Ferrero compró las golosinas de Nestlé

La empresa italiana paga US$ 2.800 millones por la unidad que Nestlé ya no quiere.

Nestlé, presionada por sus accionistas por adoptar una línea de productos menos nociva para la salud, se desprende así de la unidad que incluye dos barritas de chocolate muy populares en Estados Unidos: Butterfinger y Baby Ruth. La venta a los fabricantes de Nutella, los Ferrero, marca el primer paso en el alejamiento de los productos dulces.

 

La operación — la última de varias adquisiciones que viene haciendo la empresa familiar Ferrero, ahora bajo el mando de Giovanni Ferrero – marca una notable diferencia con la estrategia del fundador del grupo, Michele Ferrero, quien siempre se mantuvo reacio a la compra de empresas.

 

Giovanni nombró el año pasado para el cargo de gerente general, mera Lapo Civiletti, el primer CEO que no es de la familia. Ahora la compañía se está transformando en un grupo parecido a Unilever o Nestlé.

 

La compañía se mueve hacia los snaks dulces justo en el momento en que los grandes grupos se orientan hacia productos menos nocivos para la salud. Observadores del sector interpretan que eso obedece a que Ferrero, siendo como es una empresa privada que le pertenece a la familia Ferrero, no siente la presión que los grupos cotizantes soportan por parte de sus accionistas.

 

Giovanni no muestra preocupación por el impacto negativo del azúcar. Su empresa necesitaba adquirir las marcas de Nestlé para fortalecer su presencia en Estados Unidos. Lo único que preocupa a algunos observadores es que las marcas que está comprando no son tan premium como Nutella o Ferrero Rocher, algo que les genera dudas sobre el éxito a largo plazo de la adquisición.

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