Multimillonarios con conciencia social que toman caminos peligrosos

Es probable que la era digital, combinada con la globalización, haya permitido que unos cuantos personajes amasen fortunas de un tamaño que es casi obsceno. Lo saben y a algunos les remuerde la conciencia. Por eso incursionan en diversas formas de filantropía. Algunas muy conocidas. Otras son de armas tomar.

28 febrero, 2017

“The Giving Pledge” es una campaña creada en 2010 para invitar a la gente más rica del mundo a aportar su riqueza para ayudar en causas filantrópicas. Desde entonces Bill Gates y Warren Buffett, los inventores de la idea, comenzaron a reclutar miembros. Para junio de 2016 154 individuos o matrimonios se habían unido al club. La fortuna de 139 de ellos asciende a US$ 732.000 millones de dólares.

 

“The Giving Pledge” nació como un esfuerzo para contribuir a solucionar los problemas más acuciantes de la sociedad invitando a los individuos más adinerados del mundo a comprometerse a dar más de la mitad de su riqueza a la filantropía o a obras de caridad, sea en vida o en sus testamentos. The Pledge o Promesa, no les pide que contribuyan apoyando, por ejemplo, la Fundación Bill y Melinda Gates. Les pide solamente que cada uno encuentre su propia manera de dar o de beneficiar a la sociedad.

 

Los escépticos califican esto diciendo que la filantropía es el último hobby de la plutocracia (plutocracia, o el gobierno de los más ricos).

 

Hay muchos que ya lo están haciendo, Bill Gates con su Fundación, es uno de los más prominentes. Pero hay otros que aceptan el desafío de encontrar sus propias formas y adoptan una manera bastante más radical. Por lo general se trata de ex financistas que hicieron su fortuna jugando al riesgo alto. Son personas que prefieren la acción directa a financiar las artes. Los nombres no son muy conocidos en el mundo. Para mencionar tres, Bill Browder, John Montgomery y Muneer Satter.

 

John Montgomery es el fundador de Bridgeway Capital Management, un fondo de cobertura norteamericano de US$ 2.000 millones que dona la mitad de sus ganancias a la Bridgway Foundation. Los objetivos son “eliminar el genocidio” y lograr “la paz y la reconciliación”. Si bien esto suena a un intento hueco para dar brillo a las credenciales morales del millonario, no lo es. Ha creado su propia “unidad paramilitar” bajo las órdenes del abogado en Derechos Humanos Shannon Sedgwick Davis para dar ayuda financiera y militar a los grupos que en Uganda pelean contra Joseph Kony, el líder de un grupo guerrillero, el LRA o Lord’s Resistance Army, quien, convencido de ser el vocero de Dios, ha reclutado a cientos de niños para convertirlos en soldados, purificar el pueblo con genocidios y convertir a Uganda en una teocracia.

 

Davis y Montgomery decidieron que no podían quedarse sentados a esperar que alguien reaccione, contrataron a un equipo propio y entrenaron a 300 personas para que combatan contra los rebeldes. Como el costo era cada vez más alto, otros filántropos se sumaron.

 

Muneer Satter tiene su propia fundación que ayuda al Center for Applied Nonviolent Action and Strategies (CANVAS) , un grupo que busca la revolución pacífica. Canvas nació del movimiento de protesta estudiantil serbio que contribuyó a defenestrar a Slobodan Milosevic, el presidente de Serbia responsable de ataques contra la población civil que han sido calificados como crímenes contra la humanidad, genocidio y limpieza étnica.

 

Bill Browder tiene también una historia notable. Su fondo de cobertura, Hermitage Capital, fue uno de los más grandes inversores en Rusia. En 2007 su abogado, Sergei Magnitsky, descubrió un fraude de US$ 230 millones contra los contribuyentes rusos que fue la punta del iceberg de una red de corrupción que se extendía hasta las entrañas mismas del gobierno. Cuando lo hizo público fue encarcelado con acusaciones fabricadas y matado a golpes en prisión. Browder se puso como misión asegurarse de que los responsables fueran juzgados y en 2011 consiguió lo que luego se convirtió en el modelo para las sanciones contra Rusia sobre el tema Ucrania : hizo fuerza para que el Congreso norteamericano aprobara una ley que les congelaba sus activos en Estados Unidos e les impuso prohibición de visas.

 

Browder, que ahora se ha convertido en un activista full time por los derechos humanos , es buscado en Moscú. Ha recibido amenazas de muerte y uno de sus informantes que trabaja en Hermitage parece haber sido envenenado hace cuatro años en Surrey, Inglaterra.

 

Tres casos de tipos con verdaderas agallas que han usado su dinero para mejorar el mundo pero con otro grado de compromiso.

 

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