Manifestaciones y choques en Londres

Una muchedumbre se lanzó a las calles de la capital británica para oponerse a un duro plan de austeridad. Hubo heridos y arrestos. Posible recidiva en Berlín, si las elecciones de este domingo le resultan desfavorables a Angela Merkel.

<p>En un momento dado, el s&aacute;bado un piquete cercaba a la famosa tienda Fortnum &amp; Mason,en Mayfair, para luego tomarla&nbsp;durante m&aacute;s de dos horas sembrando p&aacute;nico entre turistas y compradores en su interior. Tambi&eacute;n atacaron el Hotel Ritz&nbsp;y una cantidad de prestigiosos negocios en el tri&aacute;ngulo formado por Regent Street, Piccadilly Street y Oxford Street.&nbsp;Tratando de calmar los &aacute;nimos, el l&iacute;der laborista Edward Miliband habl&oacute; al gent&iacute;o en plaza Trafalgar. Entretanto, el primer ministro conservador David Cameron y su aliado demoliberal, Nicholas Clegg, tambi&eacute;n buscaban aplicar pa&ntilde;os fr&iacute;os a esta inesperada pueblada de clase media y j&oacute;venes.<br />
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Pasando ante el Parlamento, no lejos de Buckingham, una columna les gritaba traidores a los diputados. En ese punto, grupos sindicales comenzaban a aparecer cerca del parque Hyde. A las diatribas contra los demoliberales se sumaban insultos a los laboristas. Como siempre, <em>New Scotland Yard </em>reduc&iacute;a la muchedumbre a 150.000, en tanto los medios audiovisuales la estimaban entre 400.000 y 500.000.<br />
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El problema no se circunscrib&iacute;a al &aacute;rea metropolitana. Tambi&eacute;n alcanzaba a las ciudades industriales del norte. Vale decir, a los hijos de aquel proletariado hecho polvo por Margaret Thatcher en los a&ntilde;os 80, a quienes se agregan m&eacute;dicos, empleados p&uacute;blicos y trabajadores de base. Hace a&ntilde;os que no ocurr&iacute;a semejante explosi&oacute;n social.<br />
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En rigor, los organizadores iniciales de la protesta colectiva, el <em>Trade Union Congress </em>(TUC, o sea la CGT), no esperaba nada tan masivo como lo de este fin de semana. Londres y otras urbes eran una interminable &ldquo;marcha de la ira&rdquo;. Asustados, algunos integrantes de la comisi&oacute;n europea (Bruselas) pensaban en la serie de estallidos en el mundo &aacute;rabe. Pero, en realidad, el fen&oacute;meno semeja m&aacute;s bien lo sucedido en Grecia, Irlanda, Francia, Italia, etc.<br />
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El domingo continuaban acudiendo a la capital manifestantes en centenares de &oacute;mnibus y trenes. Provienen de los cuadro rincones de Inglaterra, Gales y Escocia. &ldquo;Estoy orgulloso de estar aqu&iacute;. Nuestro mensaje &ndash;proclamaba Miliband- es claro: somos fuertes y estamos unidos contra la pol&iacute;tica de recortes y despidos&rdquo;. Tanto demoliberales como laboristas, empero, no quer&iacute;an saber nada con agitadores profesionales &ldquo;que operan para la inteligencia estatal&rdquo;. <br />
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Tanta masividad indicaba que, am&eacute;n de los gremios, miles de organizaciones en todo nivel actuaban como canales movilizadores. En realidad, hasta el momento la cuota de violencia estuvo a cargo de la polic&iacute;a: m&aacute;s de treinta personas desarmadas fueron detenidas en Londres.</p>
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