Cuando un barrio humilde se vuelve “cool”

En Buenos Aires Palermo Viejo y San Telmo son ejemplos. Antes oscuros, tranquilos e inseguros, con casas bajas y pocos comercios, hoy son elegantes barrios turísticos con vida activa de día y de noche. Pero el proceso tiene luces y sombras.

23 septiembre, 2015

 Gentrificación es un neologismo que describe un proceso de transformación urbana en el que la población original de un barrio deteriorado es progresivamente desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo que llega para renovar y sofisticar la zona.

 

Para entender este proceso comencemos por hablar de este extrañísimo término “gentrificación” que no es sino un ejemplo más de palabras de origen español que regresan al español transformadas por el inglés.

La palabra “gentrification” en inglés viene de “gentry“, que a su vez deriva del español “gentil”. Los gentiles eran la gente de alta cuna, los aristócratas, la “bella gente”, la alta sociedad. Si quisiéramos reemplazar la palabra podríamos decir que se trata de la sofisticación de un barrio anteriormente humilde.

 

Por lo general, el término tiene connotaciones negativas pues sugiere el desplazamiento de comunidades humildes por gente rica en busca de nuevos lugares para invertir, vivir o divertirse. Los efectos de la gentrificación son complejos y muchas veces contradictorios.

 

El proceso implica la compra de casas y almacenes viejos y deteriorados en barrios urbanos por parte de individuos  que los refaccionan y modernizan. Así se ven entonces galpones convertidos en teatros o café concerts. Viejas casas vecinales transformadas en restaurantes étnicos o de tono autóctono, librerías o comercios de moda o artesanales, etc.

 

Por lo general los primeros interesados en mudarse a barrios remozados son artistas o bohemios que contribuyen a aumentar el atractivo del lugar. Aumentan los precios de las propiedades, aumenta la atracción de los comercios y aumenta el número de personas interesadas en instalarse en ese barrio.Todo el barrio se vuelve caro y los viejos residentes del lugar comienzan a emigrar en busca de lugares con impuestos más bajos o donde puedan seguir viviendo como antes.

 

Muchos aspectos de la gentrificación son deseables. ¿A quién no le gustaría ver iluminadas y bulliciosas las viejas calles de adoquines donde antes  se temía la oscuridad? ¿ O a quién no le gusta ver que los nuevos edificios y los cafés y los restaurantes aumentan la actividad económica del lugar a la vez que lo convierten en un placer para los ojos?

Lamentablemente, los beneficios de todos esos cambios son aprovechados solamente por los recién llegados mientras que los residentes anteriores se ven económica y socialmente marginalizados. En Estados Unidos transformaciones de ese tipo provocaron serios conflictos raciales y económicos. La “sofisticación” de un barrio pobre suele ser vista como un atentado a la justicia social, en el cual recién llegados ricos, generalmente blancos, son aplaudidos por mejorar un vecindario cuyos residentes pobres son desplazados por alquileres que suben por las nubes y el cambio económico del lugar.

 

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