La Justicia dispuso “redolarizar” un crédito hipotecario

El juez en lo Civil y Comercial de Rosario Hernán Carrillo dispuso que un deudor hipotecario pague su crédito "compartiendo con el banco el costo de cada dólar en el mercado libre".

17 septiembre, 2002

Cuando el Gobierno resolvió pesificar los depósitos en dólares
a la relación 1 dólar-1,40 peso, al mismo tiempo dispuso que los
créditos tomados para vivienda única, como en este caso sucedido
en la ciudad de Rosario, mantuvieran la relación 1 a 1, tal como
ocurría durante la convertibilidad.

Carrillo emitió un fallo en el que decidió que la diferencia
entre un peso y el valor actual del dólar libre -alrededor de
3,65 pesos- sea soportada por el deudor y la entidad crediticia,
que en este caso es el Banco Galicia.

De este modo, el tomador del préstamo -que se encontraba en
mora- pagará un 40 por ciento de esa diferencia, mientras que el
resto quedará a cargo del banco.

En la práctica, el deudor pagará un dólar cercano a 2 pesos, según esa resolución.

En su fallo, el magistrado justificó la medida al señalar que
“como el acreedor es un banco y el deudor estaba en mora, me
pareció que era una buena oportunidad para que los dos compartan
el sacrificio”.

Carrillo señaló que “la Ley de Emergencia Financiera trata de
preservar el funcionamiento de los bancos, y ata el futuro de todo
el sistema al buen funcionamiento de las entidades bancarias”.

“La ley prevé la aplicación de la pesificación, más una tasa
financiera más el CER que está suspendido. Pero el banco sigue
siendo una entidad profesional pero nada indica que deba soportar
la mora del contrario”, añadió.

Para este juez, un crédito hipotecario pactado en dólares
debería ser pagado al valor actual de la moneda norteamericana.

A su criterio, la pesificación “no es legal”, ya que la
Constitución “le da al gobierno, entre otras obligaciones, la de
defender el valor de la moneda, y se puede decir que ésta no es la
forma de defenderla”.

“La pesificación hace cargar las culpas sobre gente
desprotegida, como por ejemplo los tenedores de bonos o de otra
moneda extranjera, que ven alterado su valor después de hacer una
operación en base a una ley que le prometió la intangibilidad de
esos papeles. Creo que es claro, que a esta gente le han cambiado
el bochín”, señaló Carrillo.

Cuando el Gobierno resolvió pesificar los depósitos en dólares
a la relación 1 dólar-1,40 peso, al mismo tiempo dispuso que los
créditos tomados para vivienda única, como en este caso sucedido
en la ciudad de Rosario, mantuvieran la relación 1 a 1, tal como
ocurría durante la convertibilidad.

Carrillo emitió un fallo en el que decidió que la diferencia
entre un peso y el valor actual del dólar libre -alrededor de
3,65 pesos- sea soportada por el deudor y la entidad crediticia,
que en este caso es el Banco Galicia.

De este modo, el tomador del préstamo -que se encontraba en
mora- pagará un 40 por ciento de esa diferencia, mientras que el
resto quedará a cargo del banco.

En la práctica, el deudor pagará un dólar cercano a 2 pesos, según esa resolución.

En su fallo, el magistrado justificó la medida al señalar que
“como el acreedor es un banco y el deudor estaba en mora, me
pareció que era una buena oportunidad para que los dos compartan
el sacrificio”.

Carrillo señaló que “la Ley de Emergencia Financiera trata de
preservar el funcionamiento de los bancos, y ata el futuro de todo
el sistema al buen funcionamiento de las entidades bancarias”.

“La ley prevé la aplicación de la pesificación, más una tasa
financiera más el CER que está suspendido. Pero el banco sigue
siendo una entidad profesional pero nada indica que deba soportar
la mora del contrario”, añadió.

Para este juez, un crédito hipotecario pactado en dólares
debería ser pagado al valor actual de la moneda norteamericana.

A su criterio, la pesificación “no es legal”, ya que la
Constitución “le da al gobierno, entre otras obligaciones, la de
defender el valor de la moneda, y se puede decir que ésta no es la
forma de defenderla”.

“La pesificación hace cargar las culpas sobre gente
desprotegida, como por ejemplo los tenedores de bonos o de otra
moneda extranjera, que ven alterado su valor después de hacer una
operación en base a una ley que le prometió la intangibilidad de
esos papeles. Creo que es claro, que a esta gente le han cambiado
el bochín”, señaló Carrillo.

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