Uruguay acepta las medidas arancelarias

El presidente Batlle habló telefónicamente con su par argentino, a quien transmitió su comprensión y apoyo a las medidas adoptadas para superar la recesión. En Brasil se produjo un profundo debate.

27 marzo, 2001

Las modificaciones arancelarias dispuestas por la Argentina generaron diferencias entre los sectores políticos y económicos de los países socios del Mercosur.

Mientras el presidente de Uruguay, Jorge Batlle, se mostró comprensivo de la situación por la que atraviesa el país, el presidente de la Asociación Brasileña de la Industria de Máquinas y Equipos calificó como «una patada en el Mercosur» las medidas arancelarias que serán adoptadas en la Argentina por el ministro de Economía, Domingo Cavallo, como parte del programa destinado a superar el estancamiento económico que se mantiene desde hace casi tres años.

La modificación de la política arancelaria, impulsada por Cavallo, prevé la rebaja a cero de las tasas para importaciones de bienes de capital y la suba a 35% para la importación de productos de consumo finales no producidos en el Mercosur.

Según el dirigente, la reducción de 14% a cero del arancel de importación de bienes de capital procedentes de países fuera del bloque podrá reducir a la mitad las exportaciones brasileñas de máquinas y equipos a la Argentina, que sumaron el año pasado unos $ 800 millones.

Sin embargo, quienes analizan el comportamiento de ese sector, pronostican que esa pérdida no se verificará.

Las críticas más duras se originaron de los dirigentes de las industrias de bienes de capital, que exhortaron el gobierno brasileño a reducir la carga tributaria para el sector, para que las fábricas puedan ofrecer precios más bajos y mejores condiciones de financiamiento, y competir en igualdad de condiciones con los productos procedentes de Europa y Estados Unidos.

El ministro de Desarrollo, Alcides Tapias, afirmó que las medidas arancelarias adoptadas por la Argentina serán objeto de debate en la próxima reunión del Grupo Mercado Común (GMC), a comienzos de abril.

Aunque admitió que las medidas perjudican a algunos sectores de la industria, Tapias afirmó que el gobierno brasileño optó por respaldar el programa de Cavallo, «porque deseamos que la Argentina encuentre el camino para salir de la recesión».

No obstante, subrayó que, desde el punto de vista del gobierno de Brasilia, «un aspecto de relieve es el plazo de validez de esas reglas: es importante que sea el más corto posible».

Para el presidente de la Federación Argentina de Industriales Textiles, Alejandro Sampayo, «Brasil acordó rápidamente ante el pedido de la Argentina, porque su preocupación es que no se rompa el Mercosur», indicó Sampayo, en tanto que consideró que «esta medida aumenta las ventajas comparativas de los socios del bloque».

Las modificaciones arancelarias dispuestas por la Argentina generaron diferencias entre los sectores políticos y económicos de los países socios del Mercosur.

Mientras el presidente de Uruguay, Jorge Batlle, se mostró comprensivo de la situación por la que atraviesa el país, el presidente de la Asociación Brasileña de la Industria de Máquinas y Equipos calificó como «una patada en el Mercosur» las medidas arancelarias que serán adoptadas en la Argentina por el ministro de Economía, Domingo Cavallo, como parte del programa destinado a superar el estancamiento económico que se mantiene desde hace casi tres años.

La modificación de la política arancelaria, impulsada por Cavallo, prevé la rebaja a cero de las tasas para importaciones de bienes de capital y la suba a 35% para la importación de productos de consumo finales no producidos en el Mercosur.

Según el dirigente, la reducción de 14% a cero del arancel de importación de bienes de capital procedentes de países fuera del bloque podrá reducir a la mitad las exportaciones brasileñas de máquinas y equipos a la Argentina, que sumaron el año pasado unos $ 800 millones.

Sin embargo, quienes analizan el comportamiento de ese sector, pronostican que esa pérdida no se verificará.

Las críticas más duras se originaron de los dirigentes de las industrias de bienes de capital, que exhortaron el gobierno brasileño a reducir la carga tributaria para el sector, para que las fábricas puedan ofrecer precios más bajos y mejores condiciones de financiamiento, y competir en igualdad de condiciones con los productos procedentes de Europa y Estados Unidos.

El ministro de Desarrollo, Alcides Tapias, afirmó que las medidas arancelarias adoptadas por la Argentina serán objeto de debate en la próxima reunión del Grupo Mercado Común (GMC), a comienzos de abril.

Aunque admitió que las medidas perjudican a algunos sectores de la industria, Tapias afirmó que el gobierno brasileño optó por respaldar el programa de Cavallo, «porque deseamos que la Argentina encuentre el camino para salir de la recesión».

No obstante, subrayó que, desde el punto de vista del gobierno de Brasilia, «un aspecto de relieve es el plazo de validez de esas reglas: es importante que sea el más corto posible».

Para el presidente de la Federación Argentina de Industriales Textiles, Alejandro Sampayo, «Brasil acordó rápidamente ante el pedido de la Argentina, porque su preocupación es que no se rompa el Mercosur», indicó Sampayo, en tanto que consideró que «esta medida aumenta las ventajas comparativas de los socios del bloque».

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