Wall Street interesado en la política monetaria

Los analistas afirman que no inquieta el posible relevo de Pou ; lo importante es que se mantenga la política monetaria .Insisten en evitar la emisión de dinero y la baja de encajes.

15 febrero, 2001

Los operadores y analistas de Wall Street llevaron tranquilidad a los inversores extranjeros y locales al afirmar que son los cambios de nombres lo que preocupa al establishment sino la continuidad de la política económica.

Consideraron que, en el marco de la convertibilidad, el papel del presidente del Banco Central es limitado; por eso, una eventual salida de su titular no crea entre los inversores la inquietud que produciría —por ejemplo— un cambio en la conducción del Ministerio de Economía.

De esta forma explican las razones por las cuales los acontecimientos relacionados con supuesto lavado de dinero en la Argentina no han logrado, hasta ahora, tener impacto sobre los mercados; ayer el riesgo país bajó 8 puntos.

Los analistas estadounidenses advirtieron, sin embargo, que los mercados reaccionarían negativamente si Pou fuera reemplazado por alguien que se apartara de la ortodoxia monetaria o si intentara aplicar una reducción de los encajes; a pesar de esta aclaración mostraron su “confianza en que el gobierno de Fernando de la Rúa no incurriría en ese error”.

Fernando Losada, del Banco ABN AMRO, reconoció que los inversores no parecen preocupados por la suerte de Pou, aunque indicó que estarán mirando quién podría reemplazarlo y en qué circunstancias se haría el recambio; en ese sentido, indicó que el “ruido político” no le gusta al mercado, aunque afirmó que, de todas maneras, “los vientos siguen soplando a favor de la Argentina como para que los ánimos no cambien”.

Por su lado, Boris Segura, de Atlantic Asset Management, sostuvo que una posible remoción de Pou no debería ser interpretada como un ataque a la institución del BCRA. Lo que podría llegar a preocupar —dijo— es que en su reemplazo venga “alguien muy activista en política monetaria, que quiera jugar con los encajes, por ejemplo. En la Argentina se sabe que nadie va a cambiar la convertibilidad, pero siempre se la puede manosear”.

En la city la cautela fue la que dominó el clima; los precios de las acciones bajaron ayer 1,2%, aunque los operadores locales ubican el origen de esta caída en el descenso de Wall Street y no en el “caso Pou”.

Por lo pronto, el riesgo país volvió a bajar ubicándose en 676 puntos básicos; índice, según los economistas de que la confianza en la Argentina se ha mantenido incólume.

Los operadores y analistas de Wall Street llevaron tranquilidad a los inversores extranjeros y locales al afirmar que son los cambios de nombres lo que preocupa al establishment sino la continuidad de la política económica.

Consideraron que, en el marco de la convertibilidad, el papel del presidente del Banco Central es limitado; por eso, una eventual salida de su titular no crea entre los inversores la inquietud que produciría —por ejemplo— un cambio en la conducción del Ministerio de Economía.

De esta forma explican las razones por las cuales los acontecimientos relacionados con supuesto lavado de dinero en la Argentina no han logrado, hasta ahora, tener impacto sobre los mercados; ayer el riesgo país bajó 8 puntos.

Los analistas estadounidenses advirtieron, sin embargo, que los mercados reaccionarían negativamente si Pou fuera reemplazado por alguien que se apartara de la ortodoxia monetaria o si intentara aplicar una reducción de los encajes; a pesar de esta aclaración mostraron su “confianza en que el gobierno de Fernando de la Rúa no incurriría en ese error”.

Fernando Losada, del Banco ABN AMRO, reconoció que los inversores no parecen preocupados por la suerte de Pou, aunque indicó que estarán mirando quién podría reemplazarlo y en qué circunstancias se haría el recambio; en ese sentido, indicó que el “ruido político” no le gusta al mercado, aunque afirmó que, de todas maneras, “los vientos siguen soplando a favor de la Argentina como para que los ánimos no cambien”.

Por su lado, Boris Segura, de Atlantic Asset Management, sostuvo que una posible remoción de Pou no debería ser interpretada como un ataque a la institución del BCRA. Lo que podría llegar a preocupar —dijo— es que en su reemplazo venga “alguien muy activista en política monetaria, que quiera jugar con los encajes, por ejemplo. En la Argentina se sabe que nadie va a cambiar la convertibilidad, pero siempre se la puede manosear”.

En la city la cautela fue la que dominó el clima; los precios de las acciones bajaron ayer 1,2%, aunque los operadores locales ubican el origen de esta caída en el descenso de Wall Street y no en el “caso Pou”.

Por lo pronto, el riesgo país volvió a bajar ubicándose en 676 puntos básicos; índice, según los economistas de que la confianza en la Argentina se ha mantenido incólume.

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