Nexos entre desastres naturales y económicos

Existen fascinantes paralelos entre sistemas naturales y artificiales. Estrategas y pronosticadores financieros, sumidos en una crisis estructural, se vuelven al léxico típico de sismos y otras catástrofes para explicar los que sucede en mercados.

17 junio, 2009

<p>En verdad, las semejanzas entre sistemas artificiales (humanos), por ejemplo finanzas o redes el&eacute;ctricas, y los naturales &ndash;en particular los muy complejos- inspiran ideas en materia de planeamiento estrat&eacute;gico o gesti&oacute;n de riesgos. Cient&iacute;ficos y economistas aplican teor&iacute;as y curvas complejas, desechando la visi&oacute;n ortodoxa (por ejemplo, la de Robert Lucas) de la econom&iacute;a como un sistema racional que siempre llega a equilibrios. As&iacute;, el geof&iacute;sico Didier Sornette dirige una &ldquo;observatorio de crisis&rdquo; en Z&uuml;rich que emplea modelos te&oacute;ricos complejos, fractales o estadigraf&iacute;a f&iacute;sica para comprender burbujas financieras y sus estallidos.<br />
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Sornette trata de predecir desenlaces extremos en sistemas complejos. Sus cr&iacute;ticos lo objetan sosteniendo que terremotos, incendios forestales o grandes apagones energ&eacute;ticos son demasiado dif&iacute;ciles, cuando no imposibles de predecir. Subrayan que derivan de muchos factores y eventos interdependientes que act&uacute;an en sistemas inestables por definici&oacute;n.<br />
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No obstante, la frecuencia y magnitud de desenlaces pueden describirse mediante una relaci&oacute;n matem&aacute;tica llamada &ldquo;ley de energ&iacute;a&rdquo;. Se caracteriza por frecuencias o curvas de eventos menores que desembocan en una serie de sucesos cada vez m&aacute;s raros pero mayores. La ley parece aplicable a una amplia gama de efectos econ&oacute;micos, inclusive crisis financieras, bancarrotas y cracs, al punto de poner en evidencia c&oacute;mo ciertas estructuras sectoriales evolucionan. <br />
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Si, por caso, se examinan la frecuencia y magnitud de crisis bancarias de 1970 a 2007, medidas en p&eacute;rdidas cuadrienales en cada producto bruto interno local, se obtiene una curva t&iacute;pica inferior a -15% del PBI. La serie inferior equivale a casi setenta crisis peque&ntilde;as de -15%, que convergen velozmente en curvas cr&iacute;ticas mucho menos frecuentes, pero masivas.<br />
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Sismos, inundaciones, incendios forestales o apagones generales muestran patrones similares. Por ende, desde 1993 a 1995, California meridional registr&oacute; siete mil terremotos de 2,0/2,5 en la escala Richter. Su mayor punto lo marc&oacute; el de Northridge (1994), con 6,7 puntos. Esta curva destaca una propiedad clave de las curvas postulada en la ley: los desenlaces extremos son m&aacute;s probables en ellas que en un patr&oacute;n de campana, donde se implica una distribuci&oacute;n equilibrada de eventos. <br />
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La din&aacute;mica en la ley de curvas que afecta la econom&iacute;a o diversos sectores del PBI pueden producir resultados asombrosos en empresas o bancos individuales. &ldquo;De esa forma, al describir &ndash;resume Sornette- los alcances de las mayores bancarrotas en Estados Unidos de 2001 a 2008, se descubre que la m&aacute;s voluminosa (Lehman Brothers) dobl&oacute; en activos la segunda (Washington Mutual). Por su parte, &eacute;sta triplicaba a la tercera, WorldCom.</p>
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