APP: el mayor cese de pagos privado en el mundo

Trece meses después de firmar un preacuerdo con acreedores, Asia Pulp & Paper está por completar la restructuración de pasivos por US$ 6.700 millones en Indonesia. Pero la meta final son los US$ 7.300 millones adeudados por su filial china.

12 noviembre, 2004

Al cesar pagos, en diciembre de 2001, APP se convirtió en la mayor deudora morosa del mundo en desarrollo (llamado con un eufemismo, “emergente”). El pasivo total ascendía a US$ 14.000 millones. Ahora, hay un plazo perentorio (2 de diciembre) para que los tenedores de bonos adhieran a la restructuración de la parte indonesia. Ello permitirá a APP reanudar pagos, por vez primera desde el cese de hace tres años.

Controlada por el poderoso y peligroso clan Widjadja (Vijaja, en transcripción inglesa) vía el holding Sinar Mas, APP logró imponer ese vencimiento sólo porque un grupo clave de acreedores aceptó –en las últimas semanas- desistir de una exigencia: 75% de adhesión mínima para llegar a arreglo final. En algunos aspectos, eso recuerda el caso argentino.

Según las bancas que asesoran la operación, ello significa que los bonistas tienen una última posibilidad de sumarse a la restructuración. Gente allegada a las tratativas reveló que, en efecto, ahora APP ha obtenido aquel 75%. Sólo falta que adhieran tenedores como Goldman Sachs, Deutsche Bank y un acreedor sumido en sus propios problemas, Avenue Asia. En conjunto, llevarían a 90% el grado de adhesión.

Según el preacuerdo (octubre de 2003) con entidades europeas y japonesas que financian el comercio exterior y con la ya extinta Agencia de Restructuración Bancaria indonesia, APP tiene hasta 22 años para amortizar las deudas de sus cuatro subsidiarias locales. Semejante “flexibilidad” ha sido cuestionada por otros acreedores, inclusive el Banco de Exportación e Importación (Eximbank), manejado por el gobierno federal norteamericano.

Todo este lío no obsta para que APP siga expandiendo negocios en China, país que –contra lo que suponen tantos medios y comunicadores argentinos- no se fija tanto en esos detalles. De hecho, Beijing no impide que el grupo opere, aunque sus subsidiarias estén adeudando US$ 2.800 millones a acreedores locales y 4.500 millones a acredores internacionales.

Sea como fuere, las negociaciones por ambos tramos de acreencias serán menos complicadas que las indonesias. Es más: APP confía en que su holding Sinar Mas, residente en Singapur y no en Dyakarta, llegue a un acuerdo total dentro de un año.

Al cesar pagos, en diciembre de 2001, APP se convirtió en la mayor deudora morosa del mundo en desarrollo (llamado con un eufemismo, “emergente”). El pasivo total ascendía a US$ 14.000 millones. Ahora, hay un plazo perentorio (2 de diciembre) para que los tenedores de bonos adhieran a la restructuración de la parte indonesia. Ello permitirá a APP reanudar pagos, por vez primera desde el cese de hace tres años.

Controlada por el poderoso y peligroso clan Widjadja (Vijaja, en transcripción inglesa) vía el holding Sinar Mas, APP logró imponer ese vencimiento sólo porque un grupo clave de acreedores aceptó –en las últimas semanas- desistir de una exigencia: 75% de adhesión mínima para llegar a arreglo final. En algunos aspectos, eso recuerda el caso argentino.

Según las bancas que asesoran la operación, ello significa que los bonistas tienen una última posibilidad de sumarse a la restructuración. Gente allegada a las tratativas reveló que, en efecto, ahora APP ha obtenido aquel 75%. Sólo falta que adhieran tenedores como Goldman Sachs, Deutsche Bank y un acreedor sumido en sus propios problemas, Avenue Asia. En conjunto, llevarían a 90% el grado de adhesión.

Según el preacuerdo (octubre de 2003) con entidades europeas y japonesas que financian el comercio exterior y con la ya extinta Agencia de Restructuración Bancaria indonesia, APP tiene hasta 22 años para amortizar las deudas de sus cuatro subsidiarias locales. Semejante “flexibilidad” ha sido cuestionada por otros acreedores, inclusive el Banco de Exportación e Importación (Eximbank), manejado por el gobierno federal norteamericano.

Todo este lío no obsta para que APP siga expandiendo negocios en China, país que –contra lo que suponen tantos medios y comunicadores argentinos- no se fija tanto en esos detalles. De hecho, Beijing no impide que el grupo opere, aunque sus subsidiarias estén adeudando US$ 2.800 millones a acreedores locales y 4.500 millones a acredores internacionales.

Sea como fuere, las negociaciones por ambos tramos de acreencias serán menos complicadas que las indonesias. Es más: APP confía en que su holding Sinar Mas, residente en Singapur y no en Dyakarta, llegue a un acuerdo total dentro de un año.

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