Mujeres: 52% trabaja en negro

Aumenta la cantidad de mujeres que trabajan en condiciones precarias. Más de dos millones no poseen jubilación ni obra social.

Según datos dados a conocer por el INDEC, la precarización laboral afectó más a mujeres que a varones. Aunque el aumento del empleo “en negro” pudo observarse en todos los trabajadores, las mujeres resultaron las más golpeadas. En 1991 había 4% de mujeres en condiciones laborales precarias, hoy el índice trepó a 30%.

Las cifras surgen de un informe que el IDEC dio a conocer la semana pasada y que posee datos oficiales actualizados sólo hasta 1997; los analistas estiman que, dada la evolución del mercado laboral en los últimos años, la tendencia se habría profundizado. Para tener algún parámetro que permita ver la magnitud del fenómeno, podemos señalar que se estima que hay algo más de 2 millones de mujeres que trabajan sin derechos laborales (jubilación y obra social). Sobre las 14 millones de personas ocupadas, 40% son mujeres, y de ese total sólo 4 millones son asalariadas (el resto son cuentapropistas).

Las condiciones laborales precarias se hacen más visibles en algunas regiones del interior del país. En el nordeste, 72% de las asalariadas trabajan “en negro”; las cifras que se manejan en la ciudad de Buenos Aires también son alarmantes: la precarización laboral llega a 48%, especialmente en servicio doméstico, empleadas y operarias fabriles. En cuanto a edades, las mujeres más afectadas son las mayores de 50 años y las menores de 29.

En cuanto a las mujeres que trabajan “en blanco” , se observa que poseen mayor nivel de formación que los varones y que ganan, en promedio, 40% menos que éstos ( en iguales condiciones educativas).

El aumento de la precarización laboral femenina es un fenómeno que viene desarrollándose desde hace varios años, aún antes de la reaparición de la recesión, y que está multideterminado. Las mujeres, en la última década, han salido masivamente a buscar trabajo; esto ha provocado una profunda modificación del mercado laboral. La salida de las mujeres al mundo del trabajo, se debe –principalmente– a :
· Necesidad de complementar los ingresos del esposo.

· Aumento de la cantidad de mujeres jefas de hogar (por divorcios, madres solteras). Se estima que 25% de los hogares argentinos tienen una mujer como jefa de hogar.

· Mujeres que deben cumplir la función de jefas de hogar por maridos desocupados.

Porqué las mujeres son más vulnerables en cuanto a la precarización laboral?. Estas son algunas de las razones:

· Necesidad de encontrar empleos de tiempo parcial para poder cumplimentar otras tareas( cuidado del hogar, hijos, etc).

· Predisposición cultural para aceptar condiciones laborales más precarias y salarios más bajos.

· Tendencia a desarrollar actividades relacionadas con el cuidado y tareas “típicamente femeninas” (enfermería, ciencias de la salud, tareas domésticas) que culturalmente son vistas como un servicio más que como un oficio o profesión que debe ser rentable.

Teniendo en cuenta que, en esta semana, se confirmará el índice de desempleo en un 15,5% –confirmando la tendencia alcista que se anticipaba– sería sumamente necesario la capacitación de mujeres, especialmente de las jefas de hogar de poblaciones marginales y las denominadas “nuevas pobres”, a fin de que están capacitadas para trabajos con mayor inserción productiva y valor agregado. De otra manera, esto será un factor coadyuvante más en el fenómeno de precarización laboral que viene padeciendo la Argentina hace varios años.

Lic. María Valeria Ceron.

Según datos dados a conocer por el INDEC, la precarización laboral afectó más a mujeres que a varones. Aunque el aumento del empleo “en negro” pudo observarse en todos los trabajadores, las mujeres resultaron las más golpeadas. En 1991 había 4% de mujeres en condiciones laborales precarias, hoy el índice trepó a 30%.

Las cifras surgen de un informe que el IDEC dio a conocer la semana pasada y que posee datos oficiales actualizados sólo hasta 1997; los analistas estiman que, dada la evolución del mercado laboral en los últimos años, la tendencia se habría profundizado. Para tener algún parámetro que permita ver la magnitud del fenómeno, podemos señalar que se estima que hay algo más de 2 millones de mujeres que trabajan sin derechos laborales (jubilación y obra social). Sobre las 14 millones de personas ocupadas, 40% son mujeres, y de ese total sólo 4 millones son asalariadas (el resto son cuentapropistas).

Las condiciones laborales precarias se hacen más visibles en algunas regiones del interior del país. En el nordeste, 72% de las asalariadas trabajan “en negro”; las cifras que se manejan en la ciudad de Buenos Aires también son alarmantes: la precarización laboral llega a 48%, especialmente en servicio doméstico, empleadas y operarias fabriles. En cuanto a edades, las mujeres más afectadas son las mayores de 50 años y las menores de 29.

En cuanto a las mujeres que trabajan “en blanco” , se observa que poseen mayor nivel de formación que los varones y que ganan, en promedio, 40% menos que éstos ( en iguales condiciones educativas).

El aumento de la precarización laboral femenina es un fenómeno que viene desarrollándose desde hace varios años, aún antes de la reaparición de la recesión, y que está multideterminado. Las mujeres, en la última década, han salido masivamente a buscar trabajo; esto ha provocado una profunda modificación del mercado laboral. La salida de las mujeres al mundo del trabajo, se debe –principalmente– a :
· Necesidad de complementar los ingresos del esposo.

· Aumento de la cantidad de mujeres jefas de hogar (por divorcios, madres solteras). Se estima que 25% de los hogares argentinos tienen una mujer como jefa de hogar.

· Mujeres que deben cumplir la función de jefas de hogar por maridos desocupados.

Porqué las mujeres son más vulnerables en cuanto a la precarización laboral?. Estas son algunas de las razones:

· Necesidad de encontrar empleos de tiempo parcial para poder cumplimentar otras tareas( cuidado del hogar, hijos, etc).

· Predisposición cultural para aceptar condiciones laborales más precarias y salarios más bajos.

· Tendencia a desarrollar actividades relacionadas con el cuidado y tareas “típicamente femeninas” (enfermería, ciencias de la salud, tareas domésticas) que culturalmente son vistas como un servicio más que como un oficio o profesión que debe ser rentable.

Teniendo en cuenta que, en esta semana, se confirmará el índice de desempleo en un 15,5% –confirmando la tendencia alcista que se anticipaba– sería sumamente necesario la capacitación de mujeres, especialmente de las jefas de hogar de poblaciones marginales y las denominadas “nuevas pobres”, a fin de que están capacitadas para trabajos con mayor inserción productiva y valor agregado. De otra manera, esto será un factor coadyuvante más en el fenómeno de precarización laboral que viene padeciendo la Argentina hace varios años.

Lic. María Valeria Ceron.

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