Yukos apela ahora a la justicia norteamericana

Contra las cuerdas, el mayor grupo petrolero ruso pidió la quiebra ante un tribunal de Estados Unidos. Esto puede agravar los roces entre Moscú y Washington, creados por fraudes en Ucrania y el envenenamiento de Víktor Yushchenko.

16 diciembre, 2004

En una postrera tentativa de protegerse de la ofensiva lanzada por el presidente Vladyímir Putin y los tres poderes –que controla fértreamente-, el cuarto gigante mundial en hidrocarburos se presentó ante el juez federal de circuito en Houston, Tejas. La empresa busca ampararse en el título XI de la ley norteamericana para quiebras y concursos.

Obviamente, su propósito es cubrirse ante el único acreedor peligroso, el estado ruso. A su vez, Moscú reaccionó pidiéndole a la Casa Blanca bloquear la intentona. Pero el poder ejecutivo en EE.UU. carece de facultades para impartir órdenes al judicial. Ni siquiera la Comisión Federal de Valores (SEC) podría hacerlo.

Para Putin, esto es un desafío personal de Míjail Jodorkovsky, fundador y ex presidente ejecutivo de Yukos, “despedido” y arrestado en 2003. Ahora, si el juez acepta la demanda, quedará congelado el desmebramiento del grupo, vía un remate –impuesto por el gobierno- que debiera hacerse el lunes 20.

Moscú había arreglado que su propio semimonopolio sectorial, Gazprom, tomase Yuganskñetfyegas (YKG). Se trata de la subsidiaria de Yukos en materia de gas. La maniobra contaba con el apoyo logístico y financiero de dos grandes entidades alemanas: Deutsche Bank y Dresdner Kleinwort Wasserstein.

Si este asunto desemboca en un choque abierto entre Rusia y EE.UU., observadores londinenses temen que involucre a Alemania –sede de ambas bancas- y, por elevación, a la Unión Europea. Ocurre que la crisis en Kíyiv ha generado una “coalición” entre Washington y Bruselas para frenar el avance ruso sobre la autonomía ucraniana. El casoi Yukos es un ingrediente por demás volátil.

En una postrera tentativa de protegerse de la ofensiva lanzada por el presidente Vladyímir Putin y los tres poderes –que controla fértreamente-, el cuarto gigante mundial en hidrocarburos se presentó ante el juez federal de circuito en Houston, Tejas. La empresa busca ampararse en el título XI de la ley norteamericana para quiebras y concursos.

Obviamente, su propósito es cubrirse ante el único acreedor peligroso, el estado ruso. A su vez, Moscú reaccionó pidiéndole a la Casa Blanca bloquear la intentona. Pero el poder ejecutivo en EE.UU. carece de facultades para impartir órdenes al judicial. Ni siquiera la Comisión Federal de Valores (SEC) podría hacerlo.

Para Putin, esto es un desafío personal de Míjail Jodorkovsky, fundador y ex presidente ejecutivo de Yukos, “despedido” y arrestado en 2003. Ahora, si el juez acepta la demanda, quedará congelado el desmebramiento del grupo, vía un remate –impuesto por el gobierno- que debiera hacerse el lunes 20.

Moscú había arreglado que su propio semimonopolio sectorial, Gazprom, tomase Yuganskñetfyegas (YKG). Se trata de la subsidiaria de Yukos en materia de gas. La maniobra contaba con el apoyo logístico y financiero de dos grandes entidades alemanas: Deutsche Bank y Dresdner Kleinwort Wasserstein.

Si este asunto desemboca en un choque abierto entre Rusia y EE.UU., observadores londinenses temen que involucre a Alemania –sede de ambas bancas- y, por elevación, a la Unión Europea. Ocurre que la crisis en Kíyiv ha generado una “coalición” entre Washington y Bruselas para frenar el avance ruso sobre la autonomía ucraniana. El casoi Yukos es un ingrediente por demás volátil.

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