Automotrices francesas: un 2006 muy poco halagüeño

Mientras mejora el componente japonés de la alianza, Carlos Ghosn ha tenido problemas con el lado galo. También Peugeot-Citroën exhibe números muy poco gratos.

10 febrero, 2007

“¿Un acuerdo con Fiat? No, gracias”, decía esta semana el brasileño de origen libanés. “No nos complementamos, estamos en los mismos segmentos y no veo posibilidades de sinergias”, agregaba. Además, la alianza Nissan-Renault es ambivalente. Tras resucitar, la primera vive una fase más bien pálida.

Renault, entretanto, tuvo un 2006 feo. Su margen operativo cedió a menos de 3% y , entre 2008 y 2009, debiera volver a 6%. La firma no descarta reducir puestos laborales en una Francia que vive ya el año electoral. Las ventas bajaron 4% en 2006, a 2.440.000 unidades.

En tanto, la facturación global sumaba € 41.500 millones, o sea fue 0,8% inferior a la de 2005. Por su parte, las utilidades netas cedieron de € 3.453 millones a 2.943 millones (nada menos que 14,7%). Ahora, las esperanzas se cifran en dos modelos renovados, Laguna y Twingo.

Tampoco Peugeot-Citroën –quizás el matrimonio peor avenido en este negocio- se ve feliz. Las ganancias netas sufrieron en 2006 un fenomenal derrumbe de 82,8% y totalizaron apenas € 176 millones. Motivo: la caída de ventas, especialmente de la segunda marca, en casi toda Europa.

Ante eso, el alemán Christian Streiff, nuevo director ejecutivo (se fue de Eads por la imposibilidad de trabajar en un clima tan caótico), anticipó el miércoles un ambicioso, drástico plan de relanzamiento, con reducciones laborales y cierres de plantas, menos compatible aun que el de Renault con las vísperas electorales. En líneas generales, se parece al de Ghosn aunque, en su caso, pivotea alrededor de Peugeot. Ya se ha liquidado la planta Ryton, en Inglaterra.

“¿Un acuerdo con Fiat? No, gracias”, decía esta semana el brasileño de origen libanés. “No nos complementamos, estamos en los mismos segmentos y no veo posibilidades de sinergias”, agregaba. Además, la alianza Nissan-Renault es ambivalente. Tras resucitar, la primera vive una fase más bien pálida.

Renault, entretanto, tuvo un 2006 feo. Su margen operativo cedió a menos de 3% y , entre 2008 y 2009, debiera volver a 6%. La firma no descarta reducir puestos laborales en una Francia que vive ya el año electoral. Las ventas bajaron 4% en 2006, a 2.440.000 unidades.

En tanto, la facturación global sumaba € 41.500 millones, o sea fue 0,8% inferior a la de 2005. Por su parte, las utilidades netas cedieron de € 3.453 millones a 2.943 millones (nada menos que 14,7%). Ahora, las esperanzas se cifran en dos modelos renovados, Laguna y Twingo.

Tampoco Peugeot-Citroën –quizás el matrimonio peor avenido en este negocio- se ve feliz. Las ganancias netas sufrieron en 2006 un fenomenal derrumbe de 82,8% y totalizaron apenas € 176 millones. Motivo: la caída de ventas, especialmente de la segunda marca, en casi toda Europa.

Ante eso, el alemán Christian Streiff, nuevo director ejecutivo (se fue de Eads por la imposibilidad de trabajar en un clima tan caótico), anticipó el miércoles un ambicioso, drástico plan de relanzamiento, con reducciones laborales y cierres de plantas, menos compatible aun que el de Renault con las vísperas electorales. En líneas generales, se parece al de Ghosn aunque, en su caso, pivotea alrededor de Peugeot. Ya se ha liquidado la planta Ryton, en Inglaterra.

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