Reforma energética en México, una referencia para Argentina

Tras el acuerdo YPF-Chevrón, cobra particular interés para el país la apertura energética de México, que quiebra una historia nacionalista y genera debates internos, como el de un economista azteca y una politóloga argentina.

Dos prominentes investigadores analizaron para la columna “Frente a Frente del diario mexicano El Expreso, el domingo último, la viabilidad de la reforma energética lanzada por el gobierno mexicano e hicieron una comparación con otros casos en el mundo, como el noruego, brasileño y colombiano.

 

Luis Alberto Serra Barragán, senior Researcher en el CIDAC, especializado en economía y psicología, economía ambiental, economía de recursos naturales y desarrollo económico, egresado del ITAM y doctorado en la U. de Warwick, sostuvo que “Noruega es un modelo a seguir en el manejo de recursos”.

 

Mientras que la investigadora argentina residente en Campeche, Cecilia Liotti, coordinadora general de investigación de la UAC, Master of Arts inPolitical Science por la McGill University of Canada, catedrática del ITESM, UDEM, UNID, sostiene que “el mejor modelo depende del contenido histórico y del valor nacional”.

 

El cuestionario cursado a ambos fue:

 

-Con la iniciativa de Reforma Energética propuesta por el Presidente Enrique Peña Nieto, ¿México estará en posibilidades de regresar a las Grandes Ligas como lo afirma The Wall Street Journal?

(Luis Serra Barragán)- No. La iniciativa sólo nos pone al corriente de las prácticas internacionales actuales en materia de hidrocarburos, pero no nos convierte en punta de lanza. Es muy pronto para saber si el paso dado nos llevará al destino prometido: seguridad energética con inyección de inversión y generación de empleos que permita el crecimiento y desarrollo económico del país. Es muy pronto para saberlo porque los detalles de la propuesta no se conocen: no sabemos cómo se fortalecerá a los reguladores del sector; ni cómo cambiará el régimen fiscal de Pemex; no sabemos si se eliminará el monopsonio de CFE por la simple apertura del mercado de generación de electricidad; y, finalmente, no sabemos qué tipo de contratos serán permitidos en la explotación y exploración de yacimientos.

 

(Cecilia Liotti)-México podría incursionar con una empresa que se maneje de otra forma. Sin embargo, la palabra final la tendrá el diseño institucional y la ley secundaria donde se plasmen los aspectos fundamentales del funcionamiento energético de México. Es prematuro hablar de Grandes Ligas. La columna subraya que EPN intenta devolver a México a las Grandes Ligas, pero es semántica política. Ese medio sacó una nota de crítica y otra de halago. A los países industrializados les interesa posicionarse en México. Hay una reforma escondida: México les resulta redituable frente a Pemex. Percibo especulación internacional que se lanzó al mercado.

 

-¿Llega tarde la presentación de la Reforma Energética cuando países como Cuba o Colombia ya abrieron sus puertas al capital privado y extranjero atrayendo más inversiones?

(LSB)-Efectivamente hemos perdido tiempo como país por no tomar decisiones de Estado cuando se debieron haber tomado. Sin embargo, es notable que un país con un régimen socialista como Cuba haya tomado una decisión de apertura antes que México. Lo que sí debe quedar claro es que posiblemente se trata de la última oportunidad como país para tomar las decisiones pertinentes respecto al sector energético.

 

(CL)- Llega en el momento del acuerdo político. El problema es inminentemente político. No se había logrado el consenso para una agenda energética. La reforma nos es presentada como impostergable.

Se sostiene calladamente que servirá para sanear el pasivo laboral (problema que nunca se ha atendido); se excusa en el contexto internacional en especial el mercado energético estadounidense; se la justifica en que la industria petrolera mexicana es el motor del desarrollo nacional y de las finanzas públicas generando sobre dependencia del sector. Paradójicamente, ante una empresa como Pemex, privatizar significa evadir la responsabilidad de una buena administración, de modernización y de inversiones. Pero es un monstruo para retomar la responsabilidad.

Pemex quiere ser el papá, la mamá, el maestro, el doctor. Eso ya no funciona. El Estado se concentró en un sector: exploración y producción.

Hay empresas internacionales, aunque pensábamos que todo era nacional. En petroquímica y refinería sí convendría la tecnología de otros países.

 

Modelos a seguir

 

-¿Qué país es el modelo a seguir en cuanto al buen manejo de recursos petroleros?

