Péchiney se suma a la ola y rechaza una oferta hostil

El directorio de Péchiney aconsejó ayer a los accionistas rechazar la oferta hostil de Aluminium du Canada (Alcan) por € 3.400 millones. Ya lo había hecho la conducción ejecutiva de la firma francesa, calificándola de “incierta, poco clara”.

El director gerente (CEO) Jean-Pierre Rodier afirmó que la iniciativa de
su rival canadiense "va contra los intereses de accionistas, conducción,
personal y socios de la compañía". Además, la junta
estima que el monto (US$ 3.850 millones a la paridad del día) "resulta
a todas luces insuficiente, al no reflejar la capitalización del paquete
ni su valor estratégico".

En una movida tendiente a consolidar su posición ante el ataque de Alcan,
Péchiney compra ya mismo por € 250 millones el control de su socia
Aluminium Dunkerque, una fundición que le significa € 135 millones
de deuda adicional. "Los canadienses encararon mal la propuesta. En vez de
un matrimonio, pretendían raptar la novia sin su consentimiento",
comentaban allegados a la compañía francesa.

Resulta sugestivo que las acciones de Péchiney siguieran subiendo tras
conocerse el rechazo de la oferta. Estaban ayer alrededor de € 44 en París,
contra los 41 que implicaba la propuesta de Alcan. A juicio de analistas bursátiles
en esa plaza y Londres, ello quiere decir que el mercado espera una oferta mayor
de los canadienses o de otro gigante (podría ser el mismísimo líder
mundial, la norteamericana Alcoa). No obstante, ya existe un antecedente favorable
a Alcan: el intento de triple fusión (ambas firmas más Algroupe),
bloqueado en 2002 por la Comisión Europea. "Los de Montreal debieran
cambiar de táctica. En Francia -apuntaban dos banqueros parisinos-, las
tomas hostiles son tan raras que sólo recordamos una: la de Perrier por
parte de Nestlé en 1992".

El director gerente (CEO) Jean-Pierre Rodier afirmó que la iniciativa de
su rival canadiense "va contra los intereses de accionistas, conducción,
personal y socios de la compañía". Además, la junta
estima que el monto (US$ 3.850 millones a la paridad del día) "resulta
a todas luces insuficiente, al no reflejar la capitalización del paquete
ni su valor estratégico".

En una movida tendiente a consolidar su posición ante el ataque de Alcan,
Péchiney compra ya mismo por € 250 millones el control de su socia
Aluminium Dunkerque, una fundición que le significa € 135 millones
de deuda adicional. "Los canadienses encararon mal la propuesta. En vez de
un matrimonio, pretendían raptar la novia sin su consentimiento",
comentaban allegados a la compañía francesa.

Resulta sugestivo que las acciones de Péchiney siguieran subiendo tras
conocerse el rechazo de la oferta. Estaban ayer alrededor de € 44 en París,
contra los 41 que implicaba la propuesta de Alcan. A juicio de analistas bursátiles
en esa plaza y Londres, ello quiere decir que el mercado espera una oferta mayor
de los canadienses o de otro gigante (podría ser el mismísimo líder
mundial, la norteamericana Alcoa). No obstante, ya existe un antecedente favorable
a Alcan: el intento de triple fusión (ambas firmas más Algroupe),
bloqueado en 2002 por la Comisión Europea. "Los de Montreal debieran
cambiar de táctica. En Francia -apuntaban dos banqueros parisinos-, las
tomas hostiles son tan raras que sólo recordamos una: la de Perrier por
parte de Nestlé en 1992".

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