Esta es la cara del capitalismo salvaje

Martin Shkre, gerente de un fondo de cobertura, compró los derechos de una droga que se usa para tratar el SIDA y le subió el precio 5.000%: de US$ 13 a US$ 750. Satisfecho, y ante la furia que despertó su acción, dice que lo volvería a hacer.

24 septiembre, 2015

Un gerente de fondo de cobertura disparó una ola de furia entre los expertos en temas de salud y pacientes al comprar los derechos de una droga usada para tratar enfermedades como el SIDA o el cáncer y aumentar su precio 3.000% de un día para el otro. Se trata de Martin Shkreli, un audaz empresario neoyorkino de 32 años que hace gala de un espléndido estilo de vida. Compró Daraprim en agosto.  La droga se usa para tratar la toxoplasmosis, una infección parasitaria que puede provocar  problemas mortales en personas con sistemas inmunes débiles, como los que padecen SIDA o los enfermos de cáncer. 

Las pastillas se vendían a US$13.50 cada una pero la compañía comprada por Shkreli, Turing Pharmaceuticals, inmediatamente llevó el precio a US$750. El tratamiento necesita no menos de 100 pastillas.

En una entrevista que le hizo la CNBC, Shkreli dijo que estaba orgulloso de su acción de subir el precio de 13 a 750 dólares y que hará lo mismo con otros medicamentos. El regentea un fondo de inversión  que busca drogas n que se usan para tratar enfermedades mortales, compra los derechos y luego sube el precio astronómicamente para hacer una ganancia rápida y grande.

La entrevistadora de la CNBC le preguntó: “Cuando usted compró esta compañía,  ¿lo hizo porque sabía  que podía subir el precio?” Shkreli respondió: “Sí, definitivamente planeábamos subir el precio, eso seguro. Lo llevamos a un precio  donde podemos hacer una ganancia cómoda pero no ridícula.”

La periodista le preguntó entonces si consideraría bajarlo porque “Médicos y pacientes están diciendo que no pueden comprar la droga”. Shkreli responded: “No.”

 

No es esta la primera vez que Shkreli ha demostrado una conducta ofensiva en el sector farmacéutico. Cuando todavía estaba en los 20, fundó cobertura  MSMB Capital, donde fue acusado de presionar a la FDA a no aprobar ciertas drogas de compañías porque él estaba apostando a que su capital se devaluara. En 2011, ayudó a formar Retrophin, que también compró drogas viejas e inmediatamente les subió el precio.

 

“No se trata de una compañía ambiciosa que trata de esquilmar a los pacientes. Se trata de nosotros que tratamos de mantenernos en el negocio”, explicó el empresario. Dijo que muchos pacientes usan el medicamente durante menos de un año y que el precio ahora estaba más acorde con las otras drogas para enfermedades raras.

 

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