Caso Parmalat: ¿una red de bancos cómplices?

Autoridades italianas y norteamericanas quieren saber cómo obtuvo Parmalat casi € 9.000 millones, poco antes del escándalo. Hoy la firma necesita cien millones para seguir operando y Fausto Tonna le echa toda la culpa a Calisto Tanzi.

Nuevas investigaciones a ambos lados del Atlántico buscan determinar si bancos de primera línea cooperaron en un fraude que ronda los € 13.000 millones. Aunque así no fuera, la Securities & Exchange Commission (SEC, Comisión Federal de Valores) sospecha negligencia al vender o colocar bonos sin previa revisión de la contabilidad exhibida por el grupo.

En algo más de 40 años, Parmalat pasó de modesta fábrica de quesos a octava empresa en Italia. En el proceso, forjó sólidos nexos con entidades como Bank of America, Deuteche Bank, Citigroup o Morgan Stanley. Por ejemplo, Citi estructuró una operación, llamada no sin ironía “bucco nero”, que –sostienen varios analistas- sirvió para ocultar el monto real adeudado por la compañía.

En julio último, Bank of America organizó una ronde de contactos entre ejecutivos de la firma (algunos hoy presos) e inversores estadounidenses. Cinco meses después, el grupo se venía abajo estrepitosamente. Pero, durante años, esas bancas estuvieron percibiendo jugosos comisiones, que podrían sumar cientos de millones.

Sin embargo, hasta este fin de semana no se habían formulado cargos específicos a ningún banco. Pero la SEC escruta de cerca a Citigroup y BofA, particularmente al preparar la demanda civil contra Calisto y Stefano Tanzi. Esta acción se basa en que los Tanzi colocaron US$ 1.500 millones en bonos entre inversores privados estadounidenses, mientras se dedicaban al fraude y la estafa. Los bancos debieron haber advertido la situación.

Mientras tanto, Enrico Bondi –interventor plenipotenciario en Parmalat- planteaba ante algunos bancos la urgente necesidad de € 100 millones, para que la empresa siga trabajando. Pero, horas antes, esas entidades rechazaron una oferta del propio Tanzi: ceder el patrimonio social para compensar a ahorristas e inversores.

En el plano judicial, Fausto Tonna (ex director financiero de la compañía) fue interrogado por los fiscales. Acusado de urdir una trama de firmas “off shore” ficticias que crearon un hueco sin precedentes, el ejecutivo le echó el fardo a Calisto Tanzi. “Sólo cumplía órdenes suyas”, sostuvo. Poco antes, había insultado a los medios. Parodiando a Rigoletto, maldijo a los periodistas presentes: “Les deseo a ustedes y sus familias una muerte lenta y dolorosa”.

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Nuevas investigaciones a ambos lados del Atlántico buscan determinar si bancos de primera línea cooperaron en un fraude que ronda los € 13.000 millones. Aunque así no fuera, la Securities & Exchange Commission (SEC, Comisión Federal de Valores) sospecha negligencia al vender o colocar bonos sin previa revisión de la contabilidad exhibida por el grupo.

En algo más de 40 años, Parmalat pasó de modesta fábrica de quesos a octava empresa en Italia. En el proceso, forjó sólidos nexos con entidades como Bank of America, Deuteche Bank, Citigroup o Morgan Stanley. Por ejemplo, Citi estructuró una operación, llamada no sin ironía “bucco nero”, que –sostienen varios analistas- sirvió para ocultar el monto real adeudado por la compañía.

En julio último, Bank of America organizó una ronde de contactos entre ejecutivos de la firma (algunos hoy presos) e inversores estadounidenses. Cinco meses después, el grupo se venía abajo estrepitosamente. Pero, durante años, esas bancas estuvieron percibiendo jugosos comisiones, que podrían sumar cientos de millones.

Sin embargo, hasta este fin de semana no se habían formulado cargos específicos a ningún banco. Pero la SEC escruta de cerca a Citigroup y BofA, particularmente al preparar la demanda civil contra Calisto y Stefano Tanzi. Esta acción se basa en que los Tanzi colocaron US$ 1.500 millones en bonos entre inversores privados estadounidenses, mientras se dedicaban al fraude y la estafa. Los bancos debieron haber advertido la situación.

Mientras tanto, Enrico Bondi –interventor plenipotenciario en Parmalat- planteaba ante algunos bancos la urgente necesidad de € 100 millones, para que la empresa siga trabajando. Pero, horas antes, esas entidades rechazaron una oferta del propio Tanzi: ceder el patrimonio social para compensar a ahorristas e inversores.

En el plano judicial, Fausto Tonna (ex director financiero de la compañía) fue interrogado por los fiscales. Acusado de urdir una trama de firmas “off shore” ficticias que crearon un hueco sin precedentes, el ejecutivo le echó el fardo a Calisto Tanzi. “Sólo cumplía órdenes suyas”, sostuvo. Poco antes, había insultado a los medios. Parodiando a Rigoletto, maldijo a los periodistas presentes: “Les deseo a ustedes y sus familias una muerte lenta y dolorosa”.

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