¿Se viene una mujer al frente de la Fed?

En medio de la controversia que despierta la política de crédito fácil de la Fed para fortalecer a la economía estadounidense, su punto final se postergaría hasta el epílogo del mandato de Ben Bernanke, en enero.

Quedará para la próxima presidencia de la Reserva Federal de Estados Unidos determinar cuándo revertir las políticas de estímulo monetario a la economía que han caracterizado la gestión de Bernanke, una decisión que ya existen varias presiones para que empiece a flexibilizarse y se le ponga fin para evitar que se desate una inflación desbocada si se toma demasiado tarde. 
El actual titular de la Fed acaba de resistir fuertes embates dentro del directorio aduciendo que podría comprometer la recuperación económica si se toma demasiado pronto e impuso que hasta no ver resultados en el empleo, no volvería a considerarse la propuesta de dejarla de lado.
Sin embargo, se supone que en el próximo ciclo de la Fed se impondrán métodos que no han sido probados para revertir el proceso, al aumentar las tasas de interés y retirar grandes volúmenes de efectivo de los bancos.
El banco central redujo las tasas de interés de corto plazo a casi cero, lanzó programas de compra de bonos que inyectaron billones (millones de millones) de dólares en la economía y engrosó su portafolio de US$3 billones con valores hipotecarios y del Tesoro de EE.UU.
La Fed tiene un plan de salida para estas políticas: cuando el mercado laboral mejore, disminuirá gradualmente las compras de bonos. Luego, cuando el desempleo caiga por debajo de 6,5%, comenzará a subir las tasas a corto plazo.
Si la inflación repunta, actuará antes. A la larga, la Fed podría vender algunos de sus bonos y comenzar a absorber todo ese efectivo.
Si bien Bernanke no parece desear un tercer período al mando de la Fed, Obama podría presionarlo para que se quede. Bernanke reveló en marzo que habló “un poco” de sus planes con Obama, pero prefirió no decir más. La Casa Blanca no ha informado cómo elegirá al presidente del banco central.
En Wall Street se observa como eventual futura reemplazante de Bernanke a la vicepresidenta de la Junta de la Fed, Janet Yellen, una economista meticulosa y exigente, educada en la Universidad de Yale, que lanzó advertencias certeras y tempranas sobre la burbuja inmobiliaria. 
Así lo consigna el diario especializado The Wall Street Journal en su edición de ayer.
Luego de la crisis financiera, la funcionaria ayudó a que la Fed se concentrara en atacar el desempleo con políticas que buscan estimular la economía al menos hasta que la tasa de desocupación caiga a 6,5%.
La duda es si es lo suficientemente cautelosa ante los riesgos del dinero fácil como para cerrar las compuertas del crédito de la Fed antes de que surjan burbujas financieras o se dispare la inflación.
En principio, el banco central ha delineado una estrategia que mantiene su flexibilidad para retirar de a poco su programa de compra de bonos por US$85.000 millones al mes. Pero aún se debate cuál es el momento apropiado para realizar ese repliegue.
Perfil
Yellen tiene 66 años, nació en Brooklyn, Nueva York, de padres que vivieron la Gran Depresión. Llamó a que la Fed respondiera de forma enérgica al alza del desempleo y sostuvo que tras la crisis financiera de 2008 era improbable que aparecieran presiones inflacionarias en una economía tan debilitada, una postura que hasta el momento ha sido correcta. Desde entonces la inflación ha promediado 1,8% anual.
En una encuesta entre economistas del sector privado realizada la semana pasada por The Wall Street Journal, 29 de 38 encuestados previeron que Yellen sustituirá a Bernanke al frente de la Fed. Otros candidatos podrían ser el ex vicepresidente de la institución, Roger Ferguson, y los ex secretarios del Tesoro Timothy Geithner yLawrence Summers.
Luego de estudiar en la Universidad de Brown, Yellen comenzó un doctorado en economía en Yale, donde fortaleció su interés por el desempleo al trabajar con destacados especialistas como James Tobin, quien posteriormente obtuvo el premio Nobel de Economía.
Comenzó a trabajar en la Fed a fines de 1977 y allí conoció a su futuro esposo, el economista George Akerlof, quien ganó un Nobel en 2001.
Fue presidenta del Consejo de Asesores Económicos durante la presidencia de Bill Clinton en 1997, un período de robusto crecimiento económico. 
Ha causado revuelo en la Fed con sus posturas firmes, pero en los últimos tres años el banco central avanzó hacia su receta de tomar medidas enérgicas sostenidas.
Yellen impresionó gratamente a Obama cuando solicitó su asesoría cuando era candidato presidencial, pero no tiene una relación cercana con él, según fuentes cercanas, como los otros candidatos.
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