Siria: algunos temen un ataque desatado desde Estados Unidos

Parte de la dirigencia, políticos ajenos al gobierno y el público creen que la guerra es probable. Aunque, según analistas militares en Ammán y Beirut (Líbano es satélite de Siria), el primer ataque podría provenir de Israel.

25 abril, 2003

“Sólo la repentina amenaza norcoreana podría demorar acciones armadas que promueve Donald Rumsfeld (Defensa) en pos de sus propios objetivos políticos”, señalaba la prensa rusa. Entretanto, la policía secreta siria –instrumento del clan Assad- se prepara para una emergencia bélica y dice tener datos obtenidos vía Chipre.

Curiosamente, el ingrediente israelí no figura en las fuentes de Damasco. Tampoco los servicios iraníes, muy activos en Beirut, creen que Washington está organizando un ataque contra Siria ni que Tel Aviv participe en las gestiones de Rumsfeld, quien no parece contar con apoyo interno en el Pentágono mismo.

En medio de otra crisis con Pyongyang –que sí tiene armas nucleares-, las mediocres perspectivas en Estados Unidos (estancamiento, déficit fiscal y desempleo en alza) podrían funcionar como impulsoras de otra aventura bélica, pero en Oriente. Llamativamente, los problemas económicos han endurecido a Pyongyang y, en diferente dimensión, ponen en peligro el objetivo prioritario de George W.Bush: la reelección. En ambos casos, una guerra podría funcionar como aglutinante (Norcorea) o estímulo patriótico (EE.UU.), sobre todo si Pyongyang toma la iniciativa. La “opción siria” sería mucho menos aceptable para la opinión pública local e internacional.

“Sólo la repentina amenaza norcoreana podría demorar acciones armadas que promueve Donald Rumsfeld (Defensa) en pos de sus propios objetivos políticos”, señalaba la prensa rusa. Entretanto, la policía secreta siria –instrumento del clan Assad- se prepara para una emergencia bélica y dice tener datos obtenidos vía Chipre.

Curiosamente, el ingrediente israelí no figura en las fuentes de Damasco. Tampoco los servicios iraníes, muy activos en Beirut, creen que Washington está organizando un ataque contra Siria ni que Tel Aviv participe en las gestiones de Rumsfeld, quien no parece contar con apoyo interno en el Pentágono mismo.

En medio de otra crisis con Pyongyang –que sí tiene armas nucleares-, las mediocres perspectivas en Estados Unidos (estancamiento, déficit fiscal y desempleo en alza) podrían funcionar como impulsoras de otra aventura bélica, pero en Oriente. Llamativamente, los problemas económicos han endurecido a Pyongyang y, en diferente dimensión, ponen en peligro el objetivo prioritario de George W.Bush: la reelección. En ambos casos, una guerra podría funcionar como aglutinante (Norcorea) o estímulo patriótico (EE.UU.), sobre todo si Pyongyang toma la iniciativa. La “opción siria” sería mucho menos aceptable para la opinión pública local e internacional.

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