Lockheed, Boeing, United Technologies y Northrop, en la mira de Defensa

El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, acaba de disponer que el Pentágono prepare estrategias de recorte en cinco de los programas de armas más caros.

Para el 1° de septiembre, deberán estar definidas las opciones
en los casos del caza F-22 (Lockheed Martin), el helicóptero
Comanche (United Technologies), el avión V-22 Osprey
(Boeing-Textron), el portaaviones CVNX (Northrop Grunman)
y una unidad espacial para vigilancia continua de enemigos como Norcorea.

"En algunos casos se abandonarán planes en marcha para invertir
en armas que reduzcan riesgos futuros. En particular, amenazas no convencionales
como el terrorismo en gran escala o los estados cómplice", señala
Rumsfeld en un memorando sobre los ejercicios fiscales de 2004 a 2009.

El programa radar no ha empezado y no tiene proyección de costos; los
otros cuatro totalizan cerca de US$ 167.000 millones.

Algunos observadores advierten que el memo y las instrucciones contradicen
la insistencia en seguir adelante con el obús Crusader, un arma
costosa y poco convincente. El problema es que la fabrica United Defense,
del Carlyle Group, entre cuyos asesores rentados se cuenta en ex presidente
George Bush. Rumsfeld inclusive fue directivo en ese grupo.

Para el 1° de septiembre, deberán estar definidas las opciones
en los casos del caza F-22 (Lockheed Martin), el helicóptero
Comanche (United Technologies), el avión V-22 Osprey
(Boeing-Textron), el portaaviones CVNX (Northrop Grunman)
y una unidad espacial para vigilancia continua de enemigos como Norcorea.

"En algunos casos se abandonarán planes en marcha para invertir
en armas que reduzcan riesgos futuros. En particular, amenazas no convencionales
como el terrorismo en gran escala o los estados cómplice", señala
Rumsfeld en un memorando sobre los ejercicios fiscales de 2004 a 2009.

El programa radar no ha empezado y no tiene proyección de costos; los
otros cuatro totalizan cerca de US$ 167.000 millones.

Algunos observadores advierten que el memo y las instrucciones contradicen
la insistencia en seguir adelante con el obús Crusader, un arma
costosa y poco convincente. El problema es que la fabrica United Defense,
del Carlyle Group, entre cuyos asesores rentados se cuenta en ex presidente
George Bush. Rumsfeld inclusive fue directivo en ese grupo.

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