Se duplicó la cantidad de chicos pobres en Capital

La cantidad de chicos pobres en la Capital Federal casi llegó a duplicarse en el último año, al pasar de 30.000 a 57.000, como consecuencia de la crisis económica sin precedentes que golpea al país.

12 febrero, 2003

De acuerdo con este relevamiento, 3 de cada 10 chicos son
pobres en el ámbito capitalino y 1 de esos 3 sufre hambre, ya que
pertenece a una familia indigente.

La circunstancia de ser indigente trae aparejada graves
desigualdades sociales: un 65 por ciento de los chicos pobres no
tiene cobertura de salud y el 20 por ciento no asiste al
preescolar.

Otro dato altamente preocupante es que el 40 por ciento de los
chicos pobres de hasta 5 años del área metropolitana tiene un
coeficiente intelectual un 20 por ciento inferior al de los no
pobres.

Según estos datos recolectados por el Grupo Sophia, 74 chicos
por día pasaron a ser considerados como indigentes a lo largo de
todo el 2001.

En tanto, el trabajo reveló que casi 600 mil personas que viven
en la Capital son pobres, un 21,2 por ciento de la población
total.

Dentro de estas personas, hay casi 160.000, un 5,7 por ciento
del total son indigentes, es decir, que no alcanzan a cubrir con
sus ingresos sus necesidades alimentarias básicas.

“Nacer en un hogar pobre significa para estos chicos, tener un
acceso deficiente a la alimentación, al cuidado de la salud y a la
educación, todo lo cual tiene graves consecuencias en su futuro
desarrollo físico e intelectual”, consideró la entidad.
En este marco, 1 de cada 4 niños pobres presenta bajo o
insuficiente peso al nacer.

La tasa de mortalidad infantil es de 9,3 por mil nacidos vivos
en la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires mientras que alcanza
al 15 por mil en la zona sur, que cuenta con un altísimo índice de
pobreza.

En esa zona se concentra el 90 por ciento de los asentamientos
precarios de la ciudad.

En algunos barrios de la zona sur como La Boca y Barracas y
Villa Lugano las tasas de mortalidad infantil superan aún a
provincias tradicionalmente empobrecidas como Catamarca.
“La pobreza en la Ciudad se ha convertido hoy en una herencia,
que se transmite de padres a hijos, de generación en generación.
La manera más efectiva de empezar a quebrar este círculo es
intervenir desde los primeros años, asegurando a todos las mismas
oportunidades de desarrollo”, afirmó el Grupo Sophia.

De acuerdo con este relevamiento, 3 de cada 10 chicos son
pobres en el ámbito capitalino y 1 de esos 3 sufre hambre, ya que
pertenece a una familia indigente.

La circunstancia de ser indigente trae aparejada graves
desigualdades sociales: un 65 por ciento de los chicos pobres no
tiene cobertura de salud y el 20 por ciento no asiste al
preescolar.

Otro dato altamente preocupante es que el 40 por ciento de los
chicos pobres de hasta 5 años del área metropolitana tiene un
coeficiente intelectual un 20 por ciento inferior al de los no
pobres.

Según estos datos recolectados por el Grupo Sophia, 74 chicos
por día pasaron a ser considerados como indigentes a lo largo de
todo el 2001.

En tanto, el trabajo reveló que casi 600 mil personas que viven
en la Capital son pobres, un 21,2 por ciento de la población
total.

Dentro de estas personas, hay casi 160.000, un 5,7 por ciento
del total son indigentes, es decir, que no alcanzan a cubrir con
sus ingresos sus necesidades alimentarias básicas.

“Nacer en un hogar pobre significa para estos chicos, tener un
acceso deficiente a la alimentación, al cuidado de la salud y a la
educación, todo lo cual tiene graves consecuencias en su futuro
desarrollo físico e intelectual”, consideró la entidad.
En este marco, 1 de cada 4 niños pobres presenta bajo o
insuficiente peso al nacer.

La tasa de mortalidad infantil es de 9,3 por mil nacidos vivos
en la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires mientras que alcanza
al 15 por mil en la zona sur, que cuenta con un altísimo índice de
pobreza.

En esa zona se concentra el 90 por ciento de los asentamientos
precarios de la ciudad.

En algunos barrios de la zona sur como La Boca y Barracas y
Villa Lugano las tasas de mortalidad infantil superan aún a
provincias tradicionalmente empobrecidas como Catamarca.
“La pobreza en la Ciudad se ha convertido hoy en una herencia,
que se transmite de padres a hijos, de generación en generación.
La manera más efectiva de empezar a quebrar este círculo es
intervenir desde los primeros años, asegurando a todos las mismas
oportunidades de desarrollo”, afirmó el Grupo Sophia.

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