Suena la hora para las venerables mafias chinas

Beijing ha lanzado una campaña para erradicar las “tong” (mafias), establecidas en Hongkong durante las guerras del opio (1839/42), con apoyo británico. Hoy alcanzan a toda China y la diáspora en el sudeste asiático, el hemisferio occidental, etc.

<p>S&oacute;lo en Chonqing, ha habido desde junio m&aacute;s de 1.500 arrestos y hay unos 500 pr&oacute;fugos. Se trata, admiten expertos en Taiw&aacute;n, Tokio o Singapur, de una ofensiva en toda la regla, que puede sacudir una trama de bandas dignas de la mafia siciliana o sus paralelas de Calabria y N&aacute;poles.</p>
<p>Como en las organizaciones italianas, sus or&iacute;genes son sociales y pol&iacute;ticos, pero su poder se filtr&oacute; a lo econ&oacute;mico. Al principio, eran grupos opuestos a la &eacute;lite manch&uacute; que dominaba China desde 1644, luego hostigaban a los puertos francos controlados por europeos y, desde 1895, a los ocupantes japoneses en Formosa. A fines del siglo XVII, nace la &ldquo;sociedad del cielo y la tierra&rdquo;, cuyo s&iacute;mbolo original es un tri&aacute;ngulo (tong). Acompa&ntilde;ado de espadas, identifica al general G&uuml;an Yu, h&eacute;roe de la resistencia al imperio.</p>
<p>La sociedad se divide en grupos. Con el tiempo, el m&aacute;s importante ser&aacute; el de &ldquo;las tres armon&iacute;as&rdquo; y los ingleses de Hongkong le llaman tr&iacute;ada. Durante el siglo XIX las tong se olvidan del general, el patriotismo o la restauraci&oacute;n de los Ming para dedicarse &ndash;influidas por Londres, que hasta les proporciona banqueros- al tr&aacute;fico de opi&aacute;ceos.</p>
<p>Ahora, el gobierno chino las tacha de bandas criminales y elige su reducto de Chonqing, otrora &uacute;ltima capital de Jiang Gaishek (Chiang Kai-shek) y hoy la urbe m&aacute;s poblada del pa&iacute;s. Pero las tong o tr&iacute;adas tienen al menos un nexo con Beijing: su hostilidad hacia etnias no &ldquo;han&rdquo;. Sin manch&uacute;es a la vista, los enemigos son uighur (Xinjiang) y tibetanos.</p>
<p>Pero esta campa&ntilde;a de tres meses que culmina en redadas masivas se orienta no a cuestiones &eacute;tnicas, sino al poder social y econ&oacute;mico de las mafias, cuya marca ya no es un tri&aacute;ngulo, sino un drag&oacute;n. Por supuesto, lo de Chongqing golpea a la jerarqu&iacute;a local del PCCh y a la polic&iacute;a, controladas respectivamente por Bo Xilai y Wen Qiang. En otro plano, la campa&ntilde;a toca a las di&aacute;sporas chinas en Singapur &ndash;v&iacute;a su propia dirigencia- y el sudeste asi&aacute;tico, cuyas &ldquo;tong&rdquo; recaudaron durante a&ntilde;os para Beijing.<br />
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