Siglo XXI: ¿empieza con tres imperios en liza, no uno?

¿Cómo podría EE.UU. competir con la UE –el mayor PBI del mundo- y China? El futurólogo Parag Khanna cree que la clave reside en el patio trasero. Luego de recorrer más de cien países, publicó “The Second World: Empires in a new order".

2 junio, 2008

<p>El autor sostiene que la puja por influencia econ&oacute;mica y pol&iacute;tica en el primer cuarto de siglo enfrentar&aacute; a tres jugadores (Uni&oacute;n Europea, EE.UU., China) en un campo que define como &ldquo;segundo mundo&rdquo;, sin nexos con el viejo esquema de primero, segundo y tercero. Ello involucra cinco regiones principales: Asia meridional y oriental, salvo China (Khanna no se detiene en Jap&oacute;n ni Rusia), Asia central, Levante, Europa sudoriental y Latinoam&eacute;rica/Caribe (&Aacute;frica subsahariana no se menciona). Ese conjunto deber&aacute; buscar alianzas con uno o m&aacute;s &ldquo;imperios&rdquo; para desarrollarse.</p>
<p>La influencia sobre ese &ldquo;segundo mundo&rdquo; se basar&aacute; no en fuerza militar sino m&aacute;s bien en una mezcla amplia de variables: productividad, porciones mercado global, innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, recursos naturales y poblaci&oacute;n. Adem&aacute;s, pesar&aacute;n intangibles como voluntad nacional y habilidades diplom&aacute;ticas.</p>
<p>Este tipo de imperios esgrime el poder de maneras muy distintas. Estados Unidos sigue aferrado al &ldquo;modelo de coaliciones&rdquo;, en pos de acuerdos tema por tema (contraterrorismo, apertura de mercados). Por su parte, la UE prefiere un &ldquo;modelo de consensos&rdquo;, aprovechando su enorme mercado, su pluralismo y sus atractivas pol&iacute;ticas socioecon&oacute;micas &ndash;menos ligadas al sector privado- para captar socios y aliados.</p>
<p>Finalmente, China tiene un &ldquo;modelo consultativo&rdquo; flexible, que depende del inter&eacute;s de otros pa&iacute;ses en tratar con Beijing por sus ventajas comerciales o econ&oacute;micas. Este modelo echa a un lado temas tan controvertidos &ndash;en Occidente- como derechos civiles, ecolog&iacute;a o transparencia de los gobiernos (o sea, corrupci&oacute;n).</p>
<p>Para Khanna y su New American Foundation, esas variables le ser&aacute;n de peculiar relevancia a EE.UU., si alguna vez resuelve adaptar el modelo de coaliciones a un mundo en transformaci&oacute;n. &iquest;Podr&aacute; Washington superar sus tendencias a privilegiar sus intereses en materia diplom&aacute;tica o econ&oacute;mica, aunque suelan dificultarle hacer amigos en el mundo? &iquest;Debiera seguir atando sus pol&iacute;ticas exteriores a sus empresas en un marco global m&aacute;s competitivo?</p>
<p>Durante los a&ntilde;os 90, Washington supon&iacute;a que toda globalizaci&oacute;n era buena porque era norteamericana. Por el contrario, el fen&oacute;meno llev&oacute; en la d&eacute;cada siguiente a la declinaci&oacute;n del poder estadounidense y no promovi&oacute; sus valores m&aacute;s que los de muchas otras culturas. Insistir en aquella idea simplemente trasunta ceguera a lo que ocurre fuera, donde existen modelos de globalizaci&oacute;n europeo, chino o indio, e ignorar el perfil del mundo a principios del siglo XXI.</p>
<p>Hoy EE.UU. es apenas una entre varias &ldquo;marcas&rdquo; que compiten. Basta notar la frecuencia con que el pa&iacute;s se queda solo, militar, pol&iacute;tica o econ&oacute;micamente, le guste o no. No es que el planeta se torne antinorteamericano, sino que deja de ser norteamericano. </p>
<p>Sea como fuere, un mero cambio de pol&iacute;ticas no resolver&iacute;a un problema cr&iacute;tico: el sector privado tambi&eacute;n mantiene una visi&oacute;n del mundo por dem&aacute;s centrada en EE.UU. En parte, porque as&iacute; han evolucionado los nexos entre el gobierno y el sector privado. Entonces, interpretan lo que sucede fuera en t&eacute;rminos de &ldquo;nosotros versus ellos&rdquo;. Pero los balances indican claramente que esa visi&oacute;n es anacr&oacute;nica e interesa a los propios empresarios ayudar a que cambien los esquemas mentales de quienes deciden sobre pol&iacute;tica exterior.</p>
<p>Hay un punto clave en el libro: no existen ya intereses norteamericanos sino globales. Los ejecutivos debieran ser los primeros en percibir la falacia de &ldquo;si hago tal cosa, ser&aacute; bueno para EE.UU.&rdquo; y sustituirla por &ldquo;ser&aacute; bueno para mi negocio y &eacute;ste es mundial&rdquo;.</p>
<p>Ante todo &ndash;afirma Khanna-, &ldquo;los norteamericanos debieran dejar de temer al mundo exterior o de vacilar entre compromiso y aislamiento. Tambi&eacute;n deben entender que el &lsquo;segundo mundo&rsquo; ofrece innumerables opciones en materia de seguridad, comercio, econom&iacute;a, asistencia tecnol&oacute;gica, etc.&rdquo;. Pero, para volver a ser atractivo en el nuevo contexto, EE.UU. ha de reactivar su propia econom&iacute;a, reducir desigualdades entre ricos y pobres, ser fiscalmente m&aacute;s responsable y dejar de ser el mayor deudor del globo.</p>
<p>Cada uno de los tres &ldquo;imperios&rdquo; tiene su esfera geogr&aacute;fica natural de influencia. La UE extiende su &oacute;rbita a Europa sudoriental, el C&aacute;ucaso y &Aacute;frica septentrional. China pone la mira en Siberia oriental y el sudeste asi&aacute;tico. Por lo mismo, EE.UU. debiera crear una especie de &ldquo;uni&oacute;n norteamericana&rdquo;, distinta del tratado hom&oacute;nimo. Ello permitir&iacute;a optimizar recursos del hemisferio occidental, como los combustibles canadienses, el sector privado y el potencial latinoamericano. En particular, de pa&iacute;ses amigos de Washington. Esto significa un proyecto geopol&iacute;tico cifrado en un hemisferio estable y pro estadounidense.</p>
<p>En verdad, &ldquo;el futuro mundial cambiar&aacute; si cambian las pol&iacute;ticas norteamericanas en este hemisferio. Si el gobierno de turno encarara los problemas con Venezuela, si las reservas petroleras brasile&ntilde;as fuesen como se supone y los hidrocarburos canadienses se explotaran a costos razonables, EE.UU. ni siquiera precisar&iacute;a extender sus intereses en el resto del mundo, preocuparse con China, Levante o los europeos. LA respuesta reside en el propio patio trasero.</p>
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