China eligió lugar para una planta que armará aviones Airbus

Beijing y, luego, Airbus revelaron que en Tianjin, puerto cercano a la capital, se emplazará una unidad para fabricar el modelo mediano A320. No obstante, la decisión final recién de adoptará a fines de septiembre.

Esta selección es otro paso de una larga serie, encarada por la empresa francobritánica y tendiente a establecer operaciones fuera de la Unión Europea. Su objeto es obvio: competir con Boeing en un mercado de crecimiento tan firme como el chino. Según Airbus, la línea de armado empezaría a producir en 2008 y, para 2011, alcanzaría el ritmo de cuatro unidades por año.

Beijing estaba muy ansiosa por atraer una firma aeronáutica occidental. Aun así, el tono exuberante elegido por la agencia noticiosa oficial Nueva China sorprendió a la compañía misma, por lo común afecta a arrestos líricos. “Para 2008, los primeros aviones entrarán en servicio y surcarán los cielos del país”, proclamaba el extenso despacho. De paso, difundió detalles hasta el momento reservados: la planta empleará mil personas e involucrará inversiones iniciales por US$ 630 millones en la propia línea más unos mil millones en sectores complementarios.

La elección de Tianjin, a 95 kilómetros de Beijing, noreste del país, es un serio revés para Xian, capital de Shaanxi, una provincia en el centro y polo de la industria aeronáutica. Su gobernador, Chen Deming, confesaba en abril hallarse muy empeñado en seducir a Airbus. En cuanto a Tianjin, se levanta junto al río Haihe, 35 km aguas arriba de la bahía de Bohai, en el mar Amarillo.

Si bien el producto bruto interno china ya no seguirá expandiéndose a casi 10%, en buena parte a causa de los precios petroleros y la masa de créditos desactivados en su sistema bancario (US$ 673.000 millones, por lo menos), la economía seguirá creciendo. Eso y la extensión del país (9.600.000 km2) lo hacen mercado atractivo para dos negocios: el aeronáutico y el de aerotransporte.

Esta selección es otro paso de una larga serie, encarada por la empresa francobritánica y tendiente a establecer operaciones fuera de la Unión Europea. Su objeto es obvio: competir con Boeing en un mercado de crecimiento tan firme como el chino. Según Airbus, la línea de armado empezaría a producir en 2008 y, para 2011, alcanzaría el ritmo de cuatro unidades por año.

Beijing estaba muy ansiosa por atraer una firma aeronáutica occidental. Aun así, el tono exuberante elegido por la agencia noticiosa oficial Nueva China sorprendió a la compañía misma, por lo común afecta a arrestos líricos. “Para 2008, los primeros aviones entrarán en servicio y surcarán los cielos del país”, proclamaba el extenso despacho. De paso, difundió detalles hasta el momento reservados: la planta empleará mil personas e involucrará inversiones iniciales por US$ 630 millones en la propia línea más unos mil millones en sectores complementarios.

La elección de Tianjin, a 95 kilómetros de Beijing, noreste del país, es un serio revés para Xian, capital de Shaanxi, una provincia en el centro y polo de la industria aeronáutica. Su gobernador, Chen Deming, confesaba en abril hallarse muy empeñado en seducir a Airbus. En cuanto a Tianjin, se levanta junto al río Haihe, 35 km aguas arriba de la bahía de Bohai, en el mar Amarillo.

Si bien el producto bruto interno china ya no seguirá expandiéndose a casi 10%, en buena parte a causa de los precios petroleros y la masa de créditos desactivados en su sistema bancario (US$ 673.000 millones, por lo menos), la economía seguirá creciendo. Eso y la extensión del país (9.600.000 km2) lo hacen mercado atractivo para dos negocios: el aeronáutico y el de aerotransporte.

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