Mercosur y Europa, cada vez más cerca

Funcionarios y ex ministros europeos creen que habrá integración comercial en pocos años y admiten que la comunidad debe eliminar las barreras arancelarias.

4 julio, 2000

(EFE).- Funcionarios de alto rango y ex ministros europeos coincidieron hoy (martes 4) en que el afianzamiento del Mercosur permitirá a los países que lo integran fortalecer sus vínculos con la Unión Europea en el nuevo contexto de la economía global.

En la última jornada de deliberaciones del foro Argentina-Unión Europea, que reunió en Buenos Aires a políticos y empresarios de ambos lados del Atlántico, se destacó la importancia de los procesos de integración regional en tiempos de globalización.

“La integración es un fenómeno absolutamente necesario y evidente como una de las respuestas a la globalización”, afirmó el secretario general del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, Carlos Bastarreche.

Bastarreche calculó que en los próximos “cuatro o cinco años” la Unión Europea (UE) “va a dar un salto cualitativo sustancial en la integración en todos los campos”, lo que traerá consecuencias para el Mercosur, bloque económico integrado por la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.

“Hablando en términos futbolísticos, si los países del Mercosur quieren jugar en esa división de honor, que es donde les corresponde y donde queremos que estén, tendrán que asimilar sus capacidades de toma de decisión a este fenómeno”, opinó el funcionario español.

Otra de las cuestiones abordadas durante el debate fue la desigualdad social que ha provocado el proceso de globalización de la economía, lo que fue considerado por el ex ministro de Finanzas de Francia Dominique Strauss-Kahn como tema sobre el que ha llegado el momento de avanzar.

“Todos debemos luchar –dijo– contra este latigazo incipiente de la globalización y aplicar políticas distributivas adecuadas. Este proceso puede actuar como una fuerza de exclusión y el desafío es reducir, sobre todo en los países en vías de desarrollo, la brecha cada vez más grande entre el extremo superior y el inferior de las sociedades”.

El panel, integrado por el ex ministro de Economía y Hacienda de España Carlos Solchaga, el ex ministro de Finanzas de Gran Bretaña Nigel Lawson y el director de Ibero-Amerika Verein de Alemania, Frank Westermann, coincidió también en que la Unión Europea debe eliminar gradualmente las barreras arancelarias para los productos agrícolas producidos en el Mercosur.

El alemán Westermann consideró que “en unos años es posible que una zona de libre comercio una al Mercosur con la Unión Europea”, si bien calificó de “inaceptable” la política proteccionista que mantiene la UE para su producción agrícola.

“Existe –opinó– un sector ampliamente favorecido por subvenciones que se devora casi la mitad del presupuesto de la Unión Europea. Para los países del Mercosur la cuestión agraria tiene una importancia estratégica y si se da una liberalización sus exportaciones podrían ser mucho más amplias debido a que cuentan con ventajas competitivas muy grandes”.

El español Solchaga destacó la “enorme utilidad política y económica” de los procesos de integración regional y la necesidad de que el Mercosur consiga establecer “una política macroeconómica de convergencia”.

“No sigan –propuso– la referencia de la UE, que se gestó en otra etapa histórica. Ustedes deben trabajar en dos frentes a la vez: los problemas de divergencia internos y la adopción de medidas para evitar el impacto de crisis financieras internacionales”.

Solchaga, que ocupa la vicepresidencia de la Fundación Euroamérica, organizadora del encuentro, sostuvo que en sus nueve años de existencia el Mercosur “ha superado exitosamente situaciones prácticamente imposibles de afrontar y eso constituye un ejemplo de que la respuesta regional a la globalización otorga mayor seguridad”.

Según el británico Lawson, “no debe existir temor a la globalización, que es útil para el desarrollo económico”.

Y agregó: “El Mercosur se está abriendo y es comprensible que la primera forma de hacerlo sea hacia sus vecinos, pero esto no debe terminar en las fronteras regionales sino mucho más allá”.

En referencia a las relaciones comerciales entre ambos bloques, Lawson dijo que Gran Bretaña “va a luchar por que la Unión Europea modifique su política de protección agrícola y también por la plena incorporación del Mercosur a la economía mundial”.

