Ser buen ciudadano es obedecer la ley, votar y denunciar corrupción

El compromiso cívico perdió relevancia respecto del político porque votar cobró más importancia para el ciudadano en la última medición hecha por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Palermo y Carlos Fara & Asociados.

2 septiembre, 2014

Obedecer las leyes y cumplir las normas ya no es más relevante que el compromiso político en la actual medición respecto de la anterior, según el cuarto informe del Observatorio de Capital Social, , titulado La Sociedad frente al Espejo, elaborado por la Facultad de Ciencias Sociales de la UP y la consultora Carlos Fara & Asociados.

 

El compromiso cívicose manifiesta más moderado a consecuencia de que votarescaló del quinto lugar (septiembre de 2013) al segundo (junio de 2014).

 

En siguientes estudios habremos de observar si se trata de una tendencia asociada a fenómenos coyunturales o si por el contrario, responde a un cambio actitudinal más profundo.

 

En cualquier caso, la persistencia de la baja consideración de la participación organizada (en partidos políticos y organizaciones sociales) pareciera confirmar que el concepto de ciudadanía está más asociado a su dimensión individual que a la colectiva, excepto que estudios complementarios nos permitan apreciar datos significativos en otros indicadores de compromiso político (p.ej. firmar peticiones, participar en movilizaciones, unirse a huelgas, etc.).

 

Confianza interpersonal

 

En primer lugar, porque los “otros” son percibidos por el 86% de los encuestados como aquellos que introducen incertidumbre sobre las reglas de juego de la buena ciudadanía.

 

En segundo término porque el 89%de los encuestados considera que se “debe ser cuidadoso en el trato con los demás”. Esta desconfianza se acentuado desde la primera y de manera sostenida, pasando del 79% en septiembre de 2013 al 80% en diciembre de 2013, luego al 84% en marzo y en la medición actual al 89%.

 

Se consolida la tendencia a refugiarse en los grupos primarios, como la familia y los amigos y luego, a distancia, los vecinos.

 

Este dato es especialmente relevante porque la confianza en los grupos menos próximos al núcleo afectivo es de vital importancia para incrementar el capital social y también para impulsar la acción colectiva.

  

Las instituciones que se encuentran por encima del VMC parecieran ser aquellas asociadas al progreso y la superación individual (como las universidades) pero también a espacios de realización o intercambio colectivo, como la Iglesia, las Fundaciones, los Movimientos Sociales, el Estado y los medios de comunicación (Radio, Diarios y Televisión).

 

Si bien no puede darse por consolidada una tendencia, se registra que los medios de comunicación mejoran su valoración.

 

Por debajo del VMC encontramos un primer grupo compuesto por poderes públicos (Gobierno, Municipios, Congreso, Administración Pública, Fuerzas Armadas) y un segundo grupo, en el que se ubican las instituciones que despiertan mayor desconfianza: el mercado (Empresas y Bancos), instancias de intermediación (Partidos y Sindicatos) e instituciones públicas vinculadas con la justicia y la seguridad como el Poder Judicial y la Policía.

 

Se registra un crecimiento de la confianza en las instituciones, puesto que el VMC ha pasado de 24% (en septiembre de 2013) al 27.5% en marzo de 20146 y al 30% en la presente medición

 

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