Murió en Londres un magnate enemigo de Vladyímir Putin

Badri Patarkatsishvili, georgiano alegado a Borís Byerezovski –principal opositor de Putin en exilio, apareció muerto y Scotland Yard no descarta otro “caso Litviñenko”. El hombre vivía rodeado por 120 guardias.

15 febrero, 2008

Al parecer, su lista de enemigos mortales era larga, tanto en materia política como empresaria. Los forenses determinaron que había sido un infarto, el martes por la noche. Pero el millonario decía constantemente que iban a asesinarlo.

Alyexandr Litviñenko también parecía un caso de muerte natural, en 2006, pero luego se descubrió que le habían suministrado polonio 210, un veneno radiactivo que mata lentamente. Pero BP (52 años) no era doble agente de inteligencia, sino dueño de un imperio mediático –vale alrededor de US$ 6.000 millones- con base en Tiflis, su Georgia natal.

Por las dudas, la policía ordenó una serie de necropsias toxicológicas. Horas antes de morir, había estado almorzando con Byerezovski y un grupo de amigos, en plena city londinense. “En algun momento, manifestó tener calor y sentirse sin aire. Después se retiró de la mesa, pero volvió más tarde”, declaró un comensal británico.

Durante los años 90, BP y Byerezovski operaban con el ya difunto Borís Yeltsin en Moscú y con Míjail Saakashvili en Tiflis. Con el tiempo, el primero sería enemigo de Putin y el segundo de Eduard Shevardnadze. Este enero, Patarkatsishvili se postuló para presidir su país, pero obtuvo apenas 7% del voto. Putin y los cuatro fueron jerarcas o burócratas hasta el colapso soviético de 1989/90.

Según el gobierno georgiano, BP gastó en 2007 unos cien millones de dólares para organizar revueltas callejeras y fomentar un golpe de estado. Como Putin, el magnate sostiene –no sin buenas razones- que el gobierno de Tiflis es pronorteamericano.

Al parecer, su lista de enemigos mortales era larga, tanto en materia política como empresaria. Los forenses determinaron que había sido un infarto, el martes por la noche. Pero el millonario decía constantemente que iban a asesinarlo.

Alyexandr Litviñenko también parecía un caso de muerte natural, en 2006, pero luego se descubrió que le habían suministrado polonio 210, un veneno radiactivo que mata lentamente. Pero BP (52 años) no era doble agente de inteligencia, sino dueño de un imperio mediático –vale alrededor de US$ 6.000 millones- con base en Tiflis, su Georgia natal.

Por las dudas, la policía ordenó una serie de necropsias toxicológicas. Horas antes de morir, había estado almorzando con Byerezovski y un grupo de amigos, en plena city londinense. “En algun momento, manifestó tener calor y sentirse sin aire. Después se retiró de la mesa, pero volvió más tarde”, declaró un comensal británico.

Durante los años 90, BP y Byerezovski operaban con el ya difunto Borís Yeltsin en Moscú y con Míjail Saakashvili en Tiflis. Con el tiempo, el primero sería enemigo de Putin y el segundo de Eduard Shevardnadze. Este enero, Patarkatsishvili se postuló para presidir su país, pero obtuvo apenas 7% del voto. Putin y los cuatro fueron jerarcas o burócratas hasta el colapso soviético de 1989/90.

Según el gobierno georgiano, BP gastó en 2007 unos cien millones de dólares para organizar revueltas callejeras y fomentar un golpe de estado. Como Putin, el magnate sostiene –no sin buenas razones- que el gobierno de Tiflis es pronorteamericano.

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