(LSB)-En definitiva, Noruega. Los noruegos abrieron su sector petrolero cuando a finales de los 60 y principios de los 70 conocieron sus reservas petroleras. Pero más importante aún, definieron muy bien el papel que Statoil (su Pemex) tenía que jugar dentro del desarrollo del país. Además, la renta petrolera la asignaron a un fondo de inversión (Petoro) que a la fecha es el inversionista más grande del mundo y que garantiza el sistema de pensiones de los noruegos hasta por tres generaciones.

En la actualidad los noruegos saben que sus reservas petroleras durarán menos de 10 años. Sin embargo, no están preocupados. ¿La razón? Statoil está presente en diversos países del mundo en procesos de exploración y explotación de petróleo. Nosotros y cualquier país deberíamos aspirar a tener un modelo como el noruego.

 

(CL)-No es una pregunta ética. Implica un consenso de que hay modelos mejores que México. Sin embargo, el mejor modelo depende del contenido histórico y del valor nacional. El presidente retoma el texto constitucional de Cárdenas, el de la posibilidad contractual y de prohibición de concesiones. Al respecto, coincido con Gerardo Esquivel. Parece que todo el mundo se comunica con el ex presidente Cárdenas. El uso retórico es un exceso. En un mundo ideal, con rendición de cuentas y sin sindicato, el modelo noruego es exitoso; su modelo de sociedad también. ¿Pero lo es para México? Haría falta un fondo que manejara la renta petrolera que se obtendría con las concesiones privadas para la extracción de hidrocarburos. ¿Quién asumiría el costo político?

 

-¿Puede considerarse que Brasil falló en su estrategia de apertura?

(LSB)-No necesariamente. La renuencia a la apertura del sector energético brasileño exigía una apertura inicial menos agresiva. Por ello se decidió permitir los contratos de riesgo como fase inicial. A través de ellos se permitió que Petrobras se asociara con extranjeras para la exploración y explotación de yacimientos sin que el Estado brasileño perdiera control de sus recursos. Ahora bien, con el paso del tiempo, las empresas privadas extranjeras comenzaron a presionar porque se diera un proceso de mayor apertura hacia modelos de concesión, mismo que sucedió. En México podemos experimentar una transición similar con lo propuesto por el Presidente Peña.

 

(CL)-El mundo del petróleo es ambivalente y está sujeto al mercado. No hay respuesta final. Pero creo que Brasil no falló. Estableció un modelo de políticas energéticas eficientes y sostenibles. La Ley de Hidrocarburos garantiza al gobierno el control de los recursos y la producción de biocombustible y etanol. La gobernanza regulatoria del sector energético desarrollada desde los 90 les ha dado una posición estratégica en América Latina.

 

-La mejor fórmula para la exploración y explotación serían las joint ventures? ¿Debe enfatizar México en esto?

(LSB)-No es la única forma. El esquema que se quiere proponer es que Pemex explore y explote por sí mismo aquellos yacimientos en los que ya tenga operaciones, que tengan un riesgo operativo bajo o una tasa de éxito alta y para los cuales cuenta con el conocimiento técnico y los recursos tecnológicos. Para los proyectos de recursos no convencionales como los yacimientos de aguas profundas o de aceite y gas de lutitas, mejor conocidos como aceite y gas shale, Pemex debe asociarse con empresas privadas –nacionales o extranjeras- porque su exploración y explotación es más riesgosa.

 

(CL)-Es un factor subjetivo. ¿Mejor fórmula para quién? En otros países ha funcionado bien. Por ejemplo en Colombia. La ventaja es el riesgo compartido, pero hay que pagar el riesgo de producción. Hay que hacer un análisis. No es lo mismo explotar un yacimiento como el que está aquí en área marina en Campeche litoral que se paga en tres meses. Significa que estamos compartiendo producción, y en este caso es mejor no compartirla. Hay sectores con alto nivel de retorno de la inversión. Lugares donde sí, lugares donde no.

 

-En otros países petroleros no hay un sindicato con tantas canonjías como el de México. ¿Por ahí debió haberse iniciado la Reforma Energética?

(LSB)-La ineficiencia operativa que produce el sindicato de Pemex a través de su poder en el Consejo de Administración tiene que ser abordado. Se debe ejercer un proceso de rendición de cuentas y de eliminación de corrupción. Abordar esta problemática involucra un costo político alto para la administración que se decida a hacerlo. La de Peña parece que no lo hará.

 

(CL)-La reforma es más que un sindicato. Lo trasciende ampliamente aunque el sindicato ha obstruido la eficiencia de la paraestatal. Se ha usado con fines políticos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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