Fiat: Fresco y los bancos se imponen a Agnelli y sus aliados

Según trascendió anoche, el CEO Paolo Fresco permanecerá en Fiat SpA. Alessandro Barberis (ex director general) será administrador delegado. Es un triunfo de los bancos acreedores sobre Umberto Agnelli, Mediobanca y Silvio Berlusconi.

13 diciembre, 2002

En clima frenético y horas antes de que sesionase, hoy, el consejo de administración
de Fiat SpA, se conciliaban posiciones entre accionistas y bancos acreedores.
Contra las presiones de Umberto Agnelli, Mediobanca y el gobierno -que buscaban
una alianza con Volkswagen para desplazar a General Motors-, se descartó
a Enrico Bondi como segundo de Fresco y se optó por Alessandro Barberis.

Los acreedores y, dícese, la Comisión Europea -o sea, Romano
Prodi y Mario Monti- habrían apoyado la hipótesis de una gestión
pro tempore de Fresco y Barberis al frente del “Lingotto”. Ahora se
someterá una propuesta a la inminente asamblea de accionistas. Su clave:
respetar el cronograma impuesto en el acuerdo de mayo entre el grupo y los bancos
acreedores, a cambio de € 3.000 millones para que Fiat Auto siguiera operando
y, ulteriormente, 2.600 millones para financiar reformas, readiestramiento de
personal, etcétera.

No obstante, los problemas no terminarán tan fácilmente. En especial,
porque el paquete Fiat es un rompecabezas. La familia Agnelli tiene 100% del
holding IFI que, a su vez, controla 71,6% de Fiat SpA (no todo en forma directa).
Además, hay varias entidades financieras o afines: Assicurazioni Generali
(3,3%), Mediobanca (3,1%), Deutsche Bank, Toro, San Paolo IMI, Pictet &
Cie., Southeastern AM (2,6 a 2,8& cada una) y Lafico (2,2%). Por su parte,
Fiat SpA controla Fiat Auto (80%), Iveco (55,3%), Ferrari (56%), Magneti Marelli
(100%), Fiat Avio (100%), Toro Assicurazioni (62,2%) e Italenergia (24,6%),
que controla 82% de Edison. Algunas entidades que figuran como accionistas chicas
del grupo son, por su parte, controladas por éste o por el holding familiar
IFI y su filial IFIL.

En otro plano, según comentaban en Fráncfort y Detroit, la idea
de juntar las marcas caras (Ferrari, Alfa Romeo, Maserati, Lancia) con sus equivalentes
de Volkswagen (Bentley Bugatti, Audi, Lamborghini) puede haber sido frustrada
por la realidad misma. En efecto, Mercedes-Benz y BMW ya no tienen muchas expectativas
para las fiestas y 2003 respecto de las marcas de lujo.

En clima frenético y horas antes de que sesionase, hoy, el consejo de administración
de Fiat SpA, se conciliaban posiciones entre accionistas y bancos acreedores.
Contra las presiones de Umberto Agnelli, Mediobanca y el gobierno -que buscaban
una alianza con Volkswagen para desplazar a General Motors-, se descartó
a Enrico Bondi como segundo de Fresco y se optó por Alessandro Barberis.

Los acreedores y, dícese, la Comisión Europea -o sea, Romano
Prodi y Mario Monti- habrían apoyado la hipótesis de una gestión
pro tempore de Fresco y Barberis al frente del “Lingotto”. Ahora se
someterá una propuesta a la inminente asamblea de accionistas. Su clave:
respetar el cronograma impuesto en el acuerdo de mayo entre el grupo y los bancos
acreedores, a cambio de € 3.000 millones para que Fiat Auto siguiera operando
y, ulteriormente, 2.600 millones para financiar reformas, readiestramiento de
personal, etcétera.

No obstante, los problemas no terminarán tan fácilmente. En especial,
porque el paquete Fiat es un rompecabezas. La familia Agnelli tiene 100% del
holding IFI que, a su vez, controla 71,6% de Fiat SpA (no todo en forma directa).
Además, hay varias entidades financieras o afines: Assicurazioni Generali
(3,3%), Mediobanca (3,1%), Deutsche Bank, Toro, San Paolo IMI, Pictet &
Cie., Southeastern AM (2,6 a 2,8& cada una) y Lafico (2,2%). Por su parte,
Fiat SpA controla Fiat Auto (80%), Iveco (55,3%), Ferrari (56%), Magneti Marelli
(100%), Fiat Avio (100%), Toro Assicurazioni (62,2%) e Italenergia (24,6%),
que controla 82% de Edison. Algunas entidades que figuran como accionistas chicas
del grupo son, por su parte, controladas por éste o por el holding familiar
IFI y su filial IFIL.

En otro plano, según comentaban en Fráncfort y Detroit, la idea
de juntar las marcas caras (Ferrari, Alfa Romeo, Maserati, Lancia) con sus equivalentes
de Volkswagen (Bentley Bugatti, Audi, Lamborghini) puede haber sido frustrada
por la realidad misma. En efecto, Mercedes-Benz y BMW ya no tienen muchas expectativas
para las fiestas y 2003 respecto de las marcas de lujo.

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