Viento de frente para América Latina

Las expectativas por el cambio en la política monetaria expansiva de la FED ya han comenzado a sentirse en Latinoamérica. Se prevé menos crecimiento para 2014 y años, venideros.

14 octubre, 2013

Desde hace unos meses, el mundo cambió para las economías emergentes, incluidas las latinoamericanas. El disparador de este nuevo contexto internacional fueron las crecientes expectativas de un empeoramiento de las condiciones globales de liquidez, a partir de que la FED comenzara a dar señales de que de confirmarse la recuperación de la actividad de EE.UU. (y en especial del empleo), podría revertir su política “híper” expansiva en el futuro cercano, analiza Juan Pablo Ronderos, economista gerente de Desarrollo de Negocios de abeceb.com.

En este contexto, las expectativas hicieron el trabajo antes que la FED hiciera nada: los capitales empezaron a retirarse de los países emergentes desde principios de año, con mayor intensidad entre junio y agosto, y las tasas de largo plazo empezaron a subir en Estados Unidos.

Y, a pesar de que sorpresivamente la Reserva Federal decidió continuar con su programa de estímulos sin modificación alguna hasta nuevo aviso, los mercados financieros internacionales ya descuentan que la reversión del sesgo de política monetaria en EE.UU. llegará más temprano que tarde.

De todos modos, el consenso hoy apunta a que esta reversión se dé lentamente.

En el caso particular de Latinoamérica, todas las economías se vieron afectadas por las perspectivas de un cambio del ciclo externo, destacándose lo sucedido en Brasil, que en entre febrero y agosto sufrió una fuga de divisas por US$15.000 millones (casi 1% de su PIB).

Como resultado, el país vecino fue uno de los que más tuvo que devaluar (un 15,0% entre junio y agosto) pero, además, tuvo que anunciar un “mega” programa de swaps (de US$55.000 millones) para “convencer” a los capitales de que no es peligroso quedarse en el país porque no habrá una devaluación mayor.  

Mientras tanto, Chile, Perú y Uruguay también sufrieron fuertes presiones sobre sus monedas, las cuales se depreciaron 6,4%, 5,9% y 13,5%, respectivamente, entre junio y agosto.

Y si bien la mayoría de las monedas se revaluó en septiembre tras la decisión de la FED de postergar el “tappering”, esto de ninguna manera permitió volver a la situación previa. Ni tampoco es esperable que esto suceda.

Al contrario, aun cuando parte del cambio ya está descontado, probablemente veremos nuevos episodios de stress financiero, con las monedas de la región tocando nuevos picos, a medida que se vayan confirmando las expectativas de cambio del ciclo.

Monedas versus dólar. Índice base diciembre 2012=100.


 
Además, el efecto sobre las economías emergentes no se agotará en las cuestiones meramente financieras y de flujo de capitales. También hay que sumar las presiones a la baja que este ciclo podría significar sobre los precios de los commodities.

Es que, por un lado, es esperable que a medida que se desarmen posiciones financieras en emergentes, esto también ocurra para los contratos no comerciales en el mercado de estos productos, un destino alternativo en un mundo de bajas tasas de retorno en los activos de países centrales.

Y por el otro, como contracara de las presiones depreciatorias sobre las monedas emergentes, es esperable que se produzca un fortalecimiento del dólar a nivel global, lo que también sumará pérdidas sobre los bienes primarios cuyos precios están denominados en esta moneda.

Aunque en sentido contrario, el dinamismo de la demanda de China (aunque menos intenso que hace algunos años), les pondría un piso a las cotizaciones.

Así, el cambio de ciclo externo supondrá una presión importante en los emergentes en general, y en la región latinoamericana en particular, especialmente en aquellos con déficit de cuenta corriente como el caso de Brasil.

Es que el sólo hecho de enfrentar una reversión de los flujos internacionales de capitales obligará a estos países a mejorar el resultado de sus cuentas corrientes, o revertir el déficit en caso de tenerlo. Situación que se hace más dificultosa y desafiante si además se combina con precios de commodities en descenso y cantidades demandadas de estos bienes en caída.

De esta forma, los países emergentes se verán obligados a llevar a cabo un ajuste en sus cuentas externas, que será mayor cuanto más agudo sea su desahorro con el exterior. Esto seguramente involucrará un mayor debilitamiento de sus monedas, como ha sucedido en los pasados meses. Aunque dados los elevados costos que suelen asociarse a una excesiva suba de los tipos de cambio, muchos Bancos Centrales intentarán limitar el ajuste de “precios” sacrificando reservas internacionales.

En cualquier caso, difícilmente pueda evitarse un ajuste por el lado de las “cantidades”, dado que la reversión de los flujos de capitales demandará que ciertamente involucrará un menor crecimiento económico.

En el caso de Latinoamérica, las expectativas ya han comenzado a incorporar estas nuevas condiciones, augurando un menor crecimiento económico para los próximos años, y en particular para 2014.

En este contexto, la economía de la región que lograría la mejor performance en 2014 sería Perú que, de acuerdo al consenso del mercado, crecería un 5,8%.  

En cambio, Argentina y Brasil estarán entre los países que mostrarán el peor desempeño.

Fuente: abeceb.com.

Expectativas de crecimiento PIB 2014. Variación porcentual interanual.
Fuente: abeceb.com en base a Bancos Centrales y LatinAmerican Consensus Forecast.

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