PwC Argentina

La transformación empieza en la dirección de los negocios

En tiempos de incertidumbre, la alta gerencia puede sentirse a merced de fuerzas de mercado que están fuera de su control, pero ello no debería alejarla de invertir en tecnología y preparar su organización desde ahora para la digitalización.

18 febrero, 2020

Por: Norberto Montero (*)

Cuando los pilotos de automóviles se aproximan a una curva tienen que disminuir la velocidad, pero la manera en que la aborden determinará con gran diferencia cómo saldrán de ella.
Si siguen la línea adecuada y aceleran en el momento apropiado, pueden emerger con mucho más impulso.

El paralelo en los negocios es que, frente a esta incertidumbre más intensa y en aumento, los pasos que se den ahora tendrán mucha incidencia en la capacidad para resistir lo que pueda acontecer en un devenir económico incierto.

El enfoque correcto nos prepara para contar con ventajas competitivas y, para lograrlo, la línea que se debe seguir, sin lugar a duda, es la digital.

En los ciclos económicos anteriores, las empresas se preparaban para un período de crecimiento lento, recortando costos y reduciendo inversiones y si se encontraban en una posición sólida frente al mercado, podían obtener financiamiento y comprar a sus competidores en problemas, elegir al más débil e integrarlo.

Por estos días esa estrategia, por sí sola, no funciona. Lo que hace que el entorno actual sea diferente de los anteriores es que el crecimiento se va desacelerando, al mismo tiempo que somos testigos de una disrupción de grandes proporciones –la cuarta revolución industrial (4IR)– que reúne toda clase de nuevas tecnologías, desde data analytics, inteligencia artificial (IA), machine learning , blockchain y que, como consecuencia, modifican las percepción de las inversiones en estas áreas que ya no se pueden considerar un costo, como podría haber sido en el pasado, sino que se necesita visualizarlas como un medio para generar valor.

Las tecnologías digitales tienen también un componente dirigido al consumidor, que permite innovar el modelo de negocios centrado en torno a nuevos tipos de productos y servicios elaborados de acuerdo con las nuevas demandas.

Por ejemplo: cada vez más, las empresas ofrecen servicios móviles, basados en la nube, antes que productos en sí mismo, hoy los clientes ya no compran software directamente, sino que los adquieren por modelos de suscripción.

Incluso las automotrices que han estado vendiendo autos de la misma manera durante décadas, están replanteándose íntegramente sus mercados y modos de ofrecimiento.

 

Ir a lo seguro

La mayoría de las tecnologías 4IR evolucionan con gran rapidez, pero no son riesgosas; más bien son soluciones probadas que ya están en uso en una amplia gama de industrias y adquirirlas debería ser una prioridad para prácticamente todas las empresas que buscan primeramente subsistir en un mercado cambiante y luego posicionarse y diferenciarse de sus competidores.

Básicamente es primordial “tomar una foto” de la situación del negocio y seguir algunas premisas:
–Planificar la automatización: revisar roles y procesos con la vista puesta en automatizar tareas repetitivas que no requieren juicios ni criterios y que podrían ser manejadas por algoritmos. Esto no solo derivará en un trabajo eficiente y menos costoso, sino que también producirá datos más precisos y generará nuevas ideas. Una mayor eficiencia liberará capital que puede ser reasignado a otras áreas, como nuevas ofertas comerciales e inversiones en innovación.

–Capacitar (“upskilling”): será necesario reentrenar a los recursos en cómo usar las nuevas herramientas como instrumentos de análisis, inclusive en forma previa a contar con la tecnología para estar preparados cuando efectivamente ésta esté implementada. No solo contribuirá en la formación de los empleados de una organización, sino que se involucrarán directamente en el desarrollo soluciones, que serán útiles para el negocio y motivadoras para su día a día.

–Capitalizar la información: será necesario desarrollar las capacidades adecuadas para recolectar, agregar, depurar y estandarizar información. Muchas organizaciones tienen un gran caudal de datos, pero no son capaces de darles un sentido porque están desorganizados y residen en bases de datos que no están interconectadas. Además, necesitará sintetizar esa información para que se traduzca en un claro conocimiento y pasos practicables que se pueden seguir en el trabajo cotidiano.

Optimizar el manejo y gestión de datos prepara mejor para adquirir e integrar otros negocios.

(*) Socio de PwC

 

 

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