(EFE).- Funcionarios de alto rango y ex ministros europeos coincidieron hoy (martes 4) en que el afianzamiento del Mercosur permitirá a los países que lo integran fortalecer sus vínculos con la Unión Europea en el nuevo contexto de la economía global.

En la última jornada de deliberaciones del foro Argentina-Unión Europea, que reunió en Buenos Aires a políticos y empresarios de ambos lados del Atlántico, se destacó la importancia de los procesos de integración regional en tiempos de globalización.

“La integración es un fenómeno absolutamente necesario y evidente como una de las respuestas a la globalización”, afirmó el secretario general del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, Carlos Bastarreche.

Bastarreche calculó que en los próximos “cuatro o cinco años” la Unión Europea (UE) “va a dar un salto cualitativo sustancial en la integración en todos los campos”, lo que traerá consecuencias para el Mercosur, bloque económico integrado por la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.

“Hablando en términos futbolísticos, si los países del Mercosur quieren jugar en esa división de honor, que es donde les corresponde y donde queremos que estén, tendrán que asimilar sus capacidades de toma de decisión a este fenómeno”, opinó el funcionario español.

Otra de las cuestiones abordadas durante el debate fue la desigualdad social que ha provocado el proceso de globalización de la economía, lo que fue considerado por el ex ministro de Finanzas de Francia Dominique Strauss-Kahn como tema sobre el que ha llegado el momento de avanzar.

“Todos debemos luchar –dijo– contra este latigazo incipiente de la globalización y aplicar políticas distributivas adecuadas. Este proceso puede actuar como una fuerza de exclusión y el desafío es reducir, sobre todo en los países en vías de desarrollo, la brecha cada vez más grande entre el extremo superior y el inferior de las sociedades”.

El panel, integrado por el ex ministro de Economía y Hacienda de España Carlos Solchaga, el ex ministro de Finanzas de Gran Bretaña Nigel Lawson y el director de Ibero-Amerika Verein de Alemania, Frank Westermann, coincidió también en que la Unión Europea debe eliminar gradualmente las barreras arancelarias para los productos agrícolas producidos en el Mercosur.

El alemán Westermann consideró que “en unos años es posible que una zona de libre comercio una al Mercosur con la Unión Europea”, si bien calificó de “inaceptable” la política proteccionista que mantiene la UE para su producción agrícola.

“Existe –opinó– un sector ampliamente favorecido por subvenciones que se devora casi la mitad del presupuesto de la Unión Europea. Para los países del Mercosur la cuestión agraria tiene una importancia estratégica y si se da una liberalización sus exportaciones podrían ser mucho más amplias debido a que cuentan con ventajas competitivas muy grandes”.

El español Solchaga destacó la “enorme utilidad política y económica” de los procesos de integración regional y la necesidad de que el Mercosur consiga establecer “una política macroeconómica de convergencia”.

“No sigan –propuso– la referencia de la UE, que se gestó en otra etapa histórica. Ustedes deben trabajar en dos frentes a la vez: los problemas de divergencia internos y la adopción de medidas para evitar el impacto de crisis financieras internacionales”.

Solchaga, que ocupa la vicepresidencia de la Fundación Euroamérica, organizadora del encuentro, sostuvo que en sus nueve años de existencia el Mercosur “ha superado exitosamente situaciones prácticamente imposibles de afrontar y eso constituye un ejemplo de que la respuesta regional a la globalización otorga mayor seguridad”.

Según el británico Lawson, “no debe existir temor a la globalización, que es útil para el desarrollo económico”.

Y agregó: “El Mercosur se está abriendo y es comprensible que la primera forma de hacerlo sea hacia sus vecinos, pero esto no debe terminar en las fronteras regionales sino mucho más allá”.

En referencia a las relaciones comerciales entre ambos bloques, Lawson dijo que Gran Bretaña “va a luchar por que la Unión Europea modifique su política de protección agrícola y también por la plena incorporación del Mercosur a la economía mundial”.

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