Oracle cambia de letra y música respecto de Microsoft

Durante años, el magnate Lawrence Ellison –director ejecutivo de Oracle- ha estado atacando a Microsoft, el gigante informático fundado por alguien aún más rico, William Gates. Ahora, las cosas cambian y, con ellas, ciertas actitudes.

Así se verá el lunes 7, cuando Oracle afronte al departamento de Justicia, que busca bloquear la toma hostil de PeopleSoft-JD Edwards vía el tribunal federal del IX circuito (San Francisco). Los abogados de Ellison, en efecto, presentarán a Microsoft como adalid de la competencia y bienvenido concurrente al mercado global de software empresario (que mueve unos US$ 25.000 millones anuales).

La nueva actitud sólo responde al interés coyuntural. Justicia quiere impedir que Oracle siga adelante con la oferta hostil de US$ 7.700 millones por PS-JDE. A criterio de los fiscales, semejante fusión reduciría de tres a dos los grandes operadores del segmento, limitaría la competencia y permitiría manejar precios a voluntad. PeopleSoft viene rechazando desde junio de 2003 sucesivos intentos de Ellison.

Oracle sostiene que los reguladores tienen una visión miope y limitan el mercado a tres proveedores: la alemana SAP, PS-JDE y Oracle misma. Ellison afirma que el segmento es mucho más amplio y dinámico, para lo cual pone de ejemplo a la propia Microsoft: el gigante informático mundial planea elevar de US$ 700 millones (2003) a 10.000 millones –en menos de una década- las ventas de software empresario.

Todo caso sobre fusiones y riesgos de cartelización exige a los tribunales proyectar ciertas tendencias al futuro. En un contexto de veloces cambios tecnológicos, esto es todo un problema. El juez federal Vaughn Walker debe decidir si el ingreso de Microsoft al software empresario es “oportuno y suficiente” para reducir el predominio de los tres grandes. También ha de determinar si la definición de mercado empleada por el departamento de Justicia –y secundada por diez estados- es adecuada.

La fiscalía empezará a examinar testigos el lunes 7. Los primeros provendrán de Cox Communications y Verizon, ambos usuarios de software diseñado para grandes empresas. Más tarde, se convocará a Douglas Burgum, vicepresidente primero de Microsoft. Los abogados del gobierno buscan demostrar que esta firma no se expandirá significativamente en el complejo segmento de software institucional durante los próximos dos años.

Por su parte, Oracle piensa citar directivos de IBM, Lawson, SAP y Siebel Systems. Con ello espera demostrar que existen más de tres competidores en el segmento. También llamará al gerente general de Microsoft, con la idea de que su testimonio revele las reales ambiciones de Gates en el mercado.

El juicio puede durar un mes y requerirá “pérdidas de memoria selectivas” por parte de ambos lados. Oracle, en efecto, entró al negocio del software empresario apoyándose en su fuerte inicial, las bases de datos, y lo hizo mucho antes que Gates. Sus vendedores se pasan denigrando los programas de Microsoft, tachándolos de “apropiados sólo para empresas pequeñas y medianas”.

En 2002, Charles Phillips, entonces analista en Morgan Stanley, escribió: “El mercado mundial de aplicaciones para conglomerados es un oligopolio integrado por SAP, PeopleSoft y Oracle”. Hoy, Phillips preside Oracle, cuyos argumentos hoy contrarían aquellas afirmaciones de Phillips.

Entretanto, Justicia –en sus prolongadas acciones antimonopólicas contra Microsoft- definía a la firma como “predatoria, prepotente e interesada en extender su monopolio en PC a otros mercados”. Por supuesto, captar participación en software empresario figura alto en la lista de prioridades que tiene Gates. Pese a ello, la fiscalía cree que –por el momento- Microsoft limita esas ambiciones a empresas pequeñas y medianas (hasta mil empleados).

Gates entró al segmento en diciembre de 2000, comprando por US$ 1.100 millones Great Plains Software. En mayo de 2002, adquirió Navison, una compañía danesa del mismo sector, por US$ 1.300 millones. A fines de 2003, Microsoft ya era cuarta en el mercado, según la consultora International Data Corporation (IDC). Claro que, con apenas 2,9%, estaba muy a la zaga de SAP (20%), PeopleSoft-JE Edwards (7%) y Oracle (5,5%).

Sin embargo, el software empresario es clave para la tecnología .Net de Microsoft, así como Office lo era para Windows. Además, la compañía ya ha obtenido –el año pasado- un contrato con Esselte, facricante y distribuidor de artículos para oficina. Con más de US$ 1.000 en ventas anuales y 27.000 empleados en 27 países, no se trata exactamente de una empresa “mediana”.

