Petroleras quieren aumentar el precio de los combustibles

Analizan la posibilidad de aplicar una suba de entre 2% y 3% en los precios de las naftas y el gasoil que podría efectivizarse esta semana.

22 diciembre, 2003

En caso de producirse el ajuste, caería de inmediato el acuerdo
que el Gobierno había firmado a mediados de este año con
refinadores y productores de petróleo, para mantener congelados
los precios.

El Gobierno pretende que ese acuerdo -que vence el 31 de este
mes- se prorrogue, pero las empresas del sector aseguran que el combustible debe ajustarse al aumento que experimentó el precio internacional del crudo, que al viernes pasado se ubicaba en 33 dólares por barril.

Además, aseguran que en el país hubo recomposición
salarial (acotada al sector privado “formal”) y por lo tanto,
consideran que es necesario “sincerar” precios que continúan
retrasados por la crisis.

El presidente de Shell, Juan José Aranguren, señaló que “no
sería malo firmar un (nuevo) acuerdo y, al mismo tiempo, ajustar
algo los precios. En medio de la recuperación económica, esto no
es una buena noticia, pero hay que pensar en el largo plazo y no
en un impacto coyuntural”.

El litro de nafta súper, que hoy cuesta $1,90, se
incrementó 90% tras la devaluación; mientras que
el del gasoil, que vale $1,40, se incrementó 130%
desde el fin de la Convertibilidad.

Dueños de estaciones de servicio aseguran que no habrá incremnetos

Los empresarios de combustibles
descartaron que se produzca un nuevo aumento de las naftas y
el gasoil, ya que vaticinaron que el Gobierno logrará prorrogar el
acuerdo que firmó con las petroleras para mantener congelados los
precios “al menos hasta fines de marzo de 2004”.

Así lo indicó el presidente de la Federación de Empresarios de
Combustibles, quien de este modo salió al cruce de la postura que
expresaron algunas petroleras.

“No habrá incremento. Creo que finalmente el Gobierno y las
petroleras van a prorrogar el acuerdo que está vigente desde
mediados de este año, que en verdad cada 60 días se prorrogaba y
que ahora podría extenderse por 90 días más, al menos hasta marzo
del año que viene”, pronosticó Calabró.

El dirigente explicó que “hoy el valor del barril de crudo está
entre 33 y 34 dólares. Como Gobierno y petroleras firmaron un
acuerdo con un precio del barril a 28,50 dólares, ahora las
destiladoras están diciendo que si salen a comprar van a tener que
trasladar el ajuste a los precios”.

Además, indicó que “en esta época del año, con el hemisferio
norte transitando el invierno, hay muchísimo consumo de
combustible en esa parte del mundo, sobre todo en los Estados
Unidos. En marzo, ya comenzando la primavera allí, el consumo
bajará y es posible entonces que también baje el precio del
crudo”.

Por otra parte, Calabró aseguró que 2003 fue un año “muy malo”
para las estaciones de servicio, ya que 800 de ellas cerraron en
todo el país, sumándose así a las 1.550 que habían bajado sus
persianas el año pasado.

El directivo precisó que este año las ventas del sector cayeron
12% “si se las compara con el nivel registrado en
2002, que también había sido un año muy negativo”.

Para detallar aún más el momento que vive la actividad, el
empresario dijo que “hoy estamos vendiendo la mitad de los
productos que vendíamos en 1997”.

Calabró acusó al impuesto sobre los débitos y créditos
bancarios como “una de las variables” que provocan el continuo
cierre de estaciones de servicio.

“Hay estaciones que destinan entre 3 mil y 5 mil pesos
mensuales al pago de ese impuesto, y ni siquiera tienen un margen
de ganancia que se acerque a esa cifra”, puntualizó.

En caso de producirse el ajuste, caería de inmediato el acuerdo
que el Gobierno había firmado a mediados de este año con
refinadores y productores de petróleo, para mantener congelados
los precios.

El Gobierno pretende que ese acuerdo -que vence el 31 de este
mes- se prorrogue, pero las empresas del sector aseguran que el combustible debe ajustarse al aumento que experimentó el precio internacional del crudo, que al viernes pasado se ubicaba en 33 dólares por barril.

Además, aseguran que en el país hubo recomposición
salarial (acotada al sector privado “formal”) y por lo tanto,
consideran que es necesario “sincerar” precios que continúan
retrasados por la crisis.

El presidente de Shell, Juan José Aranguren, señaló que “no
sería malo firmar un (nuevo) acuerdo y, al mismo tiempo, ajustar
algo los precios. En medio de la recuperación económica, esto no
es una buena noticia, pero hay que pensar en el largo plazo y no
en un impacto coyuntural”.

El litro de nafta súper, que hoy cuesta $1,90, se
incrementó 90% tras la devaluación; mientras que
el del gasoil, que vale $1,40, se incrementó 130%
desde el fin de la Convertibilidad.

Dueños de estaciones de servicio aseguran que no habrá incremnetos

Los empresarios de combustibles
descartaron que se produzca un nuevo aumento de las naftas y
el gasoil, ya que vaticinaron que el Gobierno logrará prorrogar el
acuerdo que firmó con las petroleras para mantener congelados los
precios “al menos hasta fines de marzo de 2004”.

Así lo indicó el presidente de la Federación de Empresarios de
Combustibles, quien de este modo salió al cruce de la postura que
expresaron algunas petroleras.

“No habrá incremento. Creo que finalmente el Gobierno y las
petroleras van a prorrogar el acuerdo que está vigente desde
mediados de este año, que en verdad cada 60 días se prorrogaba y
que ahora podría extenderse por 90 días más, al menos hasta marzo
del año que viene”, pronosticó Calabró.

El dirigente explicó que “hoy el valor del barril de crudo está
entre 33 y 34 dólares. Como Gobierno y petroleras firmaron un
acuerdo con un precio del barril a 28,50 dólares, ahora las
destiladoras están diciendo que si salen a comprar van a tener que
trasladar el ajuste a los precios”.

Además, indicó que “en esta época del año, con el hemisferio
norte transitando el invierno, hay muchísimo consumo de
combustible en esa parte del mundo, sobre todo en los Estados
Unidos. En marzo, ya comenzando la primavera allí, el consumo
bajará y es posible entonces que también baje el precio del
crudo”.

Por otra parte, Calabró aseguró que 2003 fue un año “muy malo”
para las estaciones de servicio, ya que 800 de ellas cerraron en
todo el país, sumándose así a las 1.550 que habían bajado sus
persianas el año pasado.

El directivo precisó que este año las ventas del sector cayeron
12% “si se las compara con el nivel registrado en
2002, que también había sido un año muy negativo”.

Para detallar aún más el momento que vive la actividad, el
empresario dijo que “hoy estamos vendiendo la mitad de los
productos que vendíamos en 1997”.

Calabró acusó al impuesto sobre los débitos y créditos
bancarios como “una de las variables” que provocan el continuo
cierre de estaciones de servicio.

“Hay estaciones que destinan entre 3 mil y 5 mil pesos
mensuales al pago de ese impuesto, y ni siquiera tienen un margen
de ganancia que se acerque a esa cifra”, puntualizó.

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