Toronto: costo millonario en lujo y seguridad

Ahora es una doble cumbre y el grupo de los 8 comparte la escena con el grupo de los 20. Pero pocos se forjan ilusiones: aumenta la brecha entre Estados Unidos –insiste en estímulos sistémicos- y la Eurozona, que se aferra a las recetas de Chicago.

<p>En un marco centrado en obsesiones por la seguridad, t&iacute;picas del gobierno canadiense, los pa&iacute;ses en teor&iacute;a mas ricos del planeta (muchos economistas serios dudan de que algunos del G-8 sigan si&eacute;ndolo) llegan divididos. Mejor dicho, es EE.UU. contra el resto del octeto.</p>
<p>Existe un temario com&uacute;n, pero la realidad ya apunta a dos cuestiones dominantes: la crisis de endeudamiento en la Uni&oacute;n Europea y sus secuelas financieras. Tambi&eacute;n est&aacute;n los factores sociales, pero &ldquo;s&oacute;lo&rdquo; preocupan a EE.UU., China, Brasil, Rusia e India (motores del G-20). No por hallarse afectados, sino porque los preocupa la peligrosa rigidez europea.</p>
<p>Por supuesto, algunas econom&iacute;a de la Eurozona manifiestan tempranas se&ntilde;ales de recuperaci&oacute;n, pero sus d&eacute;ficit p&uacute;blicos la tornan fr&aacute;gil. Son casos como Alemania, Francia, Gran Breta&ntilde;a, Holanda o Italia, donde &ndash;por lo dem&aacute;s- se han lanzado ajustes pol&iacute;ticamente dif&iacute;ciles de sostener, en particular al proliferar signos de malestar social.</p>
<p>Naturalmente, los nuevos &ldquo;parientes pobres&rdquo; ya viven tiempos borrascosos y ajustes salvajes que deterioran a los gobiernos que los &ldquo;compraron&rdquo;. Entre ellos, Grecia, Portugal, Espa&ntilde;a, Irlanda, Hungr&iacute;a, Letonia o Eslovaquia. Al respecto, era pat&eacute;tico ver c&oacute;mo Jos&eacute; Luis Zapatero agradec&iacute;a las felicitaciones de Jos&eacute; Manoel Dur&#7853;o Barroso (comisi&oacute;n europea) por haber impuesto medidas contractivas, con el desempleo en 20,5%.</p>
<p>En un marco de lujo asi&aacute;tico, probablemente desde hoy se geste el choque entre la canciller alemana Angela Merkel y el presidente Barack Obama. Eso suceder&aacute; en Huntsville (220 kil&oacute;metros de Toronto), sede del G-8. M&aacute;s tarde, Washington tal vez busque el apoyo de los principales pa&iacute;ses emergentes en el G-20, para neutralizar al bando ortodoxo. <br />
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