Tienden una mano a gobernadores

Fernando de la Rúa procura crear bases de entendimiento con los gobernadores del Justicialismo. Sus principales puntos de apoyo son Carlos Ruckauf, José Manuel de la Sota y Carlos Reutemann.

10 junio, 2000

Uno de los objetivos visibles de la estrategia imaginada por Fernando de la Rúa es establecer bases de convivencia con los 14 gobernadores encuadrados en el justicialismo, con matices diferenciales.

Sus principales puntos de apoyo son las relaciones establecidas, con Carlos Ruckauf (Buenos Aires) – el más cercano a la Casa Rosada-, Juan Manuel De la Sota (Córdoba), empeñado en plantear como opción al ajuste oficial su política impositiva de rebajar impuestos y ampliar la base de aportantes, y Carlos Reutemann (SantaFe), el más taciturno y cauteloso.

No es fácil lograr que detrás de los “tres grandes” se encolumne el resto de los mandatarios provinciales. A partir del hecho de que ellos mismos tienen sus objetivos propios para 2003. El proyecto de Ruckauf ya está en marcha, con el apoyo expreso de Eduardo Duhalde y un grupo de influyentes intendentes del conurbano bonaerense.

De la Sota no pierde ocasión de contraponer el promocionado éxito de su política económica a las dificultades con que tropieza José Luis Machinea .

Reutemann, como en tiempos de Fórmula 1, espera el momento para apretar el acelerador y lograr el “sorpasso” que lo coloque primero en la meta.

Ninguno de los personajes en danza puede permitirse el lujo de que el agravamiento de las condiciones sociales termine con la gobernabilidad del sistema. En primera instancia funciona un “pacto de no agresión” que deberá convertirse luego en una estrategia conjunta para recrear la esperanza de la población.

Uno de los objetivos visibles de la estrategia imaginada por Fernando de la Rúa es establecer bases de convivencia con los 14 gobernadores encuadrados en el justicialismo, con matices diferenciales.

Sus principales puntos de apoyo son las relaciones establecidas, con Carlos Ruckauf (Buenos Aires) – el más cercano a la Casa Rosada-, Juan Manuel De la Sota (Córdoba), empeñado en plantear como opción al ajuste oficial su política impositiva de rebajar impuestos y ampliar la base de aportantes, y Carlos Reutemann (SantaFe), el más taciturno y cauteloso.

No es fácil lograr que detrás de los “tres grandes” se encolumne el resto de los mandatarios provinciales. A partir del hecho de que ellos mismos tienen sus objetivos propios para 2003. El proyecto de Ruckauf ya está en marcha, con el apoyo expreso de Eduardo Duhalde y un grupo de influyentes intendentes del conurbano bonaerense.

De la Sota no pierde ocasión de contraponer el promocionado éxito de su política económica a las dificultades con que tropieza José Luis Machinea .

Reutemann, como en tiempos de Fórmula 1, espera el momento para apretar el acelerador y lograr el “sorpasso” que lo coloque primero en la meta.

Ninguno de los personajes en danza puede permitirse el lujo de que el agravamiento de las condiciones sociales termine con la gobernabilidad del sistema. En primera instancia funciona un “pacto de no agresión” que deberá convertirse luego en una estrategia conjunta para recrear la esperanza de la población.

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