Carly Fiorina abandona el directorio de Cisco Systems

La CEO de Hewlett-Packard abandonará el directorio de Cisco Systems, líder en ruteadores y equipos para redes. Esto acercará a ambos gigantes. Salvo que un sorpresivo paquete remuneratorio otorgado a un ejecutivo embarre la cancha.

29 septiembre, 2003

La decisión de Carly Fiorina, sostienen voceros de ambas firmas, fue puramente personal. Pero los analistas la asocian con un plan para renovar y ampliar los nexos entre H-P y Cisco. “Su carácter le impidió convivir con Michael Capellas y el equipo de Compaq, una vez fusionadas. Ahora, su presencia en el directorio de Cisco sería conflictiva”, sostienen consultores de Silicon Valley.

Observadores más objetivos estiman que Fiorina quiere prevenir potenciales conflictos de intereses, en caso de que ambas empresas desarrollen proyectos conjuntos. También sospechan que la CEO no ve bien un sorpresivo paquete de opciones asignado a otro ejecutivo.
Hasta el 11 de noviembre, la CEO de H-P es directora “independiente” en Cisco. Por otra parte, las dos compañías ya vienen cooperando: H-P le compra equipos y software a Cisco y luego los revende incorporados a sus computadoras. Ocurre que ambos campos tecnológicos tienen a integrarse en un solo mercado.

Mientras tanto, Cisco reaviva polémicas en torno del uso de opciones accionarias para retribuir o incentivar ejecutivos. John Chambers, jefe de redes, recibirá hasta US$ 85.700.000 en opciones, cuyo valor nominal debiera ser fijado por la Securities & Exchange Commission (SEC).

El problema es que Cisco informó sobre esto a la Comisión Federal de Valores justo mientras estallaba el caso Richard Grasso en la Bolsa de Nueva York. En cuanto a Chambers, su retribución anual en 2003 (un millón de dólares más cuatro millones en opciones) tampoco guarda relación con el paquete que tratan de asignarle.

La decisión de Carly Fiorina, sostienen voceros de ambas firmas, fue puramente personal. Pero los analistas la asocian con un plan para renovar y ampliar los nexos entre H-P y Cisco. “Su carácter le impidió convivir con Michael Capellas y el equipo de Compaq, una vez fusionadas. Ahora, su presencia en el directorio de Cisco sería conflictiva”, sostienen consultores de Silicon Valley.

Observadores más objetivos estiman que Fiorina quiere prevenir potenciales conflictos de intereses, en caso de que ambas empresas desarrollen proyectos conjuntos. También sospechan que la CEO no ve bien un sorpresivo paquete de opciones asignado a otro ejecutivo.
Hasta el 11 de noviembre, la CEO de H-P es directora “independiente” en Cisco. Por otra parte, las dos compañías ya vienen cooperando: H-P le compra equipos y software a Cisco y luego los revende incorporados a sus computadoras. Ocurre que ambos campos tecnológicos tienen a integrarse en un solo mercado.

Mientras tanto, Cisco reaviva polémicas en torno del uso de opciones accionarias para retribuir o incentivar ejecutivos. John Chambers, jefe de redes, recibirá hasta US$ 85.700.000 en opciones, cuyo valor nominal debiera ser fijado por la Securities & Exchange Commission (SEC).

El problema es que Cisco informó sobre esto a la Comisión Federal de Valores justo mientras estallaba el caso Richard Grasso en la Bolsa de Nueva York. En cuanto a Chambers, su retribución anual en 2003 (un millón de dólares más cuatro millones en opciones) tampoco guarda relación con el paquete que tratan de asignarle.

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