Moreno, la figura decorativa del paro agropecuario: hay más abusos en los precios que desabastecimiento

El revire en la apuesta para ver quién es más duro que le hiciera Martín Lousteau maniató a Guillermo Moreno, quien asiste, impotente, a un desboque de los precios que acordara por presunto desabastecimiento que causa el lockout del campo.

El secretario de Comercio ha quedado resumido, en estos días, a una guardia “imaginaria” (como se califica en el Ejército al cuidado de un objetivo virtual). Se limita al tránsito de planillas con que informan, dentro del cepo oficial, desde los centros de abastecimiento al INdEC, porque el paro agropecuario que lleva dos semanas desarmó todo el sistema de acuerdos de precios que con tanta dedicación había logrado construir.

En ninguna carnicería ni supermercado venden los 13 cortes que Moreno arreglara con los frigoríficos a valores congelados, aunque sí (como en las mejores épocas del desabastecimiento y el mercado negro) salgan variantes desde debajo de los mostradores libres de todo control.

El nuevo titular de la AFIP, de apellido Fernández como la presidenta y el jefe de Gabinete, tendría que estar haciendo a estas horas su bautismo de fuego con todas las ventas minoristas de alimentos que violan el control de precios y, por ende, de la facturación. Pero, como su colega Moreno, se ve constreñido a cumplir con formalidades, ordenando inspecciones a los que desde alguna área influyente de la administración kirchnerista señalan como blanco de escarmiento.

El único de los Fernández que aparece activo ante el mayor lockout agropecuario que haya recibido un gobierno en los últimos 30 años es el ministro de Justicia, Aníbal, quien ordenó a la Gendarmería reprimir a productores que cortaban el túnel subfluvial que une Santa Fe con Entre Ríos. Paradójicamente, en esta provincia se llevan más de un año de corte en los puentes internacionales al Uruguay por parte de los asambleístas de Gualeguaychú, sin que haya habido ninguna orden de desalojo desde el gobierno nacional.

Pero volviendo al secretario de Comercio, o mejor dicho a la cuestión de la excusa del desabastecimiento que trasladan los comerciantes de alimentos frescos desde el camión que los provee hacia el consumidor para cobrarle sobreprecios, se pasea como un león enjaulado, impotente de actuar para reprimir esos abusos y masculla contra el ministro de Economía por haber detonado la medida por las retenciones que unió a todo el campo en contra del gobierno.

Un joven de modales suaves, estilo yuppy, al que el rústico funcionario subestimaba, llamándolo “Rubito”, al final lo terminó arrollando políticamente para dejarlo de manos atadas ante el desorden de precios que se advierte, mucho más que el faltante real de alimentos, en las góndolas. Hoy, quien ostentaba tener “alcance” más largo que sus interlocutores empresarios, apenas si puede intentar que semejante desbande no se refleje en el próximo índice oficial del INdEC.

Algo parecido, aunque en ínfima escala, hizo con las estadísticas, cuando aprovechando excusas estacionales, en los mercados concentradores de tomate y zapallo impulsaron un alza inusitada de los precios, aunque en apenas dos semanas, y sin que mediara cambio alguno en el clima, la decidida acción de los consumidores puso bajo control el agio y la especulación que la Secretaría de Comercio no pudo frenar.

En la última semana, sin excepciones, se remarcó la mercadería perecedera, mientras se aducía un incipiente desabastecimiento. Lo que la gente pagó por la compra seguramente no constará en cálculo alguno del INdEC, y en eso sí habrá que reconocer la pericia de Moreno.

¿Faltan productos o sobran precios?

De todas formas, los medios se están haciendo eco de denuncias de las asociaciones de consumidores acerca de la ausencia de productos como el aceite, carne y leche en saché en las góndolas de los supermercados. Y se la atribuye a que los camiones que llevan los alimentos a los centros de consumo son interceptados por los piquetes de productores.

De lo que poco se habla es que el stock normal de los distribuidores en casi todos los rubros no es menor a los 30 días y la medida activa en las rutas lleva menos una semana, con lo cual es fácil inferir que el salto de la política de precios responde más a una revaluación de las existencias que a un real faltante. Cuando un producto no llega al mostrador porque no se puede pasar con la carga, no hay mercado negro que valga.

Al no haber entrado animales a Liniers por quinto día hábil, el mercado no funciona, pero las carnicerías recién ahora advierten sobre el desabastecimiento, como el titular de la Sociedad de Carniceros de Rosario, quien dijo que el 90 % de los comercios está ya sin mercadería.

También Roberto Lázzaro, presidente de la Cámara de Supermercados de Rosario, marcó que el tema más complicado es la carne porque es un producto que no se puede stockear, aunque también mencionó que “el desabastecimiento se va a sentir en todas las góndolas. El tema de la carne es preocupante porque aunque se resuelva la medida, llevará por lo menos 3 días reabastecer el mercado”.