Así se verá el lunes 7, cuando Oracle afronte al departamento de Justicia, que busca bloquear la toma hostil de PeopleSoft-JD Edwards vía el tribunal federal del IX circuito (San Francisco). Los abogados de Ellison, en efecto, presentarán a Microsoft como adalid de la competencia y bienvenido concurrente al mercado global de software empresario (que mueve unos US$ 25.000 millones anuales).

La nueva actitud sólo responde al interés coyuntural. Justicia quiere impedir que Oracle siga adelante con la oferta hostil de US$ 7.700 millones por PS-JDE. A criterio de los fiscales, semejante fusión reduciría de tres a dos los grandes operadores del segmento, limitaría la competencia y permitiría manejar precios a voluntad. PeopleSoft viene rechazando desde junio de 2003 sucesivos intentos de Ellison.

Oracle sostiene que los reguladores tienen una visión miope y limitan el mercado a tres proveedores: la alemana SAP, PS-JDE y Oracle misma. Ellison afirma que el segmento es mucho más amplio y dinámico, para lo cual pone de ejemplo a la propia Microsoft: el gigante informático mundial planea elevar de US$ 700 millones (2003) a 10.000 millones –en menos de una década- las ventas de software empresario.

Todo caso sobre fusiones y riesgos de cartelización exige a los tribunales proyectar ciertas tendencias al futuro. En un contexto de veloces cambios tecnológicos, esto es todo un problema. El juez federal Vaughn Walker debe decidir si el ingreso de Microsoft al software empresario es “oportuno y suficiente” para reducir el predominio de los tres grandes. También ha de determinar si la definición de mercado empleada por el departamento de Justicia –y secundada por diez estados- es adecuada.

La fiscalía empezará a examinar testigos el lunes 7. Los primeros provendrán de Cox Communications y Verizon, ambos usuarios de software diseñado para grandes empresas. Más tarde, se convocará a Douglas Burgum, vicepresidente primero de Microsoft. Los abogados del gobierno buscan demostrar que esta firma no se expandirá significativamente en el complejo segmento de software institucional durante los próximos dos años.

Por su parte, Oracle piensa citar directivos de IBM, Lawson, SAP y Siebel Systems. Con ello espera demostrar que existen más de tres competidores en el segmento. También llamará al gerente general de Microsoft, con la idea de que su testimonio revele las reales ambiciones de Gates en el mercado.

El juicio puede durar un mes y requerirá “pérdidas de memoria selectivas” por parte de ambos lados. Oracle, en efecto, entró al negocio del software empresario apoyándose en su fuerte inicial, las bases de datos, y lo hizo mucho antes que Gates. Sus vendedores se pasan denigrando los programas de Microsoft, tachándolos de “apropiados sólo para empresas pequeñas y medianas”.

En 2002, Charles Phillips, entonces analista en Morgan Stanley, escribió: “El mercado mundial de aplicaciones para conglomerados es un oligopolio integrado por SAP, PeopleSoft y Oracle”. Hoy, Phillips preside Oracle, cuyos argumentos hoy contrarían aquellas afirmaciones de Phillips.

Entretanto, Justicia –en sus prolongadas acciones antimonopólicas contra Microsoft- definía a la firma como “predatoria, prepotente e interesada en extender su monopolio en PC a otros mercados”. Por supuesto, captar participación en software empresario figura alto en la lista de prioridades que tiene Gates. Pese a ello, la fiscalía cree que –por el momento- Microsoft limita esas ambiciones a empresas pequeñas y medianas (hasta mil empleados).

Gates entró al segmento en diciembre de 2000, comprando por US$ 1.100 millones Great Plains Software. En mayo de 2002, adquirió Navison, una compañía danesa del mismo sector, por US$ 1.300 millones. A fines de 2003, Microsoft ya era cuarta en el mercado, según la consultora International Data Corporation (IDC). Claro que, con apenas 2,9%, estaba muy a la zaga de SAP (20%), PeopleSoft-JE Edwards (7%) y Oracle (5,5%).

Sin embargo, el software empresario es clave para la tecnología .Net de Microsoft, así como Office lo era para Windows. Además, la compañía ya ha obtenido –el año pasado- un contrato con Esselte, facricante y distribuidor de artículos para oficina. Con más de US$ 1.000 en ventas anuales y 27.000 empleados en 27 países, no se trata exactamente de una empresa “mediana”.

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