Oligarcas rusos ante la justicia británica

Una espectacular causa en los tribunales londinenses crea aprensiones sobre Rusia entre inversores. La acción pinta un cuadro mafioso: traiciones, intrigas políticas, extorsión, dinero sucio, intentos de asesinato, exilios forzosos y gángsters. Sus protagonistas son oligarcas fabulosamente ricos, frutos de la transición postsoviética de 1988/91.

13 octubre, 2011

<p>Tambi&eacute;n tercian Vladimir Putin, Dmitri Medvediev (primer ministro y presidente, intercambiables hasta 2024) y amigotes del difunto Bor&iacute;s Yeltsin.<br />
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La parte internacional de esa &eacute;lite se mueve entre cruceros caribe&ntilde;os, rumbosas &ldquo;suites&rdquo; en Londres, Par&iacute;s, Nueva York o Bangkok, mansiones en la Costa Azul y palacios moros. Un selecto grupo de estos magnates se vincula a yacimientos petroleros siberianos. Hay uno que sigue preso: Mija&iacute;l Jodorkovskiy, otrora el m&aacute;s oligarca de los oligarcas. <br />
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Precisamente, los jefes informales de los multimillonarios viven en Inglaterra. Se llaman Boris Abramovich Bieriezovskiy y Rom&aacute;n Arkadievich Abramovich. Ambos figuran esta semana en un proceso que involucra US$ 5.565 millones, cifra in&eacute;dita en una Corte Suprema londinense. <br />
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La conjueza Elizabeth Gloster se vio ante un ej&eacute;rcito de abogados, guardaespaldas &ndash;debieron entregar sus arsenales antes de ingresar- y periodistas. Contemplando una sala tan atiborrada, la magistrada declar&oacute;: &ldquo;no hay tribunal en el pa&iacute;s capaz de contenerlos a todos ustedes&rdquo;.<br />
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Bieriezovskiy fue en efecto el capomafia de los oligarcas que amasaron fortunas y dominaron la escena pol&iacute;tica hasta la irrupci&oacute;n de Putin. En 1996, seg&uacute;n se&ntilde;alaba hace poco, &eacute;l y seis empresarios controlaban la mitad de la econom&iacute;a rusa. Hoy reside en su lujoso exilio brit&aacute;nico y es el enemigo p&uacute;blico n&uacute;mero uno del Kremlin.<br />
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Abram&oacute;vich tambi&eacute;n gasta sus ocios en Londres, donde es propietario del club futbol&iacute;stico Chelsea. Pero tambi&eacute;n sigue siendo un magnate en actividad. Seg&uacute;n Forbes, el hombre vale US$ 13.400 millones. Fue clave para que en 2000 su entonces compinche Putin tomase el gobierno. M&aacute;s tarde, Bieriezovskiy no acept&oacute; que el flamante presidente desalojase del poder a los oligarcas y lo transfiriera a los pol&iacute;ticos. <br />
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Lo esencial es averiguar si Abram&oacute;vich intimid&oacute; a Bieriezoskiy para someterse a Putin y malvender su parte en Sib&ntilde;eft, un gigante petrolero. Por eso, ahora el segundo demanda al primero en US$ 5.000 millones por da&ntilde;os y perjuicios, m&aacute;s 565 millones por vender sin autorizaci&oacute;n su parte en la aluminera Rusal, que Abram&oacute;vich reten&iacute;a en cauci&oacute;n.<br />
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Pero este juicio de paso echa luz sobre los obscuros mecanismos del &ldquo;capitalismo salvaje&rdquo; ruso durante los a&ntilde;os de transici&oacute;n. No se trata s&oacute;lo de grescas entre magnates deshonestos. En efecto, este proceso pone sobre el tapete todo el sistema inmediatamente posterior a la implosi&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y las cuestionables interacciones entre pol&iacute;tica y negocios en ausencia de un marco legislativo serio.<br />
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&ldquo;No es f&aacute;cil para un letrado ingl&eacute;s, en cualquiera de ambos bandos, evaluar las actitudes de gente que vive en ese mundo&rdquo; se&ntilde;al&oacute; al tribunal Jonathan Sumption, abogado de Abram&oacute;vich. &ldquo;Debi&eacute;ramos retrotraernos al siglo XV para encontrar algo remotamente comparable. Esto es, a los d&iacute;as de Shakespeare&rdquo;.<br />
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Si bien aborda un per&iacute;odo espec&iacute;fico de Rusia, el caso arriesga reforzar puntos de vista negativos en lo tocante al actual clima de negocios. Justamente, mientras Putin y Medvediev hacen notables esfuerzos para tranquilizar a banqueros y empresarios sobre el pr&oacute;ximo enroque en la c&uacute;pula. Por el contrario, Bieriezovskiy afirma que su pa&iacute;s es mucho m&aacute;s corrupto y autoritario que hace quince a&ntilde;os.<br />
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