Ángel Girardi, presidente de la Asociación de Productores de Carne Bovina Argentina (Aprocaboa), señaló que desde “los frigoríficos están sorprendidos por la impericia del gobierno”, en referencia a la amenaza de cerrar las exportaciones. “Tiran nafta a un incendio y generan más preocupación y pánico en el sector”, disparó.

¿Puede Moreno aplicarles la ley de abastecimiento a comerciantes que aparecen, en todo caso, como víctimas de un enrarecimiento de las transacciones provocado por un conflicto en la vía pública que el gobierno no resuelve?

Lo único que está a su alcance es recordarles a los dueños de los feed-lots que cobran compensaciones y, en consecuencia, que asuman los riesgos ante los piquetes y envíen hacienda a los frigoríficos. El Ejército, que recibe cuota Hilton, es otra de las fuentes a tocar para que envíe animales al Mercado de Hacienda de Liniers.

Según Roberto Domenech, presidente de la Cámara de Empresas Procesadoras Avícolas (Cepa) que agrupa a productores de todo el país, “la entrega de pollo fresco no fue fluida”.

Duda que se puedan movilizar animales vivos para la faena de estos días y que los piquetes permitan que salga el producto terminado. Descartó que por el momento haya novedades de la llegada de pollos bebé y de huevos fértiles para la producción, ya que hará sentir el desabastecimiento de granos en las fábricas de alimentos balanceados.

Hay versiones menos tremendistas, como la de Agustín Pizzichini de Federación Agraria, quien dijo que por ahora sólo hubo faltante de papa y tomate en las verdulerías Y en Córdoba, el Mercado de Abasto permanecerá cerrado por el tractorazo a Casa de Gobierno. Sin embargo, los precios reflejaron un problema más generalizado.

Ha empezado a notarse cierto faltante de sachés de leche en las góndolas que se justifica como una consecuencia directa de que haya caído la producción tambera, pero sí en cambio se consigue sin problemas en los supermercados leche caja larga vida, un producto sin restricciones de precio.

Juan Melchor Trossero, presidente de la Cámara de Productores Lecheros de Córdoba (Caprolec), aclaró que los productores siguen enviando leche cruda a las plantas industriales, pero la industria se justifica diciendo que, mientras sigue ingresando la materia prima (y se sigue procesando por ser la leche un producto perecedero), no se pueden sacar productos elaborados. “Nuestra capacidad de acopio es limitada”, explicó Ercole Felippa, de Manfrey. La planta está elaborando sólo leche en polvo, no productos frescos.

La oferta de harinas se mantiene sin variantes, en función de que las bocas de expendio acumulan stocks previos a la protesta agropecuaria. Por su parte, los molinos harineros tendrían suficiente stock de trigo por 30 días, por lo que no se debería esperar un faltante de este producto.

El secretario de Comercio ha quedado resumido, en estos días, a una guardia “imaginaria” (como se califica en el Ejército al cuidado de un objetivo virtual). Se limita al tránsito de planillas con que informan, dentro del cepo oficial, desde los centros de abastecimiento al INdEC, porque el paro agropecuario que lleva dos semanas desarmó todo el sistema de acuerdos de precios que con tanta dedicación había logrado construir.

En ninguna carnicería ni supermercado venden los 13 cortes que Moreno arreglara con los frigoríficos a valores congelados, aunque sí (como en las mejores épocas del desabastecimiento y el mercado negro) salgan variantes desde debajo de los mostradores libres de todo control.

El nuevo titular de la AFIP, de apellido Fernández como la presidenta y el jefe de Gabinete, tendría que estar haciendo a estas horas su bautismo de fuego con todas las ventas minoristas de alimentos que violan el control de precios y, por ende, de la facturación. Pero, como su colega Moreno, se ve constreñido a cumplir con formalidades, ordenando inspecciones a los que desde alguna área influyente de la administración kirchnerista señalan como blanco de escarmiento.

El único de los Fernández que aparece activo ante el mayor lockout agropecuario que haya recibido un gobierno en los últimos 30 años es el ministro de Justicia, Aníbal, quien ordenó a la Gendarmería reprimir a productores que cortaban el túnel subfluvial que une Santa Fe con Entre Ríos. Paradójicamente, en esta provincia se llevan más de un año de corte en los puentes internacionales al Uruguay por parte de los asambleístas de Gualeguaychú, sin que haya habido ninguna orden de desalojo desde el gobierno nacional.

Pero volviendo al secretario de Comercio, o mejor dicho a la cuestión de la excusa del desabastecimiento que trasladan los comerciantes de alimentos frescos desde el camión que los provee hacia el consumidor para cobrarle sobreprecios, se pasea como un león enjaulado, impotente de actuar para reprimir esos abusos y masculla contra el ministro de Economía por haber detonado la medida por las retenciones que unió a todo el campo en contra del gobierno.

Un joven de modales suaves, estilo yuppy, al que el rústico funcionario subestimaba, llamándolo “Rubito”, al final lo terminó arrollando políticamente para dejarlo de manos atadas ante el desorden de precios que se advierte, mucho más que el faltante real de alimentos, en las góndolas. Hoy, quien ostentaba tener “alcance” más largo que sus interlocutores empresarios, apenas si puede intentar que semejante desbande no se refleje en el próximo índice oficial del INdEC.

Algo parecido, aunque en ínfima escala, hizo con las estadísticas, cuando aprovechando excusas estacionales, en los mercados concentradores de tomate y zapallo impulsaron un alza inusitada de los precios, aunque en apenas dos semanas, y sin que mediara cambio alguno en el clima, la decidida acción de los consumidores puso bajo control el agio y la especulación que la Secretaría de Comercio no pudo frenar.

En la última semana, sin excepciones, se remarcó la mercadería perecedera, mientras se aducía un incipiente desabastecimiento. Lo que la gente pagó por la compra seguramente no constará en cálculo alguno del INdEC, y en eso sí habrá que reconocer la pericia de Moreno.

¿Faltan productos o sobran precios?

De todas formas, los medios se están haciendo eco de denuncias de las asociaciones de consumidores acerca de la ausencia de productos como el aceite, carne y leche en saché en las góndolas de los supermercados. Y se la atribuye a que los camiones que llevan los alimentos a los centros de consumo son interceptados por los piquetes de productores.

De lo que poco se habla es que el stock normal de los distribuidores en casi todos los rubros no es menor a los 30 días y la medida activa en las rutas lleva menos una semana, con lo cual es fácil inferir que el salto de la política de precios responde más a una revaluación de las existencias que a un real faltante. Cuando un producto no llega al mostrador porque no se puede pasar con la carga, no hay mercado negro que valga.

Al no haber entrado animales a Liniers por quinto día hábil, el mercado no funciona, pero las carnicerías recién ahora advierten sobre el desabastecimiento, como el titular de la Sociedad de Carniceros de Rosario, quien dijo que el 90 % de los comercios está ya sin mercadería.

También Roberto Lázzaro, presidente de la Cámara de Supermercados de Rosario, marcó que el tema más complicado es la carne porque es un producto que no se puede stockear, aunque también mencionó que “el desabastecimiento se va a sentir en todas las góndolas. El tema de la carne es preocupante porque aunque se resuelva la medida, llevará por lo menos 3 días reabastecer el mercado”.

Ángel Girardi, presidente de la Asociación de Productores de Carne Bovina Argentina (Aprocaboa), señaló que desde “los frigoríficos están sorprendidos por la impericia del gobierno”, en referencia a la amenaza de cerrar las exportaciones. “Tiran nafta a un incendio y generan más preocupación y pánico en el sector”, disparó.

¿Puede Moreno aplicarles la ley de abastecimiento a comerciantes que aparecen, en todo caso, como víctimas de un enrarecimiento de las transacciones provocado por un conflicto en la vía pública que el gobierno no resuelve?

Lo único que está a su alcance es recordarles a los dueños de los feed-lots que cobran compensaciones y, en consecuencia, que asuman los riesgos ante los piquetes y envíen hacienda a los frigoríficos. El Ejército, que recibe cuota Hilton, es otra de las fuentes a tocar para que envíe animales al Mercado de Hacienda de Liniers.

Según Roberto Domenech, presidente de la Cámara de Empresas Procesadoras Avícolas (Cepa) que agrupa a productores de todo el país, “la entrega de pollo fresco no fue fluida”.

Duda que se puedan movilizar animales vivos para la faena de estos días y que los piquetes permitan que salga el producto terminado. Descartó que por el momento haya novedades de la llegada de pollos bebé y de huevos fértiles para la producción, ya que hará sentir el desabastecimiento de granos en las fábricas de alimentos balanceados.

Hay versiones menos tremendistas, como la de Agustín Pizzichini de Federación Agraria, quien dijo que por ahora sólo hubo faltante de papa y tomate en las verdulerías Y en Córdoba, el Mercado de Abasto permanecerá cerrado por el tractorazo a Casa de Gobierno. Sin embargo, los precios reflejaron un problema más generalizado.

Ha empezado a notarse cierto faltante de sachés de leche en las góndolas que se justifica como una consecuencia directa de que haya caído la producción tambera, pero sí en cambio se consigue sin problemas en los supermercados leche caja larga vida, un producto sin restricciones de precio.

Juan Melchor Trossero, presidente de la Cámara de Productores Lecheros de Córdoba (Caprolec), aclaró que los productores siguen enviando leche cruda a las plantas industriales, pero la industria se justifica diciendo que, mientras sigue ingresando la materia prima (y se sigue procesando por ser la leche un producto perecedero), no se pueden sacar productos elaborados. “Nuestra capacidad de acopio es limitada”, explicó Ercole Felippa, de Manfrey. La planta está elaborando sólo leche en polvo, no productos frescos.

La oferta de harinas se mantiene sin variantes, en función de que las bocas de expendio acumulan stocks previos a la protesta agropecuaria. Por su parte, los molinos harineros tendrían suficiente stock de trigo por 30 días, por lo que no se debería esperar un faltante de este producto.

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