró por completo y ahora vuelven los intentos.

Según informa hoy el diario inglés Financial Times, en el Reino Unido se les pone plazo a las Big Four. Las firmas contables tienen hasta el año 2024 para separar sus prácticas de auditoría, según un edicto del organismo regulador que marca la modificación de la industria más grandes en mucho tiempo.

El Consejo de Reportes Financieros (Financial Reporting Council, o FRC) publicó los principios para la separación operativa de las unidades de auditoría de PwC, Deloitte, KPMG y EY. Las firmas tienen hasta fin de octubre para describir sus planes para implementar los 22 principios, y hasta junio 2024 para completar las medidas.

Es la primera revisión estructural de la manera en que operan los grupos desde 2018, cuando se hicieron muchas revisiones a causa del colapso de Carrillon, la compañía multinacional de construcciones. Luego hubo más colapsos de alto perfil: BHS, Thomas Cook y más recientemente Wirecard. Todo esos casos aumentaron la presión de los reguladores.

Los nuevos principios del FRC exigen que las firmas paguen a los auditores de acuerdo con las ganancias de sus auditorías, que protejan las finanzas de la división auditoría con una cuenta separada de ganancias y pérdidas e introduzcan un cuerpo de auditores independientes para controlar la práctica. Rl objetivo es mejorar la calidad de la auditoría.

El FRC confía en el cumplimiento voluntario de las firmas pero se sospecha que ese cuerpo va a ser reemplazado por otro organismo regulador más poderoso llamado Audit, Reporting and Governance Authority, que tendría más poderes para imponerle cambios a las Big Four.

Jon Holt, jefe de auditorías de KPMG, dijo que el anuncio del FRC es “apenas el primer paso para restaurar la confianza en las empresas británicas” y agregó que “KPMG apoya la separación operativa en Gran Bretaña”.

Stephen Griggs, jefe de auditoría de Deloitte dijo: “Celebramos esta claridad del FRC sobre los principios de separación operativa y seguimos trabajando con ellos para desarrollar nuestros planes en los próximos meses. Continuamos comprometidos con desempeñar nuestro papel de hacer realidad la mejora en la calidad de la auditoría y restaurar la confianza”.

 

 

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