Tres alternativas a la situación griega

El tiempo confirmará si el nuevo plan preparado por el gobierno de Tsipras se acepta o se rechaza para seguir dentro del euro y de la Unión Europea.  El fracaso del rescate podría provocar un daño impensado en el resto de Europa.  

Quedan tres alternativas para conocer el final de la crisis griega.

La primera es que el nuevo plan preparado por el gobierno de Tsipras (aceptando algunas condiciones planteadas por los acreedores pero exigiendo otras facilidades), resulte aprobado por los negociadores de la Unión Europea.

En ese caso se extenderán las líneas de crédito provisorio del Banco Central Europeo, mientras se avanza en el cierre del acuerdo. Además habría un tercer rescate por valor de € 70 mil millones.

Si todo esto se logra, Grecia seguirá dentro del euro y de la Unión Europea, pero su condición financiera no mejorará. Si no hay quita efectiva, cualquier reestructuración llevará pronto a un callejón sin salida. Sin hablar de la feroz oposición interna especialmente desde el propio partido que gobierna. Mañana sábado se debería saber si esta hipótesis de arreglo es viable.

La segunda alternativa es que, a pesar de un nuevo acuerdo y de algunas concesiones, en pocos meses Grecia esté en situación idéntica a la que tiene hoy. Con lo cual todos se preguntarán para qué se hizo tanto esfuerzo en dilatar un resultado inevitable.

La segunda alternativa es que se rechace ya la propuesta griega. En ese caso desde la semana que viene comenzará la desvinculación griega de la zona euro, y posiblemente también de la Unión Europea. Para Grecia será una tragedia, con un sistema financiero colapsado y con la necesidad de tener nueva moneda, con todas las complicaciones que eso implica. Desabastecimiento, dificultades en el comercio exterior. Pero en algún momento superará esos graves inconvenientes y tendrá una gran ventaja:  no pagará la deuda externa. Al menos, de la forma en que se la reclaman. Tal vez entonces la reducción – la quita, como diríamos aquí- sea aceptada por los acreedores y sea sustancial.

La tercera alternativa es posiblemente en la que menos se ha pensado. Es que el fracaso en el rescate, sea por la primera o la segunda alternativa, provoque un daño de proporciones en el resto de Europa.

La mayoría de los países creían que el “Sí”, ganaba el referéndum. El resultado rotundo a favor del “No”m fue un baldazo de agua fría. Especialmente en el Parlamento alemán que quiere que se queden los griegos, pero también que se porten bien. Un nuevo paquete de rescate que fracase puede dañar de modo intenso el prestigio del euro y el de la Unión Europea. Lo mismo intuye Estados Unidos y el FMI que insisten en darle una nueva oportunidad a Grecia.

En cualquier caso, lo que parece que se está gestando es una nueva crisis europea, geopolítica, económica y financiera. Algo impensable un tiempo atrás.

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