Ahold: cinco a diez personas, responsables de los fraudes

La holandesa Royal Ahold, tercera cadena minorista mundial en alimentos, admitió que “entre cinco y diez personas” eran la clave de un escándalo contable por € 970 millones. Los fraudes llevaron casi a la quiebra.

29 noviembre, 2003

Por otra parte, la firma confirmó que “varias docenas de empleado fueron despedidas, pues los auditores externos (Deloitte & Touche) manifestaron “dudas sobre su fiabilidad”. Estas noticias aparecieron mientras los accionistas apoyaban mayoritariamente la emisión de € 3.000 millones en opciones y canjes accionarios para limpiar un balance agobiado por casi € 11.000 millones en deudas.

No obstante, la asamblea sigue preocupada porque las irregularidades, reveladas en febrero, no se detectaron en tres años. Al presentar la renuncia, el CEO Henryk de Ruiter indicó que los auditores no serían reemplazados, por no existir pruebas de que conociesen el fraude antes de ser descubierto.

La empresa no quiso hablar sobre la causa penal entablada por el fiscal público holandés. El proceso hace a aspectos ilícitos de la consolidación de ciertos emprendimientos conjuntos. El escándalo ha puesto en la calle a doce directivos, inclusive los cinco que manejaban US Foodservice, la distribuidora que era centro de los fraudes.

El grupo está reorganizando la junta supervisora y tratará de retener los vocales no ejecutivos, para asegurar cierta continuidad. Entretanto, docenas de candidatos se han presentado para los demás cargos, según informó Karel Vuurten, sucesor de Ruiter.

Por otra parte, la firma confirmó que “varias docenas de empleado fueron despedidas, pues los auditores externos (Deloitte & Touche) manifestaron “dudas sobre su fiabilidad”. Estas noticias aparecieron mientras los accionistas apoyaban mayoritariamente la emisión de € 3.000 millones en opciones y canjes accionarios para limpiar un balance agobiado por casi € 11.000 millones en deudas.

No obstante, la asamblea sigue preocupada porque las irregularidades, reveladas en febrero, no se detectaron en tres años. Al presentar la renuncia, el CEO Henryk de Ruiter indicó que los auditores no serían reemplazados, por no existir pruebas de que conociesen el fraude antes de ser descubierto.

La empresa no quiso hablar sobre la causa penal entablada por el fiscal público holandés. El proceso hace a aspectos ilícitos de la consolidación de ciertos emprendimientos conjuntos. El escándalo ha puesto en la calle a doce directivos, inclusive los cinco que manejaban US Foodservice, la distribuidora que era centro de los fraudes.

El grupo está reorganizando la junta supervisora y tratará de retener los vocales no ejecutivos, para asegurar cierta continuidad. Entretanto, docenas de candidatos se han presentado para los demás cargos, según informó Karel Vuurten, sucesor de Ruiter